Archivo de mayo de 2009

Fertilización con óvulos donados, menos existosa en negras

NUEVA YORK (Reuters Health) – Los resultados de la fertilización in vitro (FIV) que emplea óvulos donados varían según el contexto racial y étnico de las pacientes, dijeron esta semana investigadores.Los hallazgos fueron presentados durante un encuentro anual del Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos, en Chicago.

El equipo de expertos, dirigido por el doctor Tarun Jain, de Chicago IVF en Warrenville, Illinois, revisó datos de 29.948 ciclos de fiv por donación de óvulos y analizó sólo el 60 por ciento de ellos, en los cuales no había indicios de que variara la etnia entre las donantes y las futuras madres.

Según el informe de los investigadores, el equipo halló que, “comparado con las mujeres blancas, las negras eran más propensas a tener un ciclo fallido antes de la transferencia embrionaria, menos proclives a lograr un embarazo y también a dar a luz un bebé con vida.

Jain y sus colegas dijeron que las diferencias no pueden adjudicarse a problemas en el útero o las trompas de falopio de las pacientes.

El reporte destaca además que no hubo diferencias significativas en los resultados de la fiv entre las mujeres asiáticas, hispanas y blancas.

Fertilización con óvulos donados, menos existosa en negras

NUEVA YORK (Reuters Health) – Los resultados de la fertilización in vitro (FIV) que emplea óvulos donados varían según el contexto racial y étnico de las pacientes, dijeron esta semana investigadores.Los hallazgos fueron presentados durante un encuentro anual del Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos, en Chicago.

El equipo de expertos, dirigido por el doctor Tarun Jain, de Chicago IVF en Warrenville, Illinois, revisó datos de 29.948 ciclos de fiv por donación de óvulos y analizó sólo el 60 por ciento de ellos, en los cuales no había indicios de que variara la etnia entre las donantes y las futuras madres.

Según el informe de los investigadores, el equipo halló que, “comparado con las mujeres blancas, las negras eran más propensas a tener un ciclo fallido antes de la transferencia embrionaria, menos proclives a lograr un embarazo y también a dar a luz un bebé con vida.

Jain y sus colegas dijeron que las diferencias no pueden adjudicarse a problemas en el útero o las trompas de falopio de las pacientes.

El reporte destaca además que no hubo diferencias significativas en los resultados de la fiv entre las mujeres asiáticas, hispanas y blancas.

El 95 por ciento de los cordones umbilicales son desechados por ignorar su utilidad

Gran parte de los cordones umbilicales, el 95 por ciento en total, son desechados porque los médicos y los padres de familia desconocen los verdaderos usos a los que se puede llegar con las células y la sangre que se obtienen a partir de este “órgano”.

El 95 % de los cordones umbilicales no son utilizados por desinformación

25 de marzo 2009

Últimamente se han llevado a cabo varios estudios acerca de la utilidad de la sangre y las células que se encuentran en el cordón umbilical de un niño recién nacido, sin embargo, son muchas las personas que no conocen los beneficios de estos componentes, lo cual lleva a que un total del 95 por ciento de los cordones umbilicales sean desechados por los médicos ya que los padres no solicitan que estos lo aprovechen.

Esta información es parte de un estudio que se ha llevado a cabo hace poco y que trae otra conclusión lo bastante preocupante y concerniente a nuestro territorio, y lo que pasa dentro de él. Se trata de que cada vez más y más personas serán pasibles de un necesario trasplante de células madre para combatir una serie deenfermedades que irán mellando gradualmente la salud de las personas.

Es de esta manera que la poca información que existe acerca del cordón umbilical ha llevado a muchos doctores y padres de familia a no pensar en la posibilidad de usar las células que se hayan en este y son beneficiosas.

Uno de los autores del estudio es Frances Verter, Director Ejecutivo de la Fundación Parent´s Guide to Cord Blood, afirma que cada vez se hará más necesario un trasplante de células madre ; se estima que 1 de cada 217 personas padecerá una enfermedad curable con células madre. El estudio que dirigió Verter se realizó con casos que se analizaron entre el 2001 y el 2003.

Verter afirmó que “Este estudio nos indica que debemos replantearnos la información que damos a los padres para que puedan entender mejor las posibles aplicaciones de estas células, ahora y en el futuro”.

Fuente: Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos

El sexo…cuando el hijo no llega

Falta de deseo, anorgasmia, eyaculación precoz, disfunción eréctil… A menudo, el impacto de ese embarazo que no se consigue se cobra en la cama. Las parejas que realizan tratamientos para tener un bebe enfrentan, paradójicamente, dificultades físicas y psíquicas que afectan esa ceremonia tan íntima y cercana que les permitirá llegar al objetivo.

Un buen día, aquello que la pareja más disfrutaba y más contribuía a acercarlos se transforma -además- en el pasaporte que los llevará más arriba, un escalón todavía mayor en el ranking de la felicidad: el formar una familia. Con renovados bríos, cada uno aporta lo suyo para la tarea. Pero al cabo de un tiempo no hay novedades. Entonces, todas las ilusiones y los sueños tejidos en la intimidad del dormitorio se convierten en un diagnóstico médico. Y pasan a ser un boomerang, cuyas víctimas principales son -paradójicamente- ese hombre y esa mujer que buscan ser mamá y papá.

“A la mayoría de las parejas la sexualidad se les hace polvo -reflexiona, no sin algo de ironía, el licenciado Darío Fernández, psicólogo especializado en psicología aplicada a medicina reproductiva, que integra el plantel de profesionales del Centro de Estudios en Ginecología y Reproducción (Cegyr)-. Las disfunciones sexuales más frecuentes que sufre una pareja que busca un hijo es la baja del deseo sexual y de la frecuencia en las relaciones. En realidad, al principio la sexualidad se conserva, y se incrementa en los días fértiles, pero al cabo de un tiempo se abandona en aquellos días en que no hay posibilidades de embarazo. Se pasa de hacer el amor a hacer bebes, del sexo pasión al sexo trabajo.”

“Las parejas que se someten a tratamientos de fertilización asistida vivencian diferentes emociones, todas difíciles de atravesar: culpa, dolor, frustración, angustia, depresión, de­sesperación -explica el doctor Ramiro Quintana, director del Centro Argentino de Fertilidad-. Estos sentimientos influyen fuertemente en la sexualidad de la pareja, y se manifiestan en una disminución de la satisfacción, el deseo y la autoestima.”

Cuando una pareja quiere tener un hijo y ese hijo no llega, las relaciones íntimas se vuelven un terreno donde casi naturalmente se dirige la mirada del especialista que intentará ayudarlos a llegar al embarazo. “Pero depende de la forma de abordaje del médico y su equipo el que la pareja no sienta que se toma examen a sus relaciones sexuales”, agrega Ramiro Quintana.

El ritmo de los encuentros sexuales a menudo queda supeditado a la marcha del tratamiento. Pero, al cabo de algún tiempo sin resultados, aparece lo que se da en llamar “conflicto de la mitad del ciclo”: aun en los días fértiles, la pareja no tiene ganas de hacer el amor. “Por eso -insiste Ramiro Quintana- es importantísimo que durante el inicio del tratamiento exista un abordaje multidisciplinario del problema y se trabaje la problemática de la sexualidad cuando se busca un hijo. Además de preparar a la pareja para enfrentar el estrés de un tratamiento que sin duda tendrá sus aspectos difíciles, hay que evitar la mirada sobre el sexo como algo que sólo está al servicio de la reproducción, entender que la búsqueda del embarazo no debe invadir todas las áreas de la vida. Y tratar de que el sexo no quede limitado a las relaciones programadas. Los días no fértiles también pueden ser días con sexo.”
Las dos caras de un problema

A la hora de repartir responsabilidades, los porcentajes suelen ser bastante igualitarios: el 50% se debe a factores femeninos; el 40%, a causas que derivan del varón y en el 10% de los casos la razón de la infertilidad se desconoce.

“El hombre percibe la infertilidad como una amenaza a sus relaciones, en tanto que la mujer la percibe como una amenaza a su identidad: el hombre se siente menos «viril»; la mujer, menos «femenina», dado el mito que asocia la capacidad reproductiva en un sexo y otro con algún atributo supuestamente esencial de lo masculino o de lo femenino -dice Darío Fernández-. La mujer, por otra parte, suele ser el portavoz de la problemática de la pareja, porque es a quien la mayoría le pregunta cómo van las cosas, si hay novedades… Cuando el hijo no llega puede volverse difícil compartir con antiguos amigos que sí ya tienen chicos o están esperándolos. Y como los tratamientos llevan tiempo, y algunos requieren varios días, no siempre se quiere contar abiertamente en el trabajo el motivo de la ausencia, lo que puede crear también problemas en el ámbito laboral.”

Ciertos procedimientos realizados para aumentar la posibilidad de embarazo tienen efectos sobre el estado físico: los tratamientos para estimular la ovulación o monitorearla después, así como la activación o el detrimento de ciertos circuitos hormonales para aumentar las chances de fertilidad, cuando no intervenciones terapéuticas, pueden crear condiciones similares a las de la menopausia, con falta de lubricación, sofocos, alteraciones del ánimo y del deseo y estados depresivos que difícilmente no afecten el encuentro íntimo de la pareja.

“Hace años, los tratamientos de fertilización asistida eran muy invasivos y dolorosos -recuerda el doctor Ramiro Quintana-. Para la inducción ovulatoria, por ejemplo, la mujer debía inyectarse entre 4 y 6 ampollas por día, y la captación de óvulos se realizaba por vía laparoscópica, con anestesia general y en el quirófano. En la transferencia embrionaria, la mujer tenía que ubicarse en posición genupectoral y con una cánula metálica se realizaba el procedimiento, que implicaba guardar reposo en posición ventral durante dos horas en el consultorio. Transferíamos 4 a 6 embriones. En la actualidad, los tratamientos son menos invasivos: las inducciones ovulatorias demandan menos aplicaciones y son las propias pacientes quienes se aplican la medicación; la captación de óvulos se realiza mediante una aspiración ambulatoria, con la paciente sedada. Además, se transfieren dos embriones como máximo y la tasa de embarazo oscila entre el 40 y el 50 por ciento.”

Quintana agrega que a menudo el especialista debe aclarar con la pareja que algunos mitos bastante difundidos no inciden positivamente sobre la posibilidad de un embarazo. Por ejemplo, el reposo femenino después de las relaciones sexuales, ponerse un almohadón debajo de la pelvis o ubicar las piernas sobre la pared.
Cuestión de pareja

Si bien la dificultad para tener un hijo puede deberse prácticamente en proporciones similares tanto al factor femenino como a la condición del varón, hace algunos años era poco frecuente que el hombre asistiera a la consulta con el especialista en fertilidad y el “factor masculino” era algo completamente silenciado. “La mujer atraviesa un duelo al saberse infértil -dice la médica psiquiatra Adriana Ferrai­na, del Centro Argentino de Fertilidad-. Pero, para el varón, saberse responsable del problema le acarrea frustración y distanciamiento del sexo: percibe cuestionada su virilidad, y esto puede causar distintos trastornos; los más frecuentes, eyaculación precoz y disfunción eréctil.” Por eso, no siempre es tan sencillo para un hombre involucrado en una terapia contra la infertilidad aportar una muestra de semen para un espermograma o algún procedimiento más complejo que exija el tratamiento.

“Existe una ansiedad anticipatoria y una anticipación de fracaso que puede afectar la erección en estos casos -puntualiza Darío Fernández-. Hace años, la única forma de contar con una muestra de semen era entregándola en el momento, lo que significaba obtenerla en lugares no muy cómodos y sin ninguna clase de intimidad.”

“Hoy, en cambio -añade Quintana- las muestras de semen pueden criopreservarse y esto disminuye la enorme presión que puede sentir el varón en una situación de ese tipo.”

Sin embargo, algunas veces es necesario que la muestra sea aportada un día determinado. “Para esos casos -agrega el licenciado Fernández-, solemos trabajar previamente el tema con el paciente en cuestión, al que se le explica que siempre existe la posibilidad de congelar una muestra anterior, con lo que la presión, en la gran mayoría de los casos, disminuye muchísimo y se obtiene la muestra sin dificultades.”

¿La frustración de no tener un hijo aumenta las separaciones y/o divorcios? “No más que en el resto de las parejas -asegura el licenciado Fernández, que además es socio fundador y ex director del Departamento de Psicología de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva (Samer)-. Al contrario, suelen fortalecerse. Y es frecuente también que quien tiene «el problema», al comenzar el tratamiento, ofrezca al otro la libertad de buscar otra pareja para aumentar la posibilidad del hijo. A menudo quien tiene la dificultad de fertilidad tarda en comprender que la persona que está a su lado lo elige independientemente de esta situación. Les cuesta aceptar tanto amor. Por eso es importante la intervención psicológica, para ayudarlos a entender cómo es la relación que tienen y darle el valor que realmente posee. La infertilidad pone a prueba muchos aspectos del vínculo, la comunicación, la empatía, la tolerancia, el apoyo emocional.Y eso, muy a menudo, fortalece la relación.”

Crece número de parejas británicas que recurren a madres de alquiler indias

Londres, 6 may — Un número creciente de parejas británicas y de otros países europeos recurren a madres de alquiler indias para tener hijos, informa hoy el vespertino londinense “Evening Standard”.

“Hay centenares de clínicas que se dedican a ese tipo de prácticas en la India. Una clínica en Gujarat se está ocupando de cincuenta embarazos. En ella nace un bebé todas las semanas”, declaró al periódico Bobby Bains, un sij que recurrió a ese método.

Bains donó su esperma mientras que los óvulos los puso una hindú y la madre de alquiler, que tuvo en su vientre a su hija, Daisy, durante los nueve meses de embarazo, es musulmana.

Bairns, de 45 años, y su esposa, Nikki, quieren tener de nuevo descendencia y recientemente volvieron a la India, donde les mostraron un piso para madres de alquiler en el que se alojaba una docena de embarazadas.

Cada una de esas madres gana el equivalente de entre 2.800 y 3.900 euros por llevar en su vientre el feto, y eso equivale a diez años de sueldo para algunas de esas mujeres, que en algunos casos ganan menos de un dólar al día.

La oportunidad de ganar 3.000 o más euros significa para esas mujeres poder comprarse una casa y dar educación a sus hijos.

Según un informe citado por el periódico, las indias de piel más blanca y con un mayor coeficiente intelectual pueden pedir más por donar los óvulos, que se fecundan en una probeta y se implantan en la madre de alquiler.

Se trata en cualquier caso de un negocio multimillonario aún no regulado en la India, donde se está produciendo un debate sobre esas prácticas.

El citado sij británico afirma que se ha gastado 125.000 libras (140.000 euros) en tener descendencia si se suman a los gastos médicos el costo de los vuelos y el dinero perdido por faltar al trabajo.

Antes de recurrir a la madre de alquiler, la pareja hizo cinco intentos de fecundación in vitro, por cada uno de los cuales pagó entre 5.000 y casi 8.000 euros.

Bains, que está escribiendo un libro sobre sus experiencias y ha abierto una dirección de internet para ayudar a otras familias sin hijos, calcula que más de la mitad de las solicitudes de madres de alquiler que llegan a la India son de europeos y un tercio, unas cien al año, del Reino Unido.

Según Gautam Allapadia, especialista en fertilidad de una de esas clínicas, “los costos son en la India substancialmente inferiores a los de países desarrollados como Estados Unidos o Gran Bretaña y además no hay trámites burocráticos ni son necesarios abogados”.

Sin embargo, la india Vandana Sharma, presidenta de la Liga de Protección de la Mujer, considera que se trata de “pura explotación” y dice que está “muy preocupada” por la salud de las mujeres que alquilan su cuerpo. EFE probetas

El 95 por ciento de los cordones umbilicales son desechados por ignorar su utilidad

Gran parte de los cordones umbilicales, el 95 por ciento en total, son desechados porque los médicos y los padres de familia desconocen los verdaderos usos a los que se puede llegar con las células y la sangre que se obtienen a partir de este “órgano”.

El 95 % de los cordones umbilicales no son utilizados por desinformación

25 de marzo 2009

Últimamente se han llevado a cabo varios estudios acerca de la utilidad de la sangre y las células que se encuentran en el cordón umbilical de un niño recién nacido, sin embargo, son muchas las personas que no conocen los beneficios de estos componentes, lo cual lleva a que un total del 95 por ciento de los cordones umbilicales sean desechados por los médicos ya que los padres no solicitan que estos lo aprovechen.

Esta información es parte de un estudio que se ha llevado a cabo hace poco y que trae otra conclusión lo bastante preocupante y concerniente a nuestro territorio, y lo que pasa dentro de él. Se trata de que cada vez más y más personas serán pasibles de un necesario trasplante de células madre para combatir una serie deenfermedades que irán mellando gradualmente la salud de las personas.

Es de esta manera que la poca información que existe acerca del cordón umbilical ha llevado a muchos doctores y padres de familia a no pensar en la posibilidad de usar las células que se hayan en este y son beneficiosas.

Uno de los autores del estudio es Frances Verter, Director Ejecutivo de la Fundación Parent´s Guide to Cord Blood, afirma que cada vez se hará más necesario un trasplante de células madre ; se estima que 1 de cada 217 personas padecerá una enfermedad curable con células madre. El estudio que dirigió Verter se realizó con casos que se analizaron entre el 2001 y el 2003.

Verter afirmó que “Este estudio nos indica que debemos replantearnos la información que damos a los padres para que puedan entender mejor las posibles aplicaciones de estas células, ahora y en el futuro”.

Fuente: Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos

El sexo…cuando el hijo no llega

Falta de deseo, anorgasmia, eyaculación precoz, disfunción eréctil… A menudo, el impacto de ese embarazo que no se consigue se cobra en la cama. Las parejas que realizan tratamientos para tener un bebe enfrentan, paradójicamente, dificultades físicas y psíquicas que afectan esa ceremonia tan íntima y cercana que les permitirá llegar al objetivo.

Un buen día, aquello que la pareja más disfrutaba y más contribuía a acercarlos se transforma -además- en el pasaporte que los llevará más arriba, un escalón todavía mayor en el ranking de la felicidad: el formar una familia. Con renovados bríos, cada uno aporta lo suyo para la tarea. Pero al cabo de un tiempo no hay novedades. Entonces, todas las ilusiones y los sueños tejidos en la intimidad del dormitorio se convierten en un diagnóstico médico. Y pasan a ser un boomerang, cuyas víctimas principales son -paradójicamente- ese hombre y esa mujer que buscan ser mamá y papá.

“A la mayoría de las parejas la sexualidad se les hace polvo -reflexiona, no sin algo de ironía, el licenciado Darío Fernández, psicólogo especializado en psicología aplicada a medicina reproductiva, que integra el plantel de profesionales del Centro de Estudios en Ginecología y Reproducción (Cegyr)-. Las disfunciones sexuales más frecuentes que sufre una pareja que busca un hijo es la baja del deseo sexual y de la frecuencia en las relaciones. En realidad, al principio la sexualidad se conserva, y se incrementa en los días fértiles, pero al cabo de un tiempo se abandona en aquellos días en que no hay posibilidades de embarazo. Se pasa de hacer el amor a hacer bebes, del sexo pasión al sexo trabajo.”

“Las parejas que se someten a tratamientos de fertilización asistida vivencian diferentes emociones, todas difíciles de atravesar: culpa, dolor, frustración, angustia, depresión, de­sesperación -explica el doctor Ramiro Quintana, director del Centro Argentino de Fertilidad-. Estos sentimientos influyen fuertemente en la sexualidad de la pareja, y se manifiestan en una disminución de la satisfacción, el deseo y la autoestima.”

Cuando una pareja quiere tener un hijo y ese hijo no llega, las relaciones íntimas se vuelven un terreno donde casi naturalmente se dirige la mirada del especialista que intentará ayudarlos a llegar al embarazo. “Pero depende de la forma de abordaje del médico y su equipo el que la pareja no sienta que se toma examen a sus relaciones sexuales”, agrega Ramiro Quintana.

El ritmo de los encuentros sexuales a menudo queda supeditado a la marcha del tratamiento. Pero, al cabo de algún tiempo sin resultados, aparece lo que se da en llamar “conflicto de la mitad del ciclo”: aun en los días fértiles, la pareja no tiene ganas de hacer el amor. “Por eso -insiste Ramiro Quintana- es importantísimo que durante el inicio del tratamiento exista un abordaje multidisciplinario del problema y se trabaje la problemática de la sexualidad cuando se busca un hijo. Además de preparar a la pareja para enfrentar el estrés de un tratamiento que sin duda tendrá sus aspectos difíciles, hay que evitar la mirada sobre el sexo como algo que sólo está al servicio de la reproducción, entender que la búsqueda del embarazo no debe invadir todas las áreas de la vida. Y tratar de que el sexo no quede limitado a las relaciones programadas. Los días no fértiles también pueden ser días con sexo.”
Las dos caras de un problema

A la hora de repartir responsabilidades, los porcentajes suelen ser bastante igualitarios: el 50% se debe a factores femeninos; el 40%, a causas que derivan del varón y en el 10% de los casos la razón de la infertilidad se desconoce.

“El hombre percibe la infertilidad como una amenaza a sus relaciones, en tanto que la mujer la percibe como una amenaza a su identidad: el hombre se siente menos «viril»; la mujer, menos «femenina», dado el mito que asocia la capacidad reproductiva en un sexo y otro con algún atributo supuestamente esencial de lo masculino o de lo femenino -dice Darío Fernández-. La mujer, por otra parte, suele ser el portavoz de la problemática de la pareja, porque es a quien la mayoría le pregunta cómo van las cosas, si hay novedades… Cuando el hijo no llega puede volverse difícil compartir con antiguos amigos que sí ya tienen chicos o están esperándolos. Y como los tratamientos llevan tiempo, y algunos requieren varios días, no siempre se quiere contar abiertamente en el trabajo el motivo de la ausencia, lo que puede crear también problemas en el ámbito laboral.”

Ciertos procedimientos realizados para aumentar la posibilidad de embarazo tienen efectos sobre el estado físico: los tratamientos para estimular la ovulación o monitorearla después, así como la activación o el detrimento de ciertos circuitos hormonales para aumentar las chances de fertilidad, cuando no intervenciones terapéuticas, pueden crear condiciones similares a las de la menopausia, con falta de lubricación, sofocos, alteraciones del ánimo y del deseo y estados depresivos que difícilmente no afecten el encuentro íntimo de la pareja.

“Hace años, los tratamientos de fertilización asistida eran muy invasivos y dolorosos -recuerda el doctor Ramiro Quintana-. Para la inducción ovulatoria, por ejemplo, la mujer debía inyectarse entre 4 y 6 ampollas por día, y la captación de óvulos se realizaba por vía laparoscópica, con anestesia general y en el quirófano. En la transferencia embrionaria, la mujer tenía que ubicarse en posición genupectoral y con una cánula metálica se realizaba el procedimiento, que implicaba guardar reposo en posición ventral durante dos horas en el consultorio. Transferíamos 4 a 6 embriones. En la actualidad, los tratamientos son menos invasivos: las inducciones ovulatorias demandan menos aplicaciones y son las propias pacientes quienes se aplican la medicación; la captación de óvulos se realiza mediante una aspiración ambulatoria, con la paciente sedada. Además, se transfieren dos embriones como máximo y la tasa de embarazo oscila entre el 40 y el 50 por ciento.”

Quintana agrega que a menudo el especialista debe aclarar con la pareja que algunos mitos bastante difundidos no inciden positivamente sobre la posibilidad de un embarazo. Por ejemplo, el reposo femenino después de las relaciones sexuales, ponerse un almohadón debajo de la pelvis o ubicar las piernas sobre la pared.
Cuestión de pareja

Si bien la dificultad para tener un hijo puede deberse prácticamente en proporciones similares tanto al factor femenino como a la condición del varón, hace algunos años era poco frecuente que el hombre asistiera a la consulta con el especialista en fertilidad y el “factor masculino” era algo completamente silenciado. “La mujer atraviesa un duelo al saberse infértil -dice la médica psiquiatra Adriana Ferrai­na, del Centro Argentino de Fertilidad-. Pero, para el varón, saberse responsable del problema le acarrea frustración y distanciamiento del sexo: percibe cuestionada su virilidad, y esto puede causar distintos trastornos; los más frecuentes, eyaculación precoz y disfunción eréctil.” Por eso, no siempre es tan sencillo para un hombre involucrado en una terapia contra la infertilidad aportar una muestra de semen para un espermograma o algún procedimiento más complejo que exija el tratamiento.

“Existe una ansiedad anticipatoria y una anticipación de fracaso que puede afectar la erección en estos casos -puntualiza Darío Fernández-. Hace años, la única forma de contar con una muestra de semen era entregándola en el momento, lo que significaba obtenerla en lugares no muy cómodos y sin ninguna clase de intimidad.”

“Hoy, en cambio -añade Quintana- las muestras de semen pueden criopreservarse y esto disminuye la enorme presión que puede sentir el varón en una situación de ese tipo.”

Sin embargo, algunas veces es necesario que la muestra sea aportada un día determinado. “Para esos casos -agrega el licenciado Fernández-, solemos trabajar previamente el tema con el paciente en cuestión, al que se le explica que siempre existe la posibilidad de congelar una muestra anterior, con lo que la presión, en la gran mayoría de los casos, disminuye muchísimo y se obtiene la muestra sin dificultades.”

¿La frustración de no tener un hijo aumenta las separaciones y/o divorcios? “No más que en el resto de las parejas -asegura el licenciado Fernández, que además es socio fundador y ex director del Departamento de Psicología de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva (Samer)-. Al contrario, suelen fortalecerse. Y es frecuente también que quien tiene «el problema», al comenzar el tratamiento, ofrezca al otro la libertad de buscar otra pareja para aumentar la posibilidad del hijo. A menudo quien tiene la dificultad de fertilidad tarda en comprender que la persona que está a su lado lo elige independientemente de esta situación. Les cuesta aceptar tanto amor. Por eso es importante la intervención psicológica, para ayudarlos a entender cómo es la relación que tienen y darle el valor que realmente posee. La infertilidad pone a prueba muchos aspectos del vínculo, la comunicación, la empatía, la tolerancia, el apoyo emocional.Y eso, muy a menudo, fortalece la relación.”

Crece número de parejas británicas que recurren a madres de alquiler indias

Londres, 6 may — Un número creciente de parejas británicas y de otros países europeos recurren a madres de alquiler indias para tener hijos, informa hoy el vespertino londinense “Evening Standard”.

“Hay centenares de clínicas que se dedican a ese tipo de prácticas en la India. Una clínica en Gujarat se está ocupando de cincuenta embarazos. En ella nace un bebé todas las semanas”, declaró al periódico Bobby Bains, un sij que recurrió a ese método.

Bains donó su esperma mientras que los óvulos los puso una hindú y la madre de alquiler, que tuvo en su vientre a su hija, Daisy, durante los nueve meses de embarazo, es musulmana.

Bairns, de 45 años, y su esposa, Nikki, quieren tener de nuevo descendencia y recientemente volvieron a la India, donde les mostraron un piso para madres de alquiler en el que se alojaba una docena de embarazadas.

Cada una de esas madres gana el equivalente de entre 2.800 y 3.900 euros por llevar en su vientre el feto, y eso equivale a diez años de sueldo para algunas de esas mujeres, que en algunos casos ganan menos de un dólar al día.

La oportunidad de ganar 3.000 o más euros significa para esas mujeres poder comprarse una casa y dar educación a sus hijos.

Según un informe citado por el periódico, las indias de piel más blanca y con un mayor coeficiente intelectual pueden pedir más por donar los óvulos, que se fecundan en una probeta y se implantan en la madre de alquiler.

Se trata en cualquier caso de un negocio multimillonario aún no regulado en la India, donde se está produciendo un debate sobre esas prácticas.

El citado sij británico afirma que se ha gastado 125.000 libras (140.000 euros) en tener descendencia si se suman a los gastos médicos el costo de los vuelos y el dinero perdido por faltar al trabajo.

Antes de recurrir a la madre de alquiler, la pareja hizo cinco intentos de fecundación in vitro, por cada uno de los cuales pagó entre 5.000 y casi 8.000 euros.

Bains, que está escribiendo un libro sobre sus experiencias y ha abierto una dirección de internet para ayudar a otras familias sin hijos, calcula que más de la mitad de las solicitudes de madres de alquiler que llegan a la India son de europeos y un tercio, unas cien al año, del Reino Unido.

Según Gautam Allapadia, especialista en fertilidad de una de esas clínicas, “los costos son en la India substancialmente inferiores a los de países desarrollados como Estados Unidos o Gran Bretaña y además no hay trámites burocráticos ni son necesarios abogados”.

Sin embargo, la india Vandana Sharma, presidenta de la Liga de Protección de la Mujer, considera que se trata de “pura explotación” y dice que está “muy preocupada” por la salud de las mujeres que alquilan su cuerpo. EFE probetas

Tratamientos contra la infertilidad suelen afectar las relaciones de pareja

Foto: Jupiter

Falta de deseo, anorgasmia y disfunción eréctil se cuentan entre los trastornos más frecuentes.

Falta de deseo, anorgasmia y disfunción eréctil se cuentan entre los trastornos más frecuentes. A menudo el impacto de ese embarazo que no se consigue se cobra en la cama.

Darío Fernández, psicólogo argentino especializado en psicología aplicada a medicina reproductiva, asegura que a la mayoría de las parejas la sexualidad se les acaba.

“Al principio esta se conserva, y se incrementa en los días fértiles, pero al cabo de un tiempo se abandona en aquellos días en que no hay posibilidades de embarazo. Se pasa de hacer el amor a hacer bebés”.

Ramiro Quintana, director del Centro Argentino de Fertilidad, afirma que las parejas que se someten estos procesos vivencian diferentes emociones, todas difíciles de atravesar: culpa, dolor, frustración, angustia, depresión, desesperación, “estos sentimientos influyen fuertemente en la sexualidad de la pareja, y se manifiestan en una disminución de la satisfacción, el deseo y la autoestima”.

Cuando una pareja quiere tener un hijo y ese hijo no llega, las relaciones íntimas se vuelven un terreno donde casi naturalmente se dirige la mirada del especialista que intentará ayudarlos a llegar al embarazo.

“Pero depende de la forma de abordaje del médico y su equipo el que la pareja no sienta que se toma examen a sus relaciones sexuales”, agrega Quintana.

El ritmo de los encuentros sexuales a menudo queda supeditado a la marcha del tratamiento. Pero, al cabo de algún tiempo sin resultados, aparece lo que se da en llamar conflicto de la mitad del ciclo: aun en los días fértiles, la pareja no tiene ganas de hacer el amor.

“Por eso es importantísimo que durante el inicio del tratamiento exista un abordaje multidisciplinario del problema y se aborde el tema de la sexualidad. Además de preparar a la pareja para enfrentar el estrés de un tratamiento que no es fácil, hay que evitar que la búsqueda del embarazo invada todas las áreas de la vida. Y tratar de que el sexo no quede limitado a las relaciones programadas. Los días no fértiles también pueden ser días con sexo”.

Porcentajes de responsabilidades suelen ser bastante igualitarios

El 50 por ciento de los problemas de la pareja para concebir un bebé se debe a factores femeninos y el 40 por ciento, a causas relacionadas con los hombres. El 10 por ciento restante corresponde a causas desconocidas.

“La infertilidad hace que el hombre se sienta menos viril y la mujer menos femenina, dado el mito que asocia la capacidad reproductiva en un sexo y otro con algún atributo supuestamente esencial de lo masculino o de lo femenino”, dice Fernández.

La mujer, por otra parte, suele ser el portavoz del problema de pareja, porque es a quien la mayoría le pregunta cómo van las cosas y si hay novedades.

Cuando el hijo no llega puede volverse difícil compartir con antiguos amigos que ya tienen niños o están esperándolos. Y como los tratamientos llevan tiempo, y algunos requieren varios días, no siempre se quiere contar abiertamente en el trabajo el motivo de la ausencia, lo que puede crear también problemas en el ámbito laboral.

Además, ciertos procedimientos para aumentar la posibilidad de embarazo tienen efectos sobre el estado físico: los tratamientos para estimular la ovulación o monitorearla después, así como la activación o el detrimento de ciertos circuitos hormonales para aumentar las posibilidades de fertilidad, pueden crear condiciones similares a las de la menopausia, con falta de lubricación, sofocos, alteraciones del ánimo y del deseo y estados depresivos que difícilmente no afecten el encuentro íntimo de la pareja.

Infertilidad es un problema de los dos

“La mujer que recibe un diagnóstico de infertilidad atraviesa un duelo; el hombre que se siente responsable del problema no solo experimenta frustración sino distanciamiento del sexo”, asegura Adriana Ferraina, psicóloga del Centro Argentino de  Fertilidad.

La experta explica que “los hombres perciben cuestionada su virilidad, lo que puede causar trastornos entre los que se cuentan la eyaculación precoz y la disfunción eréctil. Por eso no siempre es fácil involucrarse en terapias contra la infertilidad”.

Darío Fernández considera, no obstante, que pese a las dificultades de pareja que surgen durante estos tratamientos, estas no aumenta las separaciones o los divorcios: “Al contrario, suelen fortalecerse las relaciones. A menudo quien tiene la dificultad  de fertilidad tarda en comprender que la persona que está a su lado lo elige pese a la situación. Por eso es importante la intervención psicológica, para ayudarlos a entender cómo es la relación de pareja que tienen y darle el valor que realmente  posee”, asegura.

GABRIELA NAVARRA

Donación de óvulos en España

Donar tus óvulos permitirá que parejas que no pueden concebir puedan realizar su sueño de tener una familia completa. Valgan verdades, es un proceso largo y doloroso, por lo cual la donante recibe una compensación económica.

La crisis económica actual ha disparado el número de donantes de óvulos en España, y aunque la legislación española prohíbe pagar por los óvulos a las donantes, éstas reciben una compensación por el tratamiento al que se someten, que ronda entre 600 y 900 euros.

En España, solo se puede realizar la donación de óvulos en centros autorizados de las comunidades autónomas competentes en cada caso.

Y la demanda no es poca, la donación de óvulos es hoy por hoy uno de los tratamientos de fertilidad más demandados en España.

Todo el proceso se realiza en laboratorio, la donante y la receptora de los óvulos nunca llegarán a conocerse.