Las trompas de falopio
La trompa de falopio recibe el óvulo y ayuda a transportarlo al lugar donde se produce la fertilización y donde el óvulo fertilizado pasará los dos primeros días de su recorrido. Existen unas proyecciones parecidas a plumas, llamadas fimbria , ubicadas en el extremo de la trompa que captan el óvulo después de que se haya desprendido del ovario.
La fertilización se produce cuando un solo espermatozoide penetra en la zona pelúcida (el recubrimiento que rodea el óvulo), por medio del desprendimiento de enzimas en la cabeza ( acrosoma ) del espermatozoide. Inmediatamente después de la penetración del primer espermatozoide en el óvulo, cambia la estructura de la zona pelúcida, haciendo que sea impenetrable para otros espermatozoides.
La presencia de unas proyecciones parecidas a flecos llamadas cilios desplazan el óvulo fertilizado por la trompa. Las contracciones musculares de la trompa también desempeñan una función menor.
El recorrido hasta el útero tarda aproximadamente tres días. Durante el mismo, el embrión se divide constantemente. En el momento en que llega al útero, el embrión está en una etapa de ocho células. Allí sigue dividiéndose y el Día 5 después de la fertilización se convierte en un embrión de 30 a 300 células llamado blastocisto. El blastocisto es la etapa de desarrollo del embrión en que las células empiezan a diferenciarse, y se forma una cavidad dentro del mismo para separar tres células diferenciadas. El endometrio ofrece al blastocisto una “ventana de receptividad” para implantarse. Esto corresponde normalmente a los Días 20-24 en un ciclo “ideal” de 28 días.
El blastocisto sale de la zona pelúcida y se fija en el endometrio. Así pues, la implantación se produce entre cinco y ocho días después de la fertilización, lo que corresponde al Día 19 a 22 de un ciclo normal de 28 días.