Mejoran métodos de selección espermática para ICSI
Nuevos sistemas de selección de espermatozoides ahora disponibles.
La introducción de la ICSI en 1993 representó un avance significativo en el tratamiento de la infertilidad masculina. Hasta entonces, los hombres con muy pocos espermatozoides en su eyaculación (oligozoospermia), insuficiente motilidad espermática (astenozoospermia) o ningún espermatozoide en absoluto (azoospermia) tenían pocas posibilidades de ser padres de sus propios hijos excepto mediante la inseminación intrauterina o FIV; e incluso así, las probabilidades eran bajas. Esto significó que las alternativas más viables eran la inseminación por donante y la adopción.
Sin embargo, con la ICSI, el milagro de la reproducción se transfirió – bien literalmente – a las manos del embriólogo. La técnica de inyectar esperma directamente en los óvulos maduros implicó que un solo espermatozoide fuera suficiente.
Un reporte reciente de Bolonia en Italia sugiere que la calidad y el desarrollo embrionarios en la ICSI mejorarán si el espermatozoide seleccionado para inyectar puede unirse al ácido hialurónico (HA), una molécula omnipresente conocida por estar activa en la proliferación celular y presente en la capa matriz de las células.[1] El HA normalmente está presente en la matriz extracelular que rodea al ovocito, dicen los investigadores, y “es una formidable barrera” que sólo los espermatozoides maduros, que han hecho extrudir sus receptores específicos para unirse al HA, pueden penetrar. Por ende, los investigadores agregan: “dado que el HA tiene una función natural selectiva de espermatozoides durante la fertilización humana, un método para la selección in vitro de los espermatozoides maduros basado en la unión espermatozoide-HA puede ser efectivo”.
Los tres estudios descriptos en el informe sugieren que los espermatozoides que se unen al HA muestra una reducción significativa de fragmentación de ADN (un conocido efecto evidente a partir de la evaluación morfológica), y que los espermatozoides unidos al HA mejoran las tasas de fertilización y consecuentemente la calidad embrionaria.
En uno de los tres estudios se realizaron 232 tratamientos con ICSI en los que los espermatozoides fueron designados al azar para una preparación convencional para reducir la motilidad (en una gotita de polivinilpirrolidona) o una gotita de un medio con HA. Los resultados mostraron que la tasa de embriones de buena calidad (grado 1) en el grupo HA-ICSI fue mucho más alta (35,8 por ciento) que en el grupo con ICSI convencional (24,1 por ciento).
La tasa de fragmentación de ADN fue sólo del 5,3 por ciento en los espermatozoides unidos al HA, pero del 16,5 por ciento en la muestra de esperma inicial.
Ahora existen sistemas de selección de espermatozoides basados en su capacidad para unirse al HA, dicen los investigadores, y “permiten la ejecución de una ICSI más ‘fisiológica’” que los métodos convencionales.
Este reporte reciente es sólo uno de los varios desarrollos en ICSI a lo largo de los últimos pocos años que han sido testigo de los avances en el análisis cromosómico de los espermatozoides y su graduación morfológica. Un importante desarrollo fue revelado en un reporte de 2002 de Israel en el que Bartoov y colaboradores describieron un proceso de selección espermática utilizando un microscopio de muy gran aumento; la ampliación con los microscopios convencionales para ICSI es X400.[2] Sin embargo, el sistema de microscopía de luz (examen de morfología de la organela de espermatozoides motiles” (MSOME, su acrónimo inglés) descripto por Bartoov permite una ampliación de X6300 y más aun. Esta técnica de microinyección basada en MSOME fue descripta como inyección intracitoplasmática de espermatozoides seleccionados morfológicamente (IMSI), no ICSI.
Los hallazgos de Bartoov y colaboradores – en 100 pacientes de ICSI – sugirieron que las tasas de embarazo por ICSI convencional podrían verse afectadas por malformaciones morfológicas sutiles del núcleo espermático, las que podrían continuar sin ser detectadas durante el procedimiento de selección para la ICSI de rutina. Sus resultados mostraron, después de la designación aleatoria a IMSI o a ICSI, que la proporción de embriones de buena calidad era mucho mayor en el grupo con IMSI que en el grupo con ICSI convencional (45 por ciento vs. 31 por ciento, respectivamente), y que las tasas de implantación y embarazo después de la IMSI eran mucho más altas.
En 2008, un ensayo aleatorio prospectivo en pacientes con mal pronóstico también halló que la IMSI lograba una tasa de embarazo clínico más alta que la ICSI convencional (39 por ciento vs. 26 por ciento).[3] Los investigadores dicen que los pacientes con dos o más intentos previos fallidos se beneficiaron más con la IMSI.
Para un hombre afectado por azoospermia o astenozoospermia severa, esto representa un enorme avance en sólo 16 años. Ahora, este último reporte sugiere que son posibles tasas de embarazo del 30 por ciento o más en las parejas que, menos de dos décadas atrás, habrían tenido poca posibilidad de concebir. La microinyección es ahora la técnica de fertilización favorecida de las técnicas de reproducción asistida en el mundo (más ampliamente utilizada que la FIV), y, con tales mejorías en la selección espermática por morfología (y por las pruebas de integridad del ADN), los resultados parecen preparados para mejorar aun más.