Archivo de Junio de 2009

Estilos de vida y contaminantes ambientales impactan negativamente en la fertilidad

invitro2Importantes avances ha tenido la ciencia que estudia la reproducción humana, al identificar aquellos factores que pueden impactar negativamente en la fertilidad de las parejas.   Es lo que compartió recientemente en Chile, el doctor Antonio Requena, director de Clínica IVI Madrid, España, quien fue enfático al señalar que “ya no sólo se buscan los factores biológicos como la única causa de la infertilidad, sino que además se ha demostrado que los estilos de vida y los contaminantes ambientales tienen un impacto negativo en la posibilidad de lograr un hijo. Y estos factores van en aumento”.

Los estudios que compartió el Dr. Requena con los médicos nacionales, fueron parte de los temas analizados por cerca de mil expertos de todo el mundo que participaron en el III Congreso Internacional IVI sobre Medicina Reproductiva, que se realizó recientemente en España. Entre estos elementos destacados en el congreso, se incluyen el sedentarismo, el consumo de cafeína, el alcohol, la obesidad, los horarios de trabajo y algunos compuestos químicos, que han demostrado que reducen en forma considerable la fertilidad, tanto femenina como masculina.

Los costos del alcohol, cafeína, tabaco y obesidad

Es así como el Dr. Antonio Requena, explicó en Chile algunos de los estilos de vida que deben ser incorporados como variables al momento de aplicar un tratamiento. “Esto significa que antes de iniciar algún proceso, hay que poner en orden los hábitos de vida de esa pareja que va a intentar embarazarse”, señala Requena.

El facultativo destacó que el consumo femenino de alcohol se asocia con una disminución de la extracción de óvulos y embarazo; mientras que la bebida en ambos sexos se asocia con un mayor riesgo de aborto espontáneo. En tanto, el consumo de cafeína –que cuenta con una mayor aceptación entre las parejas que buscan tener un hijo–   también puede influir en el éxito de los tratamientos de infertilidad.

Los estudios sobre el tabaco muestran múltiples efectos negativos que impactan en casi todos los sistemas del proceso reproductivo. En las mujeres, junto con afectar la reserva ovárica, está confirmado que se adelanta por lo menos un año la menopausia. Adicionalmente , según señaló el facultativo “varios componentes del tabaco afectan el proceso de maduración de los folículos de los ovarios, que se traducen en peores parámetros en los procesos de fecundación ‘in vitro’. También la receptividad uterina y la función tubular se ve significativamente alterada por este hábito”, explica Requena.

Otro tema relevante son los problemas de alimentación, ya que la anorexia en la juventud afecta la fertilidad en el futuro, puesto que mujeres con pesos muy bajos quedan sin reglas (amenorrea). Por otro lado, está la obesidad, la cual tiene múltiples impactos, demostrándose que aumenta casi un triple las probabilidades de sufrir riesgo de infertilidad y de fracasar en los intentos de quedar embarazada, tanto en los ciclos de concepción natural como asistida. Y las mujeres con sobrepeso que logran embarazarse tienen una mayor recurrencia a la obesidad gestacional, hipertensión y dificultades durante el parto. La obesidad también afecta al hombre, ya que está demostrado que su semen es de muy baja calidad.

Contaminantes ambientales

Para el doctor Antonio Requena, todo lo relacionado con los estilos de vida puede ser modificado en función de lograr un embarazo, ya que responde a estilos conductuales. Sin embargo, aquellos factores ambientales, que están fuera de la posibilidad de control por parte de las personas, son mucho más complejos de abordar.

Entre éstos están las gomas sintéticas que utilizan los vinilos, que son elementos tóxicos ováricos; los pesticidas que generan alteraciones hormonales; así como los horarios de trabajo. Estos últimos afectan los ritmos circadianos en el proceso de reproducción, aunque insiste en que “aún se tienen que seguir desarrollando investigaciones en este campo”. Por el momento, añade, “se ha demostrado que las trabajadoras por turnos pueden tener irregularidades menstruales, abortos espontáneos y una menor fecundidad”, enfatiza el director de Clínica IVI Madrid.

Para el doctor Requena, “en el caso de Santiago de Chile, hay evidencia de que el monóxido de carbono de la combustión de motores y algunas fábricas, generan sustancias dañinas, lo que sumado a otros factores, pueden incidir en la fertilidad de la pareja”.

Fundado en España en 1990, el Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI) es una de las instituciones más prestigiosas a nivel mundial en el ámbito de la reproducción humana, por sus altas tasas de éxito y permanente investigación. Con más de 15 años de experiencia, atiende a pacientes de más de 50 países en sus clínicas ubicadas en Alicante, Almería, Barcelona, Bilbao, Castellón, Madrid, Murcia, Sevilla, Valencia, Vigo, y fuera de España en México, Lisboa, Panamá, Buenos Aires, Estambul y, en nuestro país, en Santiago.

La fertilidad disminuye antes de lo esperado

bebe1La fertilidad humana empieza a disminuir en una edad más temprana de lo que se pensaba, tanto en hombres como mujeres, según nuevas investigaciones.

Los descubrimientos dan las mejores precisiones que se poseen hasta ahora sobre el momento en que el reloj biológico empieza a sonar la alarma. Hasta ahora se pensaba que la fecundidad de la mujer empezaba a disminuir significativamente a partir de los 30 años, con una caída pronunciada después de los 35, pero un estudio nuevo indica que la caída empieza alrededor de los 27 años.

Tradicionalmente la disminución de la capacidad reproductiva relacionada con la edad se atribuye al factor femenino, pero el estudio, publicado en la revista Human Reproduction, indica que la capacidad del varón empieza a disminuir a partir de los 35.

No obstante, los especialistas dijeron que estos descubrimientos no deben causar preocupación indebida. Significa que la concepción puede demorarse uno o dos meses más que en sujetos más jóvenes. Agregan que las edades indicadas sólo son promedios, y que hay una amplia variación.
“Sin duda las mujeres jóvenes, apenas pasados los 20 años, son más feraces que las de cerca o pasados los 30, pero hasta los 35 no tienen motivos para preocuparse”, dijo Chris Ford, especialista que no intervino en este estudio.

El estudio se realizó con 782 parejas sanas de toda Europa que sólo utilizaban el método natural de planificación familiar. Las mujeres llevaban registros diarios de su temperatura corporal, señalaban los días en que tenían relaciones sexuales y los de sus períodos menstruales.
Los investigadores las dividieron en cuatro grupos por edad: 19 a 26, 27 a 29, 30 a 34 y 35 a 39, y registraron las edades de sus parejas. Se produjeron 433 embarazos.

Las mujeres del segundo grupo mostraron menores posibilidades de preñez que las del primero. La probabilidad de estar encinta no disminuyó notablemente entre el tercero y el cuarto grupo, pero sí a partir de los 35 años. La probabilidad de engendrar en un día particular del ciclo menstrual era el doble de alta para las menores de 27 años que para las mayores de 35.

El estudio halló que la fertilidad masculina empieza a disminuir después de los 35 años.

Estudios anteriores habían indicado que la caída comenzaba pasados los 40 o incluso los 50. No se advirtió disminución de la potencia masculina antes de los 35, y la edad del varón parece tener importancia sólo si la mujer es mayor de 35, según el estudio

Embarazos derivados de la ovodonación

ovulo1Quedar embarazadas es aun hoy, para algunas mujeres, una cuestión simple, casi del “destino”, mientras que para otras es toda una tarea. En estos casos, llevar adelante y concretar el profundo deseo de ser madres genera una importante sucesión de frustraciones. Pero ¿qué se puede o debe hacer en esos casos? Lo principal es entender no sólo a la mujer, sino también a su pareja para luego, una vez analizado profundamente su caso en detalle y aplicando toda la experiencia del médico y el centro seleccionado, comenzar a delinear un tratamiento que pueda ayudarlos a concretar lo más rápidamente posible el embarazo y el nacimiento del bebé.
En este sentido, actualmente son muchos los tratamientos que permiten soñar con hijos aún cuando la concepción por vía natural no sea posible. De hecho, el campo de la fertilidad es uno de los que más ha evolucionado en los últimos años, desarrollándose diversos métodos para la obtención de embarazos cuando existen causas de infertilidad.
Hoy, cerca del 30% de las fertilizaciones asistidas se hacen por medio de la donación de gametas femeninas (óvulos). Mediante este proceso, la mujer que desea el embarazo recibe óvulos de una donante. Estos son fertilizados con el semen de la pareja de la receptora, con una técnica de alta complejidad, que puede ser una fertilización in vitro (FIV) o una inyección intracitoplasmática (ICSI). Está indicada en mujeres con baja o mala respuesta ovulatoria, en los casos de menopausia precoz o bien cuando ella ha sido sometida a quimio o radioterapia previa.
En los últimos seis años aumentó aproximadamente 40% la cantidad de parejas que recurren a la ovodonación para tener hijos.
“Cada vez se retrasa más la maternidad y no es lo mismo buscar un hijo a los 25 que cerca de los 40 años”, según datos de la Sociedad Argentina de Esterilidad e Infertilidad, en la Argentina hay una tasa de infertilidad de entre el 15% y el 20%. En promedio el primer hijo comienza a buscarse pasados los 30 años. Ante este panorama, cada vez son más quienes optan por algún tipo de fertilización asistida, sobre todo la donación de óvulos, que aseguran presenta una serie de ventajas. En general todas las técnicas de fertilización asistida de alta y baja complejidad van aumentando en número, en accesibilidad y sobre todo en sus buenos resultados, dependiendo de la experiencia del equipo médico y centro seleccionados.
“Los pasos por seguir por la paciente que desea el embarazo son mucho más simples en la ovodonación que en otros tratamientos, ya que no es ella quien recibe la medicación, sino la donante.” Además, con este sistema, hay un 60% de posibilidad de éxito en el embarazo, cifra algo mayor que mediante otros métodos, como la fertilización in vitro.
La donante tiene que pasar por una serie de exámenes psicológicos, clínicos, infectológicos y genéticos. Le sigue la etapa de estimulación, que dura un mes, durante la cual la donante tiene que ser inyectada periódicamente. Una vez pasado este período, se le extraen sus óvulos.
Para ser donante, la mayoría de las instituciones requiere que la mujer tenga entre 18 y 35 años y que ya sea madre de hijos sanos. También se tienen en cuenta ciertas compatibilidades entre la futura madre y la donante, como la raza y el tono de piel y, en algunos casos, más detalles como el color de ojos. El tratamiento no produce riesgo alguno para la donante.
En la Argentina la donación es anónima. “Vale la pena un poco de molestia cuando sabés que estás ayudando a otra mujer a cumplir su sueño de ser madre”, es la expresión habitual de muchas donantes.
Uno de los principales aspectos con los que tiene que lidiar la pareja que opte por la ovodonación es el hecho de que su hijo tendrá 50% de genes provenientes de un tercero. “Lleva tiempo la asimilación, a pesar que la pena se amortigua tras el nacimiento del hijo”, comentan los psicólogos, al igual que ocurre con la donación de semen. Mariela, que por un tratamiento de ovodonación tuvo su bebé, contó que, al principio no sabía “si podría soportar” que sus genes no se transmitieran a sus hijos. “Pero, con el tiempo, uno entiende que la maternidad no pasa sólo por lo biológico”, sino por muchos otros factores.
Según los psicólogos especializados, “sólo quienes oyeron al médico decir que no pueden tener hijos entienden la tristeza que significa resignar la posibilidad de llevar un bebé en la panza”.
En la Argentina, no existe legislación con respecto a la fertilización asistida. Las entidades médicas han acordado que, en el caso de la donación de gametas, el dador sea anónimo. En otros países, donde sí hay legislación, existe un registro de donantes de óvulos, con fotos y datos personales.
“En estos tratamientos hay dos derechos en juego: el derecho al anonimato del donante y el derecho a la identidad del niño nacido por medio de esta técnica. Los puntos básicos que debería tratar una ley son la garantía de que la donante no tenga ningún tipo de derechos ni deberes con respecto al bebé; que al alcanzar la mayoría de edad, el niño pueda conocer la identidad del dador y establecer los límites de la compensación para la donante. Además de la cuestión legal y la falta de cobertura, un punto por evaluar cuando se elige la ovodonación es la decisión de contar o no a la familia y amigos y, más difícil aún, la decisión de decírselo o no al niño cuando crezca. La mayoría de los psicólogos que trabajan en esta área aconseja decir la verdad.

La fertilidad disminuye antes de lo esperado

bebe1La fertilidad humana empieza a disminuir en una edad más temprana de lo que se pensaba, tanto en hombres como mujeres, según nuevas investigaciones.

Los descubrimientos dan las mejores precisiones que se poseen hasta ahora sobre el momento en que el reloj biológico empieza a sonar la alarma. Hasta ahora se pensaba que la fecundidad de la mujer empezaba a disminuir significativamente a partir de los 30 años, con una caída pronunciada después de los 35, pero un estudio nuevo indica que la caída empieza alrededor de los 27 años.

Tradicionalmente la disminución de la capacidad reproductiva relacionada con la edad se atribuye al factor femenino, pero el estudio, publicado en la revista Human Reproduction, indica que la capacidad del varón empieza a disminuir a partir de los 35.

No obstante, los especialistas dijeron que estos descubrimientos no deben causar preocupación indebida. Significa que la concepción puede demorarse uno o dos meses más que en sujetos más jóvenes. Agregan que las edades indicadas sólo son promedios, y que hay una amplia variación.
“Sin duda las mujeres jóvenes, apenas pasados los 20 años, son más feraces que las de cerca o pasados los 30, pero hasta los 35 no tienen motivos para preocuparse”, dijo Chris Ford, especialista que no intervino en este estudio.

El estudio se realizó con 782 parejas sanas de toda Europa que sólo utilizaban el método natural de planificación familiar. Las mujeres llevaban registros diarios de su temperatura corporal, señalaban los días en que tenían relaciones sexuales y los de sus períodos menstruales.
Los investigadores las dividieron en cuatro grupos por edad: 19 a 26, 27 a 29, 30 a 34 y 35 a 39, y registraron las edades de sus parejas. Se produjeron 433 embarazos.

Las mujeres del segundo grupo mostraron menores posibilidades de preñez que las del primero. La probabilidad de estar encinta no disminuyó notablemente entre el tercero y el cuarto grupo, pero sí a partir de los 35 años. La probabilidad de engendrar en un día particular del ciclo menstrual era el doble de alta para las menores de 27 años que para las mayores de 35.

El estudio halló que la fertilidad masculina empieza a disminuir después de los 35 años.

Estudios anteriores habían indicado que la caída comenzaba pasados los 40 o incluso los 50. No se advirtió disminución de la potencia masculina antes de los 35, y la edad del varón parece tener importancia sólo si la mujer es mayor de 35, según el estudio

Embarazos derivados de la ovodonación

ovulo1Quedar embarazadas es aun hoy, para algunas mujeres, una cuestión simple, casi del “destino”, mientras que para otras es toda una tarea. En estos casos, llevar adelante y concretar el profundo deseo de ser madres genera una importante sucesión de frustraciones. Pero ¿qué se puede o debe hacer en esos casos? Lo principal es entender no sólo a la mujer, sino también a su pareja para luego, una vez analizado profundamente su caso en detalle y aplicando toda la experiencia del médico y el centro seleccionado, comenzar a delinear un tratamiento que pueda ayudarlos a concretar lo más rápidamente posible el embarazo y el nacimiento del bebé.
En este sentido, actualmente son muchos los tratamientos que permiten soñar con hijos aún cuando la concepción por vía natural no sea posible. De hecho, el campo de la fertilidad es uno de los que más ha evolucionado en los últimos años, desarrollándose diversos métodos para la obtención de embarazos cuando existen causas de infertilidad.
Hoy, cerca del 30% de las fertilizaciones asistidas se hacen por medio de la donación de gametas femeninas (óvulos). Mediante este proceso, la mujer que desea el embarazo recibe óvulos de una donante. Estos son fertilizados con el semen de la pareja de la receptora, con una técnica de alta complejidad, que puede ser una fertilización in vitro (FIV) o una inyección intracitoplasmática (ICSI). Está indicada en mujeres con baja o mala respuesta ovulatoria, en los casos de menopausia precoz o bien cuando ella ha sido sometida a quimio o radioterapia previa.
En los últimos seis años aumentó aproximadamente 40% la cantidad de parejas que recurren a la ovodonación para tener hijos.
“Cada vez se retrasa más la maternidad y no es lo mismo buscar un hijo a los 25 que cerca de los 40 años”, según datos de la Sociedad Argentina de Esterilidad e Infertilidad, en la Argentina hay una tasa de infertilidad de entre el 15% y el 20%. En promedio el primer hijo comienza a buscarse pasados los 30 años. Ante este panorama, cada vez son más quienes optan por algún tipo de fertilización asistida, sobre todo la donación de óvulos, que aseguran presenta una serie de ventajas. En general todas las técnicas de fertilización asistida de alta y baja complejidad van aumentando en número, en accesibilidad y sobre todo en sus buenos resultados, dependiendo de la experiencia del equipo médico y centro seleccionados.
“Los pasos por seguir por la paciente que desea el embarazo son mucho más simples en la ovodonación que en otros tratamientos, ya que no es ella quien recibe la medicación, sino la donante.” Además, con este sistema, hay un 60% de posibilidad de éxito en el embarazo, cifra algo mayor que mediante otros métodos, como la fertilización in vitro.
La donante tiene que pasar por una serie de exámenes psicológicos, clínicos, infectológicos y genéticos. Le sigue la etapa de estimulación, que dura un mes, durante la cual la donante tiene que ser inyectada periódicamente. Una vez pasado este período, se le extraen sus óvulos.
Para ser donante, la mayoría de las instituciones requiere que la mujer tenga entre 18 y 35 años y que ya sea madre de hijos sanos. También se tienen en cuenta ciertas compatibilidades entre la futura madre y la donante, como la raza y el tono de piel y, en algunos casos, más detalles como el color de ojos. El tratamiento no produce riesgo alguno para la donante.
En la Argentina la donación es anónima. “Vale la pena un poco de molestia cuando sabés que estás ayudando a otra mujer a cumplir su sueño de ser madre”, es la expresión habitual de muchas donantes.
Uno de los principales aspectos con los que tiene que lidiar la pareja que opte por la ovodonación es el hecho de que su hijo tendrá 50% de genes provenientes de un tercero. “Lleva tiempo la asimilación, a pesar que la pena se amortigua tras el nacimiento del hijo”, comentan los psicólogos, al igual que ocurre con la donación de semen. Mariela, que por un tratamiento de ovodonación tuvo su bebé, contó que, al principio no sabía “si podría soportar” que sus genes no se transmitieran a sus hijos. “Pero, con el tiempo, uno entiende que la maternidad no pasa sólo por lo biológico”, sino por muchos otros factores.
Según los psicólogos especializados, “sólo quienes oyeron al médico decir que no pueden tener hijos entienden la tristeza que significa resignar la posibilidad de llevar un bebé en la panza”.
En la Argentina, no existe legislación con respecto a la fertilización asistida. Las entidades médicas han acordado que, en el caso de la donación de gametas, el dador sea anónimo. En otros países, donde sí hay legislación, existe un registro de donantes de óvulos, con fotos y datos personales.
“En estos tratamientos hay dos derechos en juego: el derecho al anonimato del donante y el derecho a la identidad del niño nacido por medio de esta técnica. Los puntos básicos que debería tratar una ley son la garantía de que la donante no tenga ningún tipo de derechos ni deberes con respecto al bebé; que al alcanzar la mayoría de edad, el niño pueda conocer la identidad del dador y establecer los límites de la compensación para la donante. Además de la cuestión legal y la falta de cobertura, un punto por evaluar cuando se elige la ovodonación es la decisión de contar o no a la familia y amigos y, más difícil aún, la decisión de decírselo o no al niño cuando crezca. La mayoría de los psicólogos que trabajan en esta área aconseja decir la verdad.

Mejoran métodos de selección espermática para ICSI

esperNuevos sistemas de selección de espermatozoides ahora disponibles.

La introducción de la ICSI en 1993 representó un avance significativo en el tratamiento de la infertilidad masculina. Hasta entonces, los hombres con muy pocos espermatozoides en su eyaculación (oligozoospermia), insuficiente motilidad espermática (astenozoospermia) o ningún espermatozoide en absoluto (azoospermia) tenían pocas posibilidades de ser padres de sus propios hijos excepto mediante la inseminación intrauterina o FIV; e incluso así, las probabilidades eran bajas. Esto significó que las alternativas más viables eran la inseminación por donante y la adopción.

Sin embargo, con la ICSI, el milagro de la reproducción se transfirió – bien literalmente – a las manos del embriólogo. La técnica de inyectar esperma directamente en los óvulos maduros implicó que un solo espermatozoide fuera suficiente.

Un reporte reciente de Bolonia en Italia sugiere que la calidad y el desarrollo embrionarios en la ICSI mejorarán si el espermatozoide seleccionado para inyectar puede unirse al ácido hialurónico (HA), una molécula omnipresente conocida por estar activa en la proliferación celular y presente en la capa matriz de las células.[1] El HA normalmente está presente en la matriz extracelular que rodea al ovocito, dicen los investigadores, y “es una formidable barrera” que sólo los espermatozoides maduros, que han hecho extrudir sus receptores específicos para unirse al HA, pueden penetrar. Por ende, los investigadores agregan: “dado que el HA tiene una función natural selectiva de espermatozoides durante la fertilización humana, un método para la selección in vitro de los espermatozoides maduros basado en la unión espermatozoide-HA puede ser efectivo”.

Los tres estudios descriptos en el informe sugieren que los espermatozoides que se unen al HA muestra una reducción significativa de fragmentación de ADN (un conocido efecto evidente a partir de la evaluación morfológica), y que los espermatozoides unidos al HA mejoran las tasas de fertilización y consecuentemente la calidad embrionaria.

En uno de los tres estudios se realizaron 232 tratamientos con ICSI en los que los espermatozoides fueron designados al azar para una preparación convencional para reducir la motilidad (en una gotita de polivinilpirrolidona) o una gotita de un medio con HA. Los resultados mostraron que la tasa de embriones de buena calidad (grado 1) en el grupo HA-ICSI fue mucho más alta (35,8 por ciento) que en el grupo con ICSI convencional (24,1 por ciento).
La tasa de fragmentación de ADN fue sólo del 5,3 por ciento en los espermatozoides unidos al HA, pero del 16,5 por ciento en la muestra de esperma inicial.

Ahora existen sistemas de selección de espermatozoides basados en su capacidad para unirse al HA, dicen los investigadores, y “permiten la ejecución de una ICSI más ‘fisiológica’” que los métodos convencionales.

Este reporte reciente es sólo uno de los varios desarrollos en ICSI a lo largo de los últimos pocos años que han sido testigo de los avances en el análisis cromosómico de los espermatozoides y su graduación morfológica. Un importante desarrollo fue revelado en un reporte de 2002 de Israel en el que Bartoov y colaboradores describieron un proceso de selección espermática utilizando un microscopio de muy gran aumento; la ampliación con los microscopios convencionales para ICSI es X400.[2] Sin embargo, el sistema de microscopía de luz (examen de morfología de la organela de espermatozoides motiles” (MSOME, su acrónimo inglés) descripto por Bartoov permite una ampliación de X6300 y más aun. Esta técnica de microinyección basada en MSOME fue descripta como inyección intracitoplasmática de espermatozoides seleccionados morfológicamente (IMSI), no ICSI.

Los hallazgos de Bartoov y colaboradores – en 100 pacientes de ICSI – sugirieron que las tasas de embarazo por ICSI convencional podrían verse afectadas por malformaciones morfológicas sutiles del núcleo espermático, las que podrían continuar sin ser detectadas durante el procedimiento de selección para la ICSI de rutina. Sus resultados mostraron, después de la designación aleatoria a IMSI o a ICSI, que la proporción de embriones de buena calidad era mucho mayor en el grupo con IMSI que en el grupo con ICSI convencional (45 por ciento vs. 31 por ciento, respectivamente), y que las tasas de implantación y embarazo después de la IMSI eran mucho más altas.

En 2008, un ensayo aleatorio prospectivo en pacientes con mal pronóstico también halló que la IMSI lograba una tasa de embarazo clínico más alta que la ICSI convencional (39 por ciento vs. 26 por ciento).[3] Los investigadores dicen que los pacientes con dos o más intentos previos fallidos se beneficiaron más con la IMSI.

Para un hombre afectado por azoospermia o astenozoospermia severa, esto representa un enorme avance en sólo 16 años. Ahora, este último reporte sugiere que son posibles tasas de embarazo del 30 por ciento o más en las parejas que, menos de dos décadas atrás, habrían tenido poca posibilidad de concebir. La microinyección es ahora la técnica de fertilización favorecida de las técnicas de reproducción asistida en el mundo (más ampliamente utilizada que la FIV), y, con tales mejorías en la selección espermática por morfología (y por las pruebas de integridad del ADN), los resultados parecen preparados para mejorar aun más.

Avances tecnológicos ayudan a embarazos

probetasLas sociedades cambian y alterna la vida de las personas, ahora las mujeres, en ocasiones de acuerdo con sus parejas, retrasan la maternidad por cuestiones académicas, profesionales o decisión de vida. Pero llega el momento en que desean ser madres y pueden llegar a enfrentar problemas, pero la ciencia está lista para atraer a la cigüeña.

 

En materia de infertilidad y reproducción asistida, las investigaciones han sido deslumbrantes, han sido la salvación de muchas parejas que no consiguen un embarazo de manera natural y directa. 
Las cunas vacías 
Se sabe que dos de cada diez parejas en edad reproductiva no pueden lograr un embarazo por complicaciones, pero es cierto que ya hay herramientas tecnológicas y médicas para hacer superar la limitación que impide a un hombre y una mujer tener hijos. 
Al pasar los años se dan cambios y uno de los bloqueos más frecuentes entre las mujeres mayores de 35 años y que no consiguen preñarse de manera natural es que su organismo no logra la eclosión del embrión, es decir, el proceso en el que el embrión en el sexto día de su desarrollo sale de una capa de proteínas para implantarse en el útero. 
En algunos casos y debido a diferentes causas como la edad de la paciente, la eclosión (adelgazamiento de la zona pelúcida) no se produce de forma natural, lo que lleva a dificultar la salida del embrión y, por lo tanto, su implantación en el revestimiento del útero.
Ciencia madre 
La Eclosión Asistida es un método que complementa a otras técnicas de reproducción asistida como FIV (Fertilización In Vitro) o ICSI (Inyección Intracitoplasmática del Espermatozoide). 
El doctor Carlos Maquita Nakano, director general de Red Crea, dice que con esta tecnología se busca “ampliar la gama de servicios en Red Crea pero sobre todo aumentar la tasa de efectividad de nuestros tratamientos de reproducción asistida, sin que esto sea vea reflejado en un alto costo para el paciente”. 
La Eclosión Asistida es considerada una de las técnicas de reproducción asistida más complicadas y laboriosas, pero está asociada con tasas de embarazo hasta tres veces mayores en pacientes mayores de 35 años. 
De acuerdo con la bióloga Georgina Ávalos, jefa del laboratorio in vitro de Red Crea, “es necesario que las mujeres entre 35 y 40 años que están en tratamiento de reproducción asistida sean valoradas por el médico para saber si son candidatas a este procedimiento, ya que es en este rango de edad donde se puede tener mayor dificultad para lograr la eclosión de forma natural; sin embargo, gracias a esta tecnología se puede aumentar significativamente la posibilidad de lograr el embarazo”. 
La Eclosión Asisitida está indicada en: 
- Mujeres mayores de 37 años ya que presentan mayor dificultad para romper la zona pelúcida. 
- Mujeres con elevada hormona folículo estimulante (hormona responsable del desarrollo de los folículos en los ovarios) en el día 3 de su ciclo menstrual ya que afecta la zona pelúcida del óvulo. 
- Embriones con la zona pelúcida de grosor superior

Sol, playa y reproducción asistida

ALEMANIA - TURISMO - HOMOSEXUALESUna semana de estancia en un hotel de Alicante, para disfrutar de la playa y el mar, y un tratamiento de fertilidad en una prestigiosa clínica especializada en reproducción asistida: el Instituto Bernabeu. Se trata del singular paquete turístico que ha lanzado la agencia Rainbow Tourism, dirigido a un público muy concreto: las parejas lesbianas de toda Europa.
«Nuestro paquete permite combinar unos días de descanso y playa con la posibilidad de ser madre, haciendo realidad el sueño de muchas lesbianas», afirma María José Rico, gerente de Rainbow Tourism, empresa nacida en marzo para ofrecer servicios turísticos al mercado gay.
Apenas una semana después de que se creara esta agencia, que funciona únicamente por Internet, «el propio doctor Bernabeu se puso en contacto con nosotros porque estaba interesado en atender la demanda de lesbianas que desean someterse a un tratamiento de fertilidad», explica Rico.
Con cuatro clínicas en Alicante, Elche, Cartagena y Benidorm (uno de los destinos favoritos del turismo gay), el Instituto Bernabeu ofrecerá a las clientes de Rainbow Tourism distintas técnicas de reproducción asistida, desde la inseminación artificial (cuyo precio ronda los 1.000 euros) a la ‘ovodonación con semen’, que puede alcanzar los 7.500. Esta última técnica, explica el doctor Rafael Bernabeu, tiene un promedio de éxito del 70% y está especialmente indicada para las mujeres de más de cuarenta años con dificultades para tener hijos: se emplea un óvulo donado por otra mujer, que es fertilizado en el laboratorio.
El 40%, madres solteras
En la actualidad, los cuatro centros del Instituto Bernabeu realizan cada año unos 2.500 tratamientos de fertilidad. El 40% de sus pacientes son mujeres solteras o lesbianas. «Nos planteamos esta iniciativa -indica el doctor Rafael Bernabeu- porque hace años que atendemos a lesbianas de toda Europa a las que en su país no se les permite someterse a este tipo de tratamientos, salvo que puedan acreditar un matrimonio heterosexual».
Rainbow Tourism tiene previsto presentar este servicio para lesbianas en la próxima feria de turismo de Londres, con los ojos puestos también en las mujeres de Alemania, Suiza, Austria e Italia, países en los que «la ley es mucho más restrictiva y no permite la reproducción asistida para mujeres solteras».
El paquete turístico ronda los 600 euros por persona. En el alojamiento, sus clientas disfrutarán además de un masaje relajante y un tratamiento de belleza porque «se trata de un momento muy especial en la vida y la mujer necesita sentirse querida y especial», explica María José Rico. Respecto al precio de la técnica de fertilidad, destaca que en España es mucho más asequible que en otros países como Estados Unidos, donde su coste puede ser hasta incluso diez veces superior.
Todo incluido
En principio, la agencia operará con un conocido hotel de la Playa de San Juan (Alicante), pero su intención es ampliar la oferta en el futuro a otros establecimientos de la provincia e incluir en el paquete la boda, aunque sólo para las parejas que cumplan los requisitos legales. Los enlaces se celebrarán a la orilla del mar o a bordo de una embarcación, explica María José Rico. «Queremos ofrecer a las lesbianas algo tan bonito como casarse y ser madres».
De hecho, la agencia ya comercializa, entre otros servicios, un paquete turístico para gays que desean contraer matrimonio durante sus vacaciones en Alicante. La empresa efectúa los trámites ante el Ayuntamiento y se hace cargo de todo: desde el oficiante al banquete, las alianzas y hasta el reportaje fotográfico.
Durante un reciente congreso internacional organizado en Alicante por el Instituto Bernabeu, se planteó la necesidad de atender la demanda de tratamientos de fertilidad para lesbianas. La doctora Chantal Simonis, experta de la clínica británica Wessex Fertility especializada en reproducción asistida, explicó que «las lesbianas tradicionalmente han sido discriminadas, pero las consideraciones legales han cambiado mucho».
En la actualidad, explicó, Bélgica, Luxemburgo y España son «los países más permisivos, excepto en una cuestión: las madres de alquiler», una práctica que en España no está autorizada. En cuanto al Reino Unido, aunque su legislación es muy similar a la española tras la última reforma ha desaparecido el anonimato en los donantes de óvulos o semen. Esto ha hecho que muchas mujeres opten por someterse al tratamiento en España para evitar que, transcurridos los años, el donante pueda reclamar sus derechos de paternidad.

Mejoran métodos de selección espermática para ICSI

esperNuevos sistemas de selección de espermatozoides ahora disponibles.

La introducción de la ICSI en 1993 representó un avance significativo en el tratamiento de la infertilidad masculina. Hasta entonces, los hombres con muy pocos espermatozoides en su eyaculación (oligozoospermia), insuficiente motilidad espermática (astenozoospermia) o ningún espermatozoide en absoluto (azoospermia) tenían pocas posibilidades de ser padres de sus propios hijos excepto mediante la inseminación intrauterina o FIV; e incluso así, las probabilidades eran bajas. Esto significó que las alternativas más viables eran la inseminación por donante y la adopción.

Sin embargo, con la ICSI, el milagro de la reproducción se transfirió – bien literalmente – a las manos del embriólogo. La técnica de inyectar esperma directamente en los óvulos maduros implicó que un solo espermatozoide fuera suficiente.

Un reporte reciente de Bolonia en Italia sugiere que la calidad y el desarrollo embrionarios en la ICSI mejorarán si el espermatozoide seleccionado para inyectar puede unirse al ácido hialurónico (HA), una molécula omnipresente conocida por estar activa en la proliferación celular y presente en la capa matriz de las células.[1] El HA normalmente está presente en la matriz extracelular que rodea al ovocito, dicen los investigadores, y “es una formidable barrera” que sólo los espermatozoides maduros, que han hecho extrudir sus receptores específicos para unirse al HA, pueden penetrar. Por ende, los investigadores agregan: “dado que el HA tiene una función natural selectiva de espermatozoides durante la fertilización humana, un método para la selección in vitro de los espermatozoides maduros basado en la unión espermatozoide-HA puede ser efectivo”.

Los tres estudios descriptos en el informe sugieren que los espermatozoides que se unen al HA muestra una reducción significativa de fragmentación de ADN (un conocido efecto evidente a partir de la evaluación morfológica), y que los espermatozoides unidos al HA mejoran las tasas de fertilización y consecuentemente la calidad embrionaria.

En uno de los tres estudios se realizaron 232 tratamientos con ICSI en los que los espermatozoides fueron designados al azar para una preparación convencional para reducir la motilidad (en una gotita de polivinilpirrolidona) o una gotita de un medio con HA. Los resultados mostraron que la tasa de embriones de buena calidad (grado 1) en el grupo HA-ICSI fue mucho más alta (35,8 por ciento) que en el grupo con ICSI convencional (24,1 por ciento).
La tasa de fragmentación de ADN fue sólo del 5,3 por ciento en los espermatozoides unidos al HA, pero del 16,5 por ciento en la muestra de esperma inicial.

Ahora existen sistemas de selección de espermatozoides basados en su capacidad para unirse al HA, dicen los investigadores, y “permiten la ejecución de una ICSI más ‘fisiológica’” que los métodos convencionales.

Este reporte reciente es sólo uno de los varios desarrollos en ICSI a lo largo de los últimos pocos años que han sido testigo de los avances en el análisis cromosómico de los espermatozoides y su graduación morfológica. Un importante desarrollo fue revelado en un reporte de 2002 de Israel en el que Bartoov y colaboradores describieron un proceso de selección espermática utilizando un microscopio de muy gran aumento; la ampliación con los microscopios convencionales para ICSI es X400.[2] Sin embargo, el sistema de microscopía de luz (examen de morfología de la organela de espermatozoides motiles” (MSOME, su acrónimo inglés) descripto por Bartoov permite una ampliación de X6300 y más aun. Esta técnica de microinyección basada en MSOME fue descripta como inyección intracitoplasmática de espermatozoides seleccionados morfológicamente (IMSI), no ICSI.

Los hallazgos de Bartoov y colaboradores – en 100 pacientes de ICSI – sugirieron que las tasas de embarazo por ICSI convencional podrían verse afectadas por malformaciones morfológicas sutiles del núcleo espermático, las que podrían continuar sin ser detectadas durante el procedimiento de selección para la ICSI de rutina. Sus resultados mostraron, después de la designación aleatoria a IMSI o a ICSI, que la proporción de embriones de buena calidad era mucho mayor en el grupo con IMSI que en el grupo con ICSI convencional (45 por ciento vs. 31 por ciento, respectivamente), y que las tasas de implantación y embarazo después de la IMSI eran mucho más altas.

En 2008, un ensayo aleatorio prospectivo en pacientes con mal pronóstico también halló que la IMSI lograba una tasa de embarazo clínico más alta que la ICSI convencional (39 por ciento vs. 26 por ciento).[3] Los investigadores dicen que los pacientes con dos o más intentos previos fallidos se beneficiaron más con la IMSI.

Para un hombre afectado por azoospermia o astenozoospermia severa, esto representa un enorme avance en sólo 16 años. Ahora, este último reporte sugiere que son posibles tasas de embarazo del 30 por ciento o más en las parejas que, menos de dos décadas atrás, habrían tenido poca posibilidad de concebir. La microinyección es ahora la técnica de fertilización favorecida de las técnicas de reproducción asistida en el mundo (más ampliamente utilizada que la FIV), y, con tales mejorías en la selección espermática por morfología (y por las pruebas de integridad del ADN), los resultados parecen preparados para mejorar aun más.

Avances tecnológicos ayudan a embarazos

probetasLas sociedades cambian y alterna la vida de las personas, ahora las mujeres, en ocasiones de acuerdo con sus parejas, retrasan la maternidad por cuestiones académicas, profesionales o decisión de vida. Pero llega el momento en que desean ser madres y pueden llegar a enfrentar problemas, pero la ciencia está lista para atraer a la cigüeña.

 

En materia de infertilidad y reproducción asistida, las investigaciones han sido deslumbrantes, han sido la salvación de muchas parejas que no consiguen un embarazo de manera natural y directa. 
Las cunas vacías 
Se sabe que dos de cada diez parejas en edad reproductiva no pueden lograr un embarazo por complicaciones, pero es cierto que ya hay herramientas tecnológicas y médicas para hacer superar la limitación que impide a un hombre y una mujer tener hijos. 
Al pasar los años se dan cambios y uno de los bloqueos más frecuentes entre las mujeres mayores de 35 años y que no consiguen preñarse de manera natural es que su organismo no logra la eclosión del embrión, es decir, el proceso en el que el embrión en el sexto día de su desarrollo sale de una capa de proteínas para implantarse en el útero. 
En algunos casos y debido a diferentes causas como la edad de la paciente, la eclosión (adelgazamiento de la zona pelúcida) no se produce de forma natural, lo que lleva a dificultar la salida del embrión y, por lo tanto, su implantación en el revestimiento del útero.
Ciencia madre 
La Eclosión Asistida es un método que complementa a otras técnicas de reproducción asistida como FIV (Fertilización In Vitro) o ICSI (Inyección Intracitoplasmática del Espermatozoide). 
El doctor Carlos Maquita Nakano, director general de Red Crea, dice que con esta tecnología se busca “ampliar la gama de servicios en Red Crea pero sobre todo aumentar la tasa de efectividad de nuestros tratamientos de reproducción asistida, sin que esto sea vea reflejado en un alto costo para el paciente”. 
La Eclosión Asistida es considerada una de las técnicas de reproducción asistida más complicadas y laboriosas, pero está asociada con tasas de embarazo hasta tres veces mayores en pacientes mayores de 35 años. 
De acuerdo con la bióloga Georgina Ávalos, jefa del laboratorio in vitro de Red Crea, “es necesario que las mujeres entre 35 y 40 años que están en tratamiento de reproducción asistida sean valoradas por el médico para saber si son candidatas a este procedimiento, ya que es en este rango de edad donde se puede tener mayor dificultad para lograr la eclosión de forma natural; sin embargo, gracias a esta tecnología se puede aumentar significativamente la posibilidad de lograr el embarazo”. 
La Eclosión Asisitida está indicada en: 
- Mujeres mayores de 37 años ya que presentan mayor dificultad para romper la zona pelúcida. 
- Mujeres con elevada hormona folículo estimulante (hormona responsable del desarrollo de los folículos en los ovarios) en el día 3 de su ciclo menstrual ya que afecta la zona pelúcida del óvulo. 
- Embriones con la zona pelúcida de grosor superior