Archivo de Noviembre de 2008
FIV-ICSI sin respuesta ovárica
Mª Paz y José Manuel, una pareja como cualquier otra quería por encima de todo tener un hijo. En vista de sus problemas para lograrlo de forma natural, acudieron al Instituto Europeo de Fertilidad, un centro con amplia experiencia y especializado en tratamientos de fertilidad, donde el equipo médico ayudó a la pareja a cumplir su sueño.
El Dr. Alfonso de la Fuente, responsable del tratamiento, nos cuenta este caso de éxito.

Explíquenos brevemente cómo se planteó el caso de esta pareja.
Una pareja vino al centro después de dos años intentando, sin éxito, tener un hijo. Se les realizó primeramente una FIV-ICSI (microinyección) pero hubo que suspender el tratamiento por baja respuesta. El Dr. Alfonso de la Fuente les recomendó, que debido a su edad y al resultado del último intento, lo mejor era someterse a un ciclo de Fecundación in Vitro con óvulo de donante (OVODON). Los pacientes, que no se quisieron arriesgar a probar otro ciclo con sus propios óvulos, lo pensaron y acudieron al centro a informarse sobre el tratamiento de OVODON. Rápidamente se consiguió una donante compatible desde el punto de vista médico y de características físicas y comenzó el ciclo.
Un mes y medio más tarde la paciente estaba embarazada y nueve meses después nacía su hija.
¿Se habían sometido anteriormente a otros tratamientos de reproducción asistida?
Sí, se habían sometido a un ciclo de FIV-ICSI pero no se llegó a la punción de los folículos por baja respuesta de la paciente, es decir, que la capacidad que sus ovarios tenían para responder a los tratamientos de estimulación no era suficiente como para realizar el ciclo con las mínimas garantías de éxito.
¿Cuáles fueron las primeras pruebas que se realizaron a la pareja?
En Primer lugar, se hizo una historia clínica detallada de la pareja con especial hincapié en antecedentes familiares y/o personales de problemas de reproducción, alteraciones genéticas, malformaciones, etc. A la mujer se le hizo una ecografía transvaginal para valorar el aparato genital interno femenino, una analítica general de la pareja, un estudio hormonal de la mujer y una HSG (histerosalpingografía) o radiografía de útero y trompas para valorar su anatomía y funcionalidad.
Al varón, se le realizó un seminograma o análisis seminal completo con valoración del número movilidad y normalidad morfológica de los espermatozoides.
¿Cuál fue el primer diagnóstico que se les hizo?
Tras la primera batería de pruebas realizadas se llegó a la conclusión de que existía un factor ovulatorio severo (como luego se confirmó por su baja respuesta al tratamiento) y una alteración moderada de los espermatozoides que no impediría la realización de técnicas de reproducción asistida.
¿Qué tratamiento se les propuso y porque?
A la vista de los resultados y tras una información detallada sobre pros y contras de cada tratamiento decidimos realizar un intento de Fecundación in Vitro con microinyección espermática (FIV-ICSI). Tras la regla, la paciente empezó con la medicación y a acudir periódicamente a la clínica a realizarse las ecografías. Tras cuatro controles ecográficos hubo que suspender el tratamiento por baja respuesta y ausencia de folículos. El equipo clínico estudió el caso y recomendó a los pacientes no intentar otro tratamiento de FIV, pues la respuesta sería la misma, y como solución más efectiva les recomendaron someterse a un tratamiento de FIV con óvulos de donante.
¿La edad de la paciente fue un factor influyente a la hora de decidir el tratamiento?
Sin duda el factor más importante que se relaciona con el resultado de los tratamientos de reproducción asistida es la edad de la mujer. En este caso la edad (43 años) no nos permitía realizar ningún tratamiento más sencillo que la Fecundación in Vitro y consideramos que fue determinante en la baja respuesta que obtuvimos con el tratamiento, ya que no existía ningún otro factor ovárico que hiciera sospechar que esto podía ocurrir.

¿Por qué no se obtuvo resultados del tratamiento de FIV con sus propios óvulos?
Como decíamos anteriormente esta pareja presentó una baja respuesta al tratamiento (menos de 3 folículos desarrollados) y esta situación, habitualmente, se acompaña de una baja calidad en los óvulos que se pueden obtener y lógicamente esto repercute negativamente en la calidad embrionaria y en las posibilidades de conseguir una gestación.
¿Cuáles fueron los motivos que les llevaron a plantear un tratamiento de FIV con OVODON?
Los motivos fundamentales fueron la baja respuesta en desarrollo folicular constatada en el primer tratamiento y la edad de la mujer.
¿Cómo afrontó la pareja el nuevo tratamiento de FIV?
La pareja valoró esta posibilidad con todas sus connotaciones y finalmente pidieron cita para comunicar al centro que querían comenzar el tratamiento de OVODON. Como es natural, las parejas a las que se les aconseja donación de óvulos pasan por diferentes etapas que incluyen la sorpresa, valoración de los aspectos tanto físicos como psicológicos, y resultados, decantándose finalmente por la utilización de óvulos procedentes de una donante.
¿Que criterios se tuvieron en cuenta para determinar la compatibilidad de la donante con la paciente?
En primer lugar se valora los datos médicos como grupo y Rh, serologías de hepatitis B y C, HIV, sífilis, que deben ser negativos. Además se tiene en cuenta el fenotipo en cuanto a color de ojos, pelo, talla y peso.
¿Fue fácil encontrar una donante compatible?
Debido a que en el Instituto Europeo de Fertilidad contamos con un gran número de donantes esperando ser asignadas a una receptora, fue rápido seleccionar aquella que por grupo sanguíneo y Rh y características físicas era más compatible con nuestra paciente. A esta donante se la realizó un estudio completo tal como marca la legislación nacional y europea con el fin de poder aceptar a una persona como donante de óvulos.
¿Cuáles fueron los resultados obtenidos?
Esta vez, la paciente tuvo que realizar un tratamiento más sencillo con menos controles ecográficos, ya que la donante es quien realiza el tratamiento de estimulación y la punción para extraer los ovocitos que serán inseminados con los espermatozoides de la pareja de la receptora. Dos de los embriones obtenidos se transfieren al útero de la receptora y 4 embriones más fueron congelados para utilizar en un futuro, si ese fuera su deseo.
Dos semanas después de la transferencia de los embriones, la paciente se realizó la Beta de embarazo dando positiva con 232,6.
Las primeras ecografías de embarazo las realizaron en el Instituto Europeo de Fertilidad confirmándose que estaba embarazada de un embrión.
¿Qué grado de satisfacción cree que tiene la pareja con todo el proceso?
Una vez asimilada la nueva situación desde el punto de vista reproductivo aceptando el empleo de óvulos procedentes de una donante, el grado de satisfacción de la pareja es muy alto ante el convencimiento de estar realizando una técnica con unas posibilidades de éxito mucho mayores y de que ser padres va mucho más allá del hecho de aportar el gameto (óvulo/espermatozoide).
¿Qué papel jugó el equipo médico en el tratamiento y en el apoyo a la pareja?
La labor del equipo médico en este tipo de situaciones es fundamental debido a que aparecen nuevas connotaciones en el tratamiento reproductivo sobre todo desde el punto de vista psicológico. Por eso es importante el apoyo del equipo de cara a que la pareja pueda afrontar una nueva situación que no se había planteado anteriormente, como es el hecho de una donación de gametos. Ello conlleva un mayor apoyo y claridad a la hora de valorar todos los aspectos relacionados con estos procedimientos.
El ciclo menstrual
El ciclo menstrual es regulado por un sistema complejo de hormonas que actúan juntas de forma equilibrada.
· FSH (hormona estimulante de los folículos) - estimula el crecimiento de los folículos
· LH (hormona luteinizante) ? contribuye a la producción de hormonas y provoca la maduración final del óvulo
· HCG (gonadotropina coriónica humana)- secretada durante el embarazo para simular la LH y contribuir a seguir produciendo progesterona a fin de mantener el revestimiento uterino
· Estrógenos ? las hormonas de crecimiento del sistema reproductor producidas por el ovario? hacen que se desarrolle el revestimiento del endometrio.
· Progesterona ? la hormona secretada después de la ovulación ? diferencia aún más el revestimiento del endometrio para prepararlo para un embrión.
· Hay tres órganos principales que actúan de forma sincronizada para coordinar el ciclo menstrual : el hipotálamo, la pituitaria y el ovario .
La HCG - Hormona del embarazo
La hCG (Hormona del embarazo) estimula el cuerpo lúteo del ovario para mantener las secreciones de estrógenos y progestágenos a fin de garantizar la integridad del embarazo. Como regla general, los niveles de hCG se duplican al doble cada dos o tres días. Una mujer embarazada tendrá de 10 a 50 mUI/mL de concentración de hCG en suero la primera semana siguiente a la concepción (al final de la tercera semana del ciclo), alcanzando la máxima concentración entre el segundo y tercer mes, seguido de un descenso a partir de la 12ª semana.

Métodos de determinación de la Gonadotropina Coriónica humana (hCG, ß-hCG, hormona del embarazo)
La hCG se sintetiza en la placenta y aparece en el suero y en la orina relativamente pronto después de la concepción.La hCG es una glucoproteína compuesta por dos subunidades polipeptídicas: alfa y beta. La subunidad alfa es esencialmente idéntica a la cadena alfa de otras hormonas hipofisiarias (TSH, LH y FSH). Es la variación de las subunidades beta donde reside la especificidad de la actividad biológica de estas hormonas. Con los métodos cuantitativos de laboratorio pueden detectarse cantidades muy pequeñas de ß-hCG (sensibilidad entre 0,05 y 0,1 mUI/mL). Dichos métodos son: radioinmunoanálisis (RIA), enzimoinmunoensayo (EIA, ELISA), inmunoanálisis de fluorescencia (FIA). Casi todos ellos usan dos técnicas: Inhibición competitiva (RIA, FIA), y técnicas sándwich de doble anticuerpo (EIA, FIA). Todos estos ensayos cuantitativos requieren instrumentación especial y largos tiempos de análisis (de 30 minutos a 3 horas).
Una asociación americana premia un trabajo del IVI que mejora la tasa de embarazo en mujeres de más de 36 años
La Asociación Americana de Reproducción Asistida ha premiado el trabajo de investigación realizado durante tres años por el Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI), titulado ‘The impact of luteinizing hormone supplementation in gonadotropin releasing hormone antagonist cycles’, que ha revelado que añadiendo la hormona LH en el protocolo de estimulación ovárica “mejora significativamente los resultados de pacientes de más de 36 años sometidas a tratamiento de fecundación in vitro”.
Según informó el IVI en un comunicado, la investigación desarrollada por el doctor Ernesto Bosch ha sido elegida por la Asociación Americana de Reproducción Asistida, que estos días celebra en San Francisco su 64º Congreso, como el mejor trabajo de investigación clínica de entre 1.000 estudios presentados por centros de reproducción asistida de todo el mundo.
Esta investigación se ha llevado a cabo en 333 mujeres menores de 35 años (grupo 1) y 292 mujeres con edades entre los 36 y 39 años (grupo 2), a las que se les iba a realizar un tratamiento de Fecundación In Vitro (FIV), para lo cual se tiene que realizar una estimulación ovárica.
El estudio comparó dos pautas de estimulación ovárica en cada grupo de edad: la habitual solo con hormona FSH, y otra en la que se añadía la hormona LH. El resultado fue que las pacientes del grupo 2 mejoraban un ocho por ciento su tasa de implantación (del embrión en el útero) y su tasa de embarazo cuando se incluía LH en el protocolo de estimulación.
El doctor Bosch manifestó que “cada mejora que incluyamos en nuestros tratamientos es una mujer más que se queda embarazada y esto es especialmente importante en los casos de las pacientes de más de 36 años ya que se reducen sus posibilidades de ser madres debido a su edad”.
Estos resultados no se trasladaron a las pacientes más jóvenes que mantenían sus tasas de implantación y embarazo (más altas que las de las pacientes mayores) con ambos protocolos de estimulación.
Científicos informan que congelar los ovarios preserva la fertilidad
“Podemos trasplantar ovarios sin ninguna pérdida de tejido ovárico u óvulos y funciona de manera perfectamente normal independientemente de que sea fresco o congelado”, afirmó el coinvestigador, el Dr. Sherman Si
lber, director del Centro de infertilidad de San Luis en el Hospital de St. Luke.
Silber aseguró que la técnica también podía ser usada por mujeres que quieran retrasar tener hijos. Informó sobre los hallazgos el 10 de noviembre en la reunión anual de la Sociedad Estadounidense de Medicina Reproductiva en San Francisco.
En un artículo, Silber informó que junto a sus colegas había trasplantado un ovario de una gemela idéntica a su hermana, permitiendo a la gemela con insuficiencia ovárica prematura concebir un hijo. Un año después del trasplante, la gemela con el ovario trasplantado había quedado embarazada.
Pero, apuntó Silber, la capacidad de extirpar un ovario, congelarlo y volverlo a trasplantar en la misma mujer representa un verdadero avance. “Podemos congelar los ovarios de mujeres jóvenes que perderán su fertilidad con el tiempo y trasplantárselos de nuevo más adelante, y [los ovarios] no habrán envejecido”, explicó.
La técnica puede beneficiar a las pacientes de cáncer que se van a someter a radiación, quimioterapia o a un trasplante de médula ósea, que podrían dejarlas infértiles, apuntó Silber. “Pero si sacamos el ovario, lo congelamos, lo guardamos y luego lo trasplantamos nuevamente, serán fértiles otra vez”, apuntó.
Actualmente, las mujeres pueden congelar sus óvulos y reintroducirlos después de completar el tratamiento para el cáncer, señaló Silber. “Pero hay desventajas”, advirtió. “Si se usan todos los óvulos de una vez, y se somete a fertilización in vitro, apenas tiene una probabilidad de 50 pro ciento de quedar embarazada. Si no queda embarazada, es el fin de la historia”.
Sin embargo, mediante el trasplante de ovario “tiene un ovario que funciona con normalidad igual que si fuera más joven. Congelar el ovario y trasplantarlo después es mucho más seguro para la paciente que congelar óvulos”, afirmó.
Silber y sus colegas también informaron en la reunión sobre una mujer a quién se extirpó su ovario, el cual fue congelado y luego restaurado. Pero afirmaron haber hecho el procedimiento nueve veces. “Es muy repetible”, aseguró Silber. “No se trata de una casualidad”.
Silber dijo que si una mujer recibe un diagnóstico de cáncer, “debe preguntar sobre la congelación de su ovario. Además, las mujeres jóvenes que pospondrán tener hijos también deben pensar en congelar uno de sus ovarios”, añadió.
El Dr. Richard J. Paulson, jefe de la División de endocrinología reproductiva e infertilidad de la Facultad de medicina Keck de la Universidad del sur de California, en Los Ángeles, cree que los nuevos informes son esperanzadores pero preliminares.
“Es bastante emocionante”, dijo Paulson. “La preservación de la fertilidad es nuestra próxima gran frontera, porque hemos encontrado que cada vez más mujeres con cáncer sobreviven la quimioterapia, pero quedan infértiles. Sería muy útil si pudiéramos tener un método para preservar su fertilidad”.
Aunque las mujeres congelan óvulos, muchas no pueden someterse al procedimiento para recolectarlos, señaló Paulson. “Sería muy efectivo extirpar el ovario y congelarlo para después”, afirmó.
Sin embargo, Paulson señaló que hasta ahora ninguna mujer ha quedado embarazada después de que le extirparan el ovario, lo congelaran y se lo trasplantaran.