EN VIGOR LA NUEVA REGULACIÓN DE LA COMISIÓN DE REPRODUCCIÓN ASISTIDA
Hoy ha entrado en vigor el decreto que recoge la nueva regulación de la Comisión Nacional de Reproducción Humana Asistida, un órgano consultivo dependiente del Ministerio de Sanidad y concebido para asesorar y orientar sobre la utilización de estas técnicas de reproducción.
Entre las novedades de este decreto, que deroga el de 2007, figura la disminución de 26 a 17 de los vocales de la comisión. La presidencia de la Comisión se asigna al titular de la Secretaría General de Sanidad, mientras que la vicepresidencia la ocupará la persona titular de la Dirección General de Terapias Avanzadas y Trasplantes.
El decreto recoge asimismo la posibilidad de que tanto el Pleno como el Comité Técnico Permanente puedan constituirse y adoptar acuerdos por medios electrónicos, para dotarle de “mayor agilidad y operatividad en el cumplimiento de sus competencias”.
Según el Gobierno, la sustitución del decreto de 2007 por éste se justifica porque en los últimos años se han logrado nuevos avances en técnicas de reproducción humana asistida, como el diagnóstico preimplantacional, la genética reproductiva o las técnicas de diagnóstico mínimamente invasivas, lo que requiere de una comisión con una estructura más ágil y eficaz.
Las mujeres que preservan su fertilidad tienen un menor nivel de preocupación por el cáncer
Desde que IVI pusiera en marcha el pasado 2007 el Plan de Preservación de Fertilidad para enfermos de cáncer, más de un centenar de mujeres y otro de hombres, han depositado sus gametos en las diferentes clínicas IVI de España, de manera gratuita, con el fin de poder ser padres en un futuro. La edad media del programa es de 30,2 años y el 71% de las mujeres que se han acogido al mismo padece un cáncer de mama.
“Dar el paso de depositar tus gametos en una clínica de infertilidad para una persona joven que nunca ha estado enferma y de repente, le comunican algo tan duro como es la detección de un tumor, ayuda a ver la enfermedad como algo transitorio con un final feliz”, comenta la psicóloga de IVI, Pilar Dolz.
“Mientras que para el hombre es más fácil, porque se trata de depositar una muestra de manera inmediata, para la mujer debe de ser una decisión más meditada por ella y por su oncólogo que es quien debe de decidir cuánto tiempo tiene la paciente antes de someterse a la radio o quimioterapia. Sin embargo el 50% de nuestro programa de preservación de fertilidad es masculino y el otro 50% femenino, lo que confirma el deseo maternal tan fuerte que tenemos las mujeres” añade la psicóloga.
Por otra parte, un trabajo de investigación realizado recientemente por IVI, Infertility and cancer in young women. Psychological features, ha revelado que las mujeres jóvenes que preservan su tejido ovárico por cáncer tienen un nivel menor de preocupación por la enfermedad.
Para la investigación se ha empleado una muestra de 40 mujeres en edad reproductiva -en el momento previo al tratamiento de quimio o radioterapia- a las que les fue diagnosticado el cáncer.
“Este estudio psicológico ha revelado que el grado de preocupación de las pacientes decreció en el momento en el que fueron sometidas a la extracción de su corteza ovárica, con la finalidad de conservar su fertilidad en un futuro” comenta la psicóloga, “lo que ya constituye un buen motivo para preservar la fertilidad”, concluye. El 75 % de las mujeres que se sometieron a la intervención lo hicieron con el propósito de ser madres en un futuro, aunque también se detectó la necesidad de muchas de ellas de recuperar su función hormonal.
En la actualidad, el avance de los tratamientos oncológicos permite que más del 70% de los individuos sobrevivan al cáncer, sin embargo, cualquiera de los tratamientos oncológicos empleados hasta hoy (quimioterapia, radioterapia o cirugía) pueden generar infertilidad tanto en varones como en mujeres que estén todavía en edad fértil.
Más allá de la supervivencia, cada vez adquieren mayor importancia las consecuencias del cáncer y la calidad de vida de los que lo superan, por ello resulta fundamental recibir una correcta información del riesgo que conllevan los tratamientos oncológicos para la futura fertilidad, qué métodos existen actualmente para preservarla antes de los tratamientos y qué opciones reproductivas tienen el varón y la mujer tras el tratamiento oncológico.
¿Qué se debe de hacer para preservar la fertilidad?
En el caso de varones, la opción más adecuada para poder ser padre después del cáncer es la criopreservación de una muestra de semen antes del tratamiento, de no hacerlo, las posibilidades de una recuperación espermática normal no superan el 20-30%.
Las mujeres disponen de varias posibilidades para poder tener hijos en un futuro y una de ellas es la vitrificación de sus óvulos y otra la congelación de tejido ovárico.
“A veces es difícil pensar en un futuro cuando te diagnostican un cáncer, no obstante el paciente oncológico en edad reproductiva debe de tener en cuenta que 7 de cada 10 personas superan la enfermedad, de modo que desde IVI aconsejamos a los hombres que acudan a nuestro centro para informarse de los pasos que hay que seguir para depositar una muestra de semen y a las mujeres que consulten con su oncólogo la posibilidad de postergar la quimio o radioterapia unos días, con el fin de vitrificar sus óvulos o su tejido ovárico”, informa Juan Antonio García- Velasco, director del Programa para la preservación de la fertilidad de IVI.
¿En qué consiste el método de la vitrificación?
Tras una estimulación ovárica se extraen los óvulos maduros y se guardan vitrificados para descongelarlos cuando superado el cáncer se desee ser madre a través de un tratamiento de reproducción asistida. La técnica de la vitrificación se realiza en todos los centros IVI de forma totalmente gratuita a las pacientes con cáncer.
¿Cuándo congelar el tejido ovárico?
Cuando la estimulación ovárica está contraindicada y se persigue proteger y conservar la función ovárica se puede optar por la criopreservación de tejido ovárico para su posterior implante de forma que se mantenga la función hormonal ovárica; esta técnica se realizaría en los correspondientes centros acreditados como el IVI Bilbao (único centro privado en España).
El tratamiento consistiría en extraer un fragmento de la corteza ovárica y congelarlo a 196 grados bajo cero hasta que la mujer haya superado la enfermedad y desee ser madre, en ese momento la muestra se descongela y se le implanta a través de laparoscopia y con anestesia epidural.
Ser Padre o Madre después del Cáncer
El Plan para la Preservación de la Fertilidad en pacientes oncológicos se puso en marcha en abril de 2008 y cuenta con la colaboración de las Juntas Provinciales de la AECC de Barcelona, Valencia, Alicante y Castellón, de Bancaja y de la compañía Merck Serono.
Con el objetivo de dar a conocer el Proyecto para la Preservación de la Fertilidad, la FIVI ha desarrollado un protocolo de actuación para que tanto médicos (ginecólogos, oncólogos…) como público general conozcan esta iniciativa través de charlas y folletos informativos; así mismo, existe un teléfono gratuito (900 852 100) para que todas aquellas personas a las que se les detecte un cáncer y quieran ser padres en un futuro cuenten con toda la información necesaria para acceder al Programa para preservar la fertilidad.
El Cefiva realizó 75 inseminaciones con semen de donante y logró 133 gestaciones con donación de óvulos en 2009
El Centro de Fertilización in Vitro de Asturias (Cefiva) realizó durante 2009 un total de 75 inseminaciones artificiales con semen de donante y logró 133 gestaciones con donación de óvulos.
Según indicó a Europa Press uno de los responsables del centro, el doctor Carlos García-Ochoa, estas cifras mantienen la tendencia de los últimos años en el caso de las inseminaciones con semen de donante y registran un incremento del 15 por ciento en el caso de las donaciones de ovocitos respecto a 2008, cuando se llevaron a efecto 115 donaciones de óvulos.
García-Ochoa apuntó que “cada vez más se emplea la donación de óvulos”, principalmente por el aumento de la edad de las mujeres “que en muchos casos hace necesario recurrir a óvulos de jóvenes donantes”.
Por contra, el uso de semen de donante es “más limitado”, ya que en la mayoría de los casos se puede utilizar el semen del padre gracias a novedosas técnicas como la microinyección espermática, que permite lograr la fecundación con un número mínimo de espermatozoides.
Así, la donación de semen se recomienda en el caso de que el varón tenga azoospermia secretora –ausencia de espermatozoides en el tejido testicular–, enfermedades genéticas, enfermedades de transmisión sexual, fracaso de otras técnicas de reproducción asistida, incompatibilidad del Rh, o que se trate de una mujer sola o una pareja de mujeres.
De hecho, de las 75 gestaciones conseguidas con semen de donante, 15 de ellas son de mujeres solas y dos de matrimonios de mujeres, mientras que el resto se realizaron a parejas heterosexuales.
VITRIFICACIÓN DE OVOCITOS
El Cefiva desarrolla más de una docena de técnicas para la fecundación en sus centros de Oviedo y Gijón. Además, desde el año pasado está autorizado ha desarrollar la técnica de la vitrificación de ovocitos, especialmente indicada para mujeres que se van a someter a tratamientos oncológicos, pero también para aquellas que siendo jóvenes se plantean la maternidad tardía.
Carlos García-Ochoa explicó que la técnica aun está “en el principio de su desarrollo” aunque considera que “irá a más” y será un recurso demandado en el futuro.
Así, aunque ya hay algunos casos de aplicación de esta técnica en Asturias, aun son muy pocos y relacionados con mujeres con enfermedades oncológicas. Para el doctor, se trata de una técnica que necesita tiempo para “normalizarse” y concienciar a otros profesionales como ginecólogos y oncólogos para que informen a sus pacientes de la posibilidad de conservar sus óvulos antes de los tratamientos, si es compatible.
“También se necesitó tiempo y concienciación para normalizar la congelación de semen para pacientes varones con cáncer”, señaló resaltando que es una posibilidad que el hombre tiene desde hace años y que hasta hace unos meses la mujer no tenía.
Además, Carlos García-Ochoa comentó que a Cefiva empiezan a llegar consultas de mujeres jóvenes sanas interesadas en conocer esta nueva técnica ya que no se plantean la maternidad en varios años, y la vitrificación permite la conservación de sus óvulos jóvenes. “En pocos años habrá más peticiones”, pronosticó.
“Empiezan a pedir consejos, pero aun de forma esporádica y limitada porque, realmente, la fertilidad solo preocupa en el momento en que alguien se plantea ser madre o padre y tiene complicaciones para conseguirlo”, reconoció García-Ochoa.
Las mujeres que preservan su fertilidad tienen un menor nivel de preocupación por el cáncer
Desde que IVI pusiera en marcha el pasado 2007 el Plan de Preservación de Fertilidad para enfermos de cáncer, más de un centenar de mujeres y otro de hombres, han depositado sus gametos en las diferentes clínicas IVI de España, de manera gratuita, con el fin de poder ser padres en un futuro. La edad media del programa es de 30,2 años y el 71% de las mujeres que se han acogido al mismo padece un cáncer de mama.
“Dar el paso de depositar tus gametos en una clínica de infertilidad para una persona joven que nunca ha estado enferma y de repente, le comunican algo tan duro como es la detección de un tumor, ayuda a ver la enfermedad como algo transitorio con un final feliz”, comenta la psicóloga de IVI, Pilar Dolz.
“Mientras que para el hombre es más fácil, porque se trata de depositar una muestra de manera inmediata, para la mujer debe de ser una decisión más meditada por ella y por su oncólogo que es quien debe de decidir cuánto tiempo tiene la paciente antes de someterse a la radio o quimioterapia. Sin embargo el 50% de nuestro programa de preservación de fertilidad es masculino y el otro 50% femenino, lo que confirma el deseo maternal tan fuerte que tenemos las mujeres” añade la psicóloga.
Por otra parte, un trabajo de investigación realizado recientemente por IVI, Infertility and cancer in young women. Psychological features, ha revelado que las mujeres jóvenes que preservan su tejido ovárico por cáncer tienen un nivel menor de preocupación por la enfermedad.
Para la investigación se ha empleado una muestra de 40 mujeres en edad reproductiva -en el momento previo al tratamiento de quimio o radioterapia- a las que les fue diagnosticado el cáncer.
“Este estudio psicológico ha revelado que el grado de preocupación de las pacientes decreció en el momento en el que fueron sometidas a la extracción de su corteza ovárica, con la finalidad de conservar su fertilidad en un futuro” comenta la psicóloga, “lo que ya constituye un buen motivo para preservar la fertilidad”, concluye. El 75 % de las mujeres que se sometieron a la intervención lo hicieron con el propósito de ser madres en un futuro, aunque también se detectó la necesidad de muchas de ellas de recuperar su función hormonal.
En la actualidad, el avance de los tratamientos oncológicos permite que más del 70% de los individuos sobrevivan al cáncer, sin embargo, cualquiera de los tratamientos oncológicos empleados hasta hoy (quimioterapia, radioterapia o cirugía) pueden generar infertilidad tanto en varones como en mujeres que estén todavía en edad fértil.
Más allá de la supervivencia, cada vez adquieren mayor importancia las consecuencias del cáncer y la calidad de vida de los que lo superan, por ello resulta fundamental recibir una correcta información del riesgo que conllevan los tratamientos oncológicos para la futura fertilidad, qué métodos existen actualmente para preservarla antes de los tratamientos y qué opciones reproductivas tienen el varón y la mujer tras el tratamiento oncológico.
¿Qué se debe de hacer para preservar la fertilidad?
En el caso de varones, la opción más adecuada para poder ser padre después del cáncer es la criopreservación de una muestra de semen antes del tratamiento, de no hacerlo, las posibilidades de una recuperación espermática normal no superan el 20-30%.
Las mujeres disponen de varias posibilidades para poder tener hijos en un futuro y una de ellas es la vitrificación de sus óvulos y otra la congelación de tejido ovárico.
“A veces es difícil pensar en un futuro cuando te diagnostican un cáncer, no obstante el paciente oncológico en edad reproductiva debe de tener en cuenta que 7 de cada 10 personas superan la enfermedad, de modo que desde IVI aconsejamos a los hombres que acudan a nuestro centro para informarse de los pasos que hay que seguir para depositar una muestra de semen y a las mujeres que consulten con su oncólogo la posibilidad de postergar la quimio o radioterapia unos días, con el fin de vitrificar sus óvulos o su tejido ovárico”, informa Juan Antonio García- Velasco, director del Programa para la preservación de la fertilidad de IVI.
¿En qué consiste el método de la vitrificación?
Tras una estimulación ovárica se extraen los óvulos maduros y se guardan vitrificados para descongelarlos cuando superado el cáncer se desee ser madre a través de un tratamiento de reproducción asistida. La técnica de la vitrificación se realiza en todos los centros IVI de forma totalmente gratuita a las pacientes con cáncer.
¿Cuándo congelar el tejido ovárico?
Cuando la estimulación ovárica está contraindicada y se persigue proteger y conservar la función ovárica se puede optar por la criopreservación de tejido ovárico para su posterior implante de forma que se mantenga la función hormonal ovárica; esta técnica se realizaría en los correspondientes centros acreditados como el IVI Bilbao (único centro privado en España).
El tratamiento consistiría en extraer un fragmento de la corteza ovárica y congelarlo a 196 grados bajo cero hasta que la mujer haya superado la enfermedad y desee ser madre, en ese momento la muestra se descongela y se le implanta a través de laparoscopia y con anestesia epidural.
Ser Padre o Madre después del Cáncer
El Plan para la Preservación de la Fertilidad en pacientes oncológicos se puso en marcha en abril de 2008 y cuenta con la colaboración de las Juntas Provinciales de la AECC de Barcelona, Valencia, Alicante y Castellón, de Bancaja y de la compañía Merck Serono.
Con el objetivo de dar a conocer el Proyecto para la Preservación de la Fertilidad, la FIVI ha desarrollado un protocolo de actuación para que tanto médicos (ginecólogos, oncólogos…) como público general conozcan esta iniciativa través de charlas y folletos informativos; así mismo, existe un teléfono gratuito (900 852 100) para que todas aquellas personas a las que se les detecte un cáncer y quieran ser padres en un futuro cuenten con toda la información necesaria para acceder al Programa para preservar la fertilidad.
Estudio detecta relación entre turnos mineros e infertilidad
Interesantes antecedentes respecto a los problemas de fertilidad y su relación con los trabajos en faenas mineras arrojó un estudio que consideró entrevistas a 22 ginecólogos de Antofagasta y que fue publicado por la revista Ciencia & Trabajo, de la Fundación Científica y Tecnológica de la Asociación Chilena de Seguridad.
El estudio -que puede leerse a través de internet- fue realizado por un grupo de especialistas, entre ellos la matrona Sonia Carlos y los médicos Aliro Bolados y Gustavo Contreras.
De esta manera los resultados permitieron plantear a los médicos dos hipótesis: que los sistemas de trabajos mineros pueden interferir con la fertilidad de las parejas y que la exposición intermitente a la hipoxia, popularmente denominada “mal de montaña” (donde el cuerpo es privado del suministro adecuado de oxígeno), también podría generar problemas reproductivos.
El 22,7% de los médicos que participó en el estudio dijeron encontrar relación entre la infertilidad y el trabajo en altitud. Otro 45,5% de ellos cree que los problemas de infertilidad están relacionados con el trabajo en sistema de turnos en los centros cupríferos de la región.
SOLUCIÓN
En la misma investigación, se indica que las conclusiones deben ser estudiadas en mayor profundidad por los organismos competentes para establecer la magnitud del problema y las formas de solucionarlo.
Respecto a los turnos, la mitad de los profesionales (45,5%) relacionaron la infertilidad con el sistema de trabajo de los centros mineros.
En opinión de los facultativos, el inconveniente se produce por la alta probabilidad de que la pareja se encuentre separada durante el período fértil de la mujer. Frente a esto, los profesionales proceden a controlar los ciclos menstruales (6 ciclos aproximadamente) para luego indicar a las parejas los días fértiles y procurar que estén juntos en dicha etapa.
El 22,7% de los ginecólogos entrevistados asoció a la exposición intermitente a altura geográfica (2.500 metros o más sobre el nivel del mar) con los problemas de fertilidad de sus pacientes.
TEJIDOS
Según los médicos, la credibilidad biológica para la infertilidad en altura se basa fundamentalmente en que el “mal de montaña” puede afectar de manera negativa la función de los tejidos, en especial de los más sensibles a la falta de oxígeno.
Las células germinales (los óvulos en las mujeres y el esperma en los varones) se encuentran dentro del grupo de las más sensibles al mal de montaña, según resultados de estudios realizados por la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Antofagasta.
En este sentido, el ginecólogo Aliro Bolados explica que “las alteraciones de los espermios aparecen rápidamente y se mantienen por varios días luego del retorno al nivel del mar”. Sin embargo, el efecto de la exposición crónica intermitente al ambiente de altitud no es conocido.
Para su hipótesis, el estudio consideró en su introducción que la mayor parte de los chilenos viven en asentamientos ubicados a nivel del mar, como Antofagasta.
DEPÓSITOS
A lo anterior suma que los Andes concentran los mayores depósitos minerales, por lo que las faenas mineras suelen ubicarse en altitud.
Por consiguiente, ambos fenómenos generan una situación poco frecuente en el mundo, como es el traslado constante de una gran población laboral desde el nivel del mar a faenas en altitud.
El sector minero ostenta una fuerza laboral compuesta por 111.447 trabajadores. De ellos, unos 20.000 se desempeñan a “gran altura” es decir, sobre 2.500 metros.
Piden generalizar un nuevo fármaco para donantes de óvulos
El doctor Juan Carlos Castillo, del centro de reproducción FIVV, ha pedido generalizar la sustitución del actual medicamento que se suministra a las donantes de óvulos (HGG) por otro que “produce el mismo efecto pero sin los efectos secundarios”, como náuseas, vómitos o hinchazón abdominal.
Así, destacó en rueda de prensa con motivo del primer aniversario de la clínica, que en el foro celebrado recientemente en Copenhague de Reproducción Humana, en el que participó, se debatió sobre las ventajas de incluir en el protocolo de donación el Decapeptyl, un análogo de la GnRH (hormona liberadora de gonadotropinas) que se utiliza durante la estimulación de la ovulación en un ciclo de fecundación in Vitro o de ICSI.
Entre ellas, citó que se reduce la duración a 9 días frente a 21, impide que se produzcan complicaciones como la hiperestimulación, que en algunos casas requiere hospitalización. Además, indicó que al presentar menos complicaciones se reduce el número de controles de 6 a 3 y la menstruación regresa a los cinco en lugar de dos semanas, lo que psicológicamente ayuda a las mujeres al tener la sensación de que “todo vuelve a la normalidad”. De hecho, apuntó que el grado de satisfacción de las mujeres es de 9,6.
Según dijo, “además, de ser muy aceptado ofrece unos resultados “excelentes” con una tasa de embarazado que alcanza el 65 por ciento teniendo en cuenta que la edad media de las donantes era de 25 años y el promedio de óvulos donados de 16.
Por su parte, el ginecólogo y director adjunto del centro de reproducción FIVV, Miguel Dolz, señaló hoy el 7 por ciento de las solicitantes de estos tratamientos de fecundación in vitroen su clínica son parejas jóvenes lesbianas y mujeres solteras de más de 38 años con estabilidad laboral.
Así, detalló que las parejas lesbianas centran el 2 por ciento de los tratamientos, mientras que cada vez son más también las mujeres con una vida laboral estable que “al darse cuenta de que su ciclo reproductivo llega a su fin opta por demandar esta técnicas aunque no tengan pareja”.
El colectivo homosexual exige igualdad de derechos en materia de reproducción asistida

Vitoria. Las leyes sirven para ordenar la vida de las personas y, en teoría, solventar sus problemas. Pero como producto de los humanos, en más ocasiones de las deseadas se convierten en reflejo de sus propias contradicciones e incoherencias. A juicio de la Asociación de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales de Euskadi, Gehitu, esto es lo que sucede actualmente con las normativas encargadas de regular las técnicas de reproducción asistida y lo que ha ocurrido hasta hace pocos años con las relativas a la adopción. Cualquier persona, a título individual, ha podido solicitar convertirse en tutor de un menor hasta 2005, pero se le han cerrado las puertas en el caso de querer alcanzar estas mismas metas acompañadas de una pareja de su mismo sexo, situación que se reproduce ahora al solicitar someterse a terapias de fertilización para concebir un hijo. Koldobike Mujika, coordinadora de Gehitu, exige la eliminación de estas barreras legales ya que, asegura, “cualquiera de los actuales modelos de familia puede ser perfectamente válido siempre que cumpla con la condición esencial de crear un marco protector para el o la menor”.
Con motivo de la celebración de las jornadas sobre Nuevas familias y principio de igualdad: un debate abierto, organizadas por el Ararteko, la portavoz de Gehitu subrayó la necesidad de abordar la idea de familia como una realidad plural en continua evolución. “No han faltado quienes han querido hacer de este hecho lecturas apocalípticas tratando de ver en el mismo la crisis definitiva de la institución. Nada más lejos de la realidad. Quizá lo correcto sería hablar en términos de crecimiento y evolución reivindicando de esta manera un necesario reajuste conceptual. Y es que no es la familia la que está en crisis, si acaso, su concepto único”, explicó.
La mano jurídica se abrió, en el caso de la CAV, en mayo de 2003, cuando el Parlamento Vasco otorgó a las parejas homosexuales la posibilidad de adopción conjunta. Una desprotección legal del menor que quedó definitivamente superada con la reforma del Código Civil que reconoció el matrimonio homosexual y todos los derechos que le son inherentes, entre ellos la filiación de los hijos. Puesto que en el caso de las adopciones individuales la Ley no ha exigido requisito alguno referido a la orientación sexual, muchos gays y lesbianas han hecho uso, con anterioridad a 2003, de su derecho a adoptar individualmente, conformando nuevos núcleos familiares. Esta situación dio lugar a una brecha entre la realidad social y la realidad jurídica que se mantuvo hasta la nueva normativa y provocó un silencio sobre esta realidad, de modo que hoy en día no se disponen de datos sobre la incidencia homoparental.
Según Mujika, son muchos los estudios realizados que avalan el hecho de que los jóvenes educados en familias homoparentales no presentan diferencias respecto a los educados en familias heteroparentales. “Nos referimos, entre otros, a un estudio realizado en la Universidad de California realizado en 1986, estudio que contó con una de las más amplias muestras en la materia realizadas hasta el presente al implicar a 84 familias y 85 hijos e hijas. El estudió analizó el estado psicológico de los hijos e hijas criados en familias lesboparentales por inseminación artificial, siendo algunas de sus principales conclusiones la existencia de un adecuado ajuste en el desarrollo personal, emocional, social o intelectual de los hijos e inexistencia de diferencias significativas en el desarrollo de su identidad, nivel de autoestima, comportamiento social u orientación sexual, entre otras consideraciones”, atestigua.
En el Estado español, los datos del primer estudio sobre familia homoparental realizado por el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid y la Universidad de Sevilla reiteran que no existen diferencias entre los hijos e hijas criados en familias heteroparentales y homoparentales, si exceptuamos el hecho de que los hijos e hijas de familias homoparentales presentan una mayor flexibilidad en sus roles de género y una mayor aceptación y respeto a la diversidad sexual.
La fertilidad en las mujeres cae un 90% después de los 30 años
Las mujeres que están cerca de los 30 y todavía ven la maternidad como un proyecto a largo plazo saben que, a su edad, sus mamás ya tenían dos o tres hijos. Invocan el caso de alguna famosa que tuvo un bebé a los cuarenta y pico y postergan en nombre de su profesión o de su estabilidad laboral, pero cuando finalmente se deciden, muchas no logran quedar embarazadas. Los expertos insisten en que no es conveniente retrasar tanto la maternidad y una nueva investigación que dice que después de los 30 años se pierden el 90% de los óvulos competentes, les da la razón. Por eso aconsejan a quienes tienen intención de dilatar el tema, que desde los 28 años vayan haciéndose estudios o congelando sus óvulos.
Se trata de un trabajo conjunto hecho por las universidades escocesas de Saint Andrews y Edimburgo en el que se evaluaron las reservas ováricas de 325 mujeres de distintas edades. La conclusión es que la dificultad que tienen las mujeres para concebir después de los 30 años se debe a que, a esa edad, han usado casi el 90% de sus reservas de óvulos. Y a los 40 años, el 97%.
“Cuando una mujer nace tiene 2 millones de óvulos; cuando llega a la adolescencia le quedan solamente 400.000, el resto los agotó en la infancia. Cuando llega a la menopausia le quedan sólo 1.000. Esto muestra que existe un proceso natural de desgaste, denominado apoptosis. Hasta ahora se sabía que esa caída abrupta se daba a los 35 años pero este trabajo muestra que la fecha de vencimiento de los óvulos está más cerca de los 30 años”, explicó a Clarín Stella Lancuba, especialista en fertilidad y directora del Centro de Investigaciones en Medicina Reproductiva (CIMER).
“El estudio demuestra que, en general, las mujeres mayores sobrevaloran sus posibilidades de concebir un hijo”, opinó Hamish Wallace, coautor de la investigación. Según datos de CIMER, cada año hay más mujeres que buscan hijos después del desgaste de sus óvulos: 3 de cada 10 mujeres que van a hacerse un tratamiento tienen más de 40 años. El deterioro de los óvulos aumenta las dificultades para concebir y eleva el riesgo de patologías fetales.
Claro que a los 30 las mujeres continúan fabricando óvulos -de ahí el error de creer que porque siguen menstruando no tienen problemas de fertilidad-; lo que se reduce es la reserva de óvulos potencialmente fértiles: “No es lo mismo tener folículos, óvulos y un estudio hormonal normal, que generar óvulos competentes que den lugar a un bebé nacido sano”, distingue Lancuba.
Como es un fenómeno silencioso “la mujer se da cuenta cuando fracasa en el intento de concebir, por eso lo aconsejable es que no espere al momento de la búsqueda de un hijo para evaluar el estado de su reserva ovárica. Si esa reserva está baja y no tiene planes de maternidad, los 28 años es la mejor edad para pensar en congelar óvulos y tener una oportunidad de concebir a futuro con los propios”, explica Sergio Pasqualini, director del Instituto Halitus. Eso, si su economía se lo permite (ver precios).
¿Hay algo que se pueda hacer para evitar ese desgaste? Dice Pasqualini: “El declinar de la función ovárica está escrito en el librito de fábrica de cada mujer, pero si la reserva es baja ayuda no fumar, tener una buena alimentación y hacer alguna actividad aeróbica y de relajación para enfrentar el estrés”
La fertilidad en las mujeres cae un 90% después de los 30 años
Las mujeres que están cerca de los 30 y todavía ven la maternidad como un proyecto a largo plazo saben que, a su edad, sus mamás ya tenían dos o tres hijos. Invocan el caso de alguna famosa que tuvo un bebé a los cuarenta y pico y postergan en nombre de su profesión o de su estabilidad laboral, pero cuando finalmente se deciden, muchas no logran quedar embarazadas. Los expertos insisten en que no es conveniente retrasar tanto la maternidad y una nueva investigación que dice que después de los 30 años se pierden el 90% de los óvulos competentes, les da la razón. Por eso aconsejan a quienes tienen intención de dilatar el tema, que desde los 28 años vayan haciéndose estudios o congelando sus óvulos.
Se trata de un trabajo conjunto hecho por las universidades escocesas de Saint Andrews y Edimburgo en el que se evaluaron las reservas ováricas de 325 mujeres de distintas edades. La conclusión es que la dificultad que tienen las mujeres para concebir después de los 30 años se debe a que, a esa edad, han usado casi el 90% de sus reservas de óvulos. Y a los 40 años, el 97%.
“Cuando una mujer nace tiene 2 millones de óvulos; cuando llega a la adolescencia le quedan solamente 400.000, el resto los agotó en la infancia. Cuando llega a la menopausia le quedan sólo 1.000. Esto muestra que existe un proceso natural de desgaste, denominado apoptosis. Hasta ahora se sabía que esa caída abrupta se daba a los 35 años pero este trabajo muestra que la fecha de vencimiento de los óvulos está más cerca de los 30 años”, explicó a Clarín Stella Lancuba, especialista en fertilidad y directora del Centro de Investigaciones en Medicina Reproductiva (CIMER).
“El estudio demuestra que, en general, las mujeres mayores sobrevaloran sus posibilidades de concebir un hijo”, opinó Hamish Wallace, coautor de la investigación. Según datos de CIMER, cada año hay más mujeres que buscan hijos después del desgaste de sus óvulos: 3 de cada 10 mujeres que van a hacerse un tratamiento tienen más de 40 años. El deterioro de los óvulos aumenta las dificultades para concebir y eleva el riesgo de patologías fetales.
Claro que a los 30 las mujeres continúan fabricando óvulos -de ahí el error de creer que porque siguen menstruando no tienen problemas de fertilidad-; lo que se reduce es la reserva de óvulos potencialmente fértiles: “No es lo mismo tener folículos, óvulos y un estudio hormonal normal, que generar óvulos competentes que den lugar a un bebé nacido sano”, distingue Lancuba.
Como es un fenómeno silencioso “la mujer se da cuenta cuando fracasa en el intento de concebir, por eso lo aconsejable es que no espere al momento de la búsqueda de un hijo para evaluar el estado de su reserva ovárica. Si esa reserva está baja y no tiene planes de maternidad, los 28 años es la mejor edad para pensar en congelar óvulos y tener una oportunidad de concebir a futuro con los propios”, explica Sergio Pasqualini, director del Instituto Halitus. Eso, si su economía se lo permite (ver precios).
¿Hay algo que se pueda hacer para evitar ese desgaste? Dice Pasqualini: “El declinar de la función ovárica está escrito en el librito de fábrica de cada mujer, pero si la reserva es baja ayuda no fumar, tener una buena alimentación y hacer alguna actividad aeróbica y de relajación para enfrentar el estrés”
El Factor Masculino reivindica su papel en los problemas de Infertilidad Humana
GINEMED / 21 de enero de 2010. La Andrología está alcanzando su dimensionamiento real dentro del campo de la Reproducción, ya que “el varón es algo mucho más importante que el clásico bote de semen”, afirma el doctor Fernando Sánchez, responsable de la Unidad de Reproducción Humana de Clínicas Ginemed y coordinador de las II Jornadas de Actualización y nuevas Perspectivas en Esterilidad por Factor Masculino, que se celebran en el Colegio de Médicos de Sevilla a partir de mañana.
“Hay problemas que requieren un enfoque multidisciplinar y por ello hoy contamos con un abordaje diagnóstico y terapéutico muy distintos a los clásicamente establecidos”.
El Factor Masculino está presente en algo más del 50% de las parejas que precisan tratamientos de Reproducción Asistida. Así mismo subraya que “en la actualidad y gracias a los avances tecnológicos y muy especialmente al Microscopio de Alta Magnificación, se solucionan muchos problemas que antes pasaban desapercibidos o eran considerados de escasa trascendencia”.
En cuanto a las novedades aportadas, detalla que “estas II Jornadas se han estructurado de forma conjunta al I Curso de Desarrollo y Controversias en Andrología, organizado por el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla y el Hospital Clínic de Barcelona”, que comienza hoy y que comparten escenario y objetivos.
“La demanda de asistencia de distintos profesionales de la salud, tanto a las II Jornadas como al Curso de Andrología, ha sido tan alta que ha obligado a cambiar la ubicación inicial”, explica.
“En la actualidad se está produciendo un claro reconocimiento del papel que la Andrología viene adquiriendo como una subespecialidad de la Urología, con una especial relevancia y trascendencia sociales”, apunta. Así mismo, destaca el papel jugado por el doctor Pascual Sánchez, director de Clínicas Ginemed, “quien ha llevado a cabo un impulso especial de la Andrología en el ámbito de la Reproducción Humana, dentro de la comunidad autónoma andaluza”.
Por todo ello y en este complejo y apasionado escenario, se ponen en marcha estas II Jornadas de Andrología de Clínicas Ginemed, contando con ponentes de reconocido prestigio nacional e internacional, que “revisarán y profundizarán sobre los distintos factores, alternativas terapéuticas y múltiples situaciones posibles, dentro del campo de la Reproducción Humana, atribuibles al espermatozoide”.
Avances tecnológicos
Una adecuada valoración del varón junto a estudios especializados del Laboratorio de Reproducción, como el Test de Fragmentación del ADN, así como el hecho de poder contar con el primer Microscopio de Alta Magnificación de España, con una resolución de 6.600 aumentos, frente a los
400 aumentos del microscopio estándar, ha permitido mejorar muy sensiblemente los resultados de la Fertilización In Vitro.
El Microscopio de Alta Magnificación posibilita seleccionar espermatozoides, con ausencia de vacuolas dentro del núcleo, hecho que no es posible realizar con el microscopio clásico. La ausencia de vacuolas en el núcleo de los espermatozoides seleccionados, garantizan la óptima calidad de éstos, a la hora fecundar los óvulos disponibles.
Esta óptima selección de espermatozoides, microinyectando los de mejor calidad para la fecundación de los óvulos existentes, hace posible que las tasas de embarazo se incrementen entre un 30 y un 60 %, en los problemas de fertilidad por Factor Masculino y que fracasaban con técnicas de Microinyección Espermáticas Convencionales (ICSI).