Buena leche: pagan hasta $150 por donar esperma
La fecundación asistida es cada vez más utilizada en el país y no está reglada por la Ley. Un especialista dijo a 24CON que las donantes de óvulos pueden cobrar hasta mil pesos. Desde cómo afecta el cigarrillo y el alcohol, hasta la solución para las lesbianas.

Quedar embarazada. Ese es el anhelo de miles de mujeres que, por problemas físicos, no pueden conseguirlo. Aunque la ciencia dio muchas respuestas, y también tuvo una para la infertilidad, problemática que suele convertirse en un trauma para cientos de personas.
Para eso existe la medicina reproductiva, empleada en el país desde hace décadas, y que actualmente se incrementa cada vez más en número de pacientes y donantes. Porque tanto los espermatozoides, como los óvulos son donados anónimamente para tratamientos de fertilidad en parejas que no consiguen reproducirse.
La donación tiene sus requisitos, que dicho sea de paso, son estrictamente controlados. En el caso del hombre, es primordial ser sano y joven (entre 21 y 40 años), tener una genética normal y “buen” semen. En el de la mujer, principalmente haber tenido hijos. Aunque también influye si los donantes son fumadores o bebedores, si han tenido diabetes, paperas infecciones o hernias.
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El proceso de donación de espermas comienza con un exhaustivo control médico clínico (extracción de sangre y demás estudios). Allí se analizan los antecedentes personales y familiares del donador que, una vez que deja la muestra en un frasco de cultivo cedido por los centros de medicina reproductiva, debe volver a los pocos meses para realizarse nuevamente los chequeos. Pero según cifras estimativas, menos del 10 por ciento de los donantes son aprobados.
El tratamiento no es barato y tiene su lado oculto. En diálogo con 24CON, el director del instituto Fecunditas, el Dr. Nicolás Neuspiller, señaló que se suele pagar aproximadamente 30 euros al donante de espermas por cada muestra, y hasta la suma de 1000 pesos por la donación de óvulos. Aunque: “Por lo general los que donan esperma lo hacen más por una cuestión de servir a otra persona que por el dinero. En cambio las mujeres es al revés, como se tienen que dar unas inyecciones y un poco de anestesia, se les paga, y la mayoría sí lo hace por la plata”.
La cigüeña sigue en París
Una vez que se recolecta el esperma, los laboratorios especializados los someten a un tratamiento, son congelados en nitrógeno líquido en un proceso conocido como criopreservación, por la que se logra conservar sus cualidades fértiles durante varios meses. La muestra es considerada normal cuando supera los 20 millones de espermatozoides en un centímetro cúbico.
El material luego se guarda en un banco de esperma (que no son muchos) a la espera de ser utilizado en una futura inseminación artificial. Y ese es otro tema. Ya que es uno de los métodos más comunes para generar un embrión dentro del útero materno y que puede darse de dos formas: con el semen del marido o pareja de la mujer, o con el semen de un donante anónimo.
En este último caso, a los pacientes que reciben el tratamiento se les seleccionan las muestras con características físicas similares, que están controladas de forma infectológica. De esta manera, a la mujer se le aplican determinados genotipos (el contenido genético de un individuo en forma de ADN), con el objetivo de que su futuro hijo tenga rasgos físicos similares a los suyos.
La prueba, se selecciona minuciosamente y en varios casos, se busca donantes que cumplan con los requisitos que se necesitan para el tratamiento, como color de piel, de cabello y de ojos y hasta contextura física. Es por es que tanto los pacientes como los donantes son anónimos. Es decir, ninguno sabe a de quién o a quién le corresponden los óvulos o los espermatozoides que permitirán el embarazo.
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Los métodos que se utilizan en China
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Pero la inseminación artificial no es el único método para “generar” bebés. También se implementa la fertilización in Vitro, donde se seleccionan los óvulos y los espermas para fecundar los huevos fuera de la mujer, que luego le son colocados en el útero.
Las mujeres, solas, divorciadas, maduras, y con hijos
Un estudio publicado hace tiempo por la Fundación para la Investigación Médico-Psicológica (IMPSI), reveló una tendencia que sigue en pie: Las mujeres que más se realizan fecundaciones asistidas son aquellas que, biológicamente, no les queda mucho tiempo.
Al respecto, el director del Centro de Estudios de Ginecología y Reproducción expresó en una entrevista a Clarín que “en general son mujeres de un nivel sociocultural alto, que se han dedicado a su desarrollo profesional y de pronto notan que tienen más de 35 años y se les plantea la disyuntiva entre tener o no tener un hijo”. También las hay solteras, divorciadas y hasta lesbianas, tal como resonaron algunos casos en distintos lugares del mundo.
No hecha la ley, hecha la inseminación
En material legal, éste fenómeno científico está desamparado. “No existe legislación en materia jurídica. En el ‘92 hice una huelga de hambre en Plaza de Mayo para pedir por leyes que fueran mejor para los pacientes”, recordó Neuspiller. Situación que no ocurre en los países avanzados, donde el tema está mucho más reglado.
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El problema reincide en el supuesto caso de que el niño, fruto de una fecundación asistida, decida buscar a sus padres biológicos. Aunque el artículo 73 del Código Civil lo deja bien en claro: “Desde la concepción en el seno materno comienza la existencia de las personas; y antes de su nacimiento pueden adquirir algunos derechos, como si ya hubiesen nacido. Esos derechos quedan irrevocablemente adquiridos si los concebidos en el seno materno nacieren con vida, aunque fuera por instantes después de estar separados de su madre”.
Esto significa que sin importar la procedencia de los espermatozoides o de los óvulos, se considera madre a la mujer que concebió al embrión en su vientre. “Otra cosa es el caso de un chico abandonado”, dijo al respecto el director de Fecunditas.
Un acto de buena leche
Sin aval legal, cuestionada por las autoridades de la Iglesia y en la mira de las obras sociales privadas, que también pondrían trabas burocráticas para que no se regularice por los costos que implica, los tratamientos de fecundación asistida crecen proporcionalmente.
El motivo: cumplir con el anhelo del embarazo, de criar hijos. Una necesidad que para muchos, es biológica en cualquier hombre. “La verdad es que la experiencia es muy grata, son las mujeres más agradecidas que hay”, concluyó Neuspiller.

