Archivo de enero de 2010
Cinco niñas de La Fe con cáncer optan a un tratamiento para preservar la fertilidad
LEVANTE-EMV VALENCIA ?
El hospital La Fe de VALENCIA ha ampliado el programa de preservación de fertilidad en pacientes oncológicas para aquellas niñas y adolescentes diagnosticadas de determinados tipos de cáncer y con un riesgo elevado de infertilidad o fallo ovárico precoz en el futuro, derivado del tratamiento.
Hasta la fecha, se han adherido al programa cinco pacientes, de entre ocho y 18 años, con diagnósticos de linfoma de Hodking, sarcoma de Ewing, tumor cerebral y tumor ovárico bilateral. Además, cuatro de estas menores han firmado ellas mismas, junto con sus responsables legales, los consentimientos informados para realizar el procedimiento.
Este programa de preservación de la fertilidad, iniciado en junio de 2008, está coordinado por la doctora Mª del Mar Andrés, e incluido en el proyecto de investigación Preservación de la Fertilidad en supervivientes de cáncer pediátrico y adolescente, adscrito al grupo de investigación de Oncología Pediátrica que dirige la jefe de Servicio de Oncología Pediátrica, Victoria Castel, en el Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital La Fe.
En la iniciativa participan profesionales de los servicios de Ginecología y Reproducción Humana, Cirugía Pediátrica, Anestesiología y Psicología. La doctora Andrés, explicó que el programa “pretende identificar a aquellas pacientes oncológicas pediátricas con un elevado riesgo de infertilidad en el futuro y ofrecerles las mejores opciones de preservación para ellas”.
Una de cada cuatro mujeres de 35 años no tendrá hijos
La familia evoluciona a ritmo vertiginoso. Durante los años ochenta y primeros de los noventa, el descenso del número medio de hijos por mujer fue tan grande que en 1995 España se alzó con el dudoso título de ser el país con la fecundidad más baja a nivel mundial. Hoy, esa caída libre de la fecundidad se ha frenado. Si hasta hace poco hablábamos de 1,1 hijos por mujer, ahora la media de vástagos por española es de 1,5, un dato que nos sitúa a la misma altura de nuestros vecinos europeos, que registran tasas similares. Y no sólo eso, los inmigrantes que se instalan en España también «copian» el modelo de hogar con menos miembros. Así lo han constatado los demógrafos Daniel Devolder y Anna Cabré en el informe «Familias en Transformación», de la Fundación de las Cajas de Ahorro, que fue presentado ayer en Madrid.
Las españolas han optado por la maternidad tardía, la han retrasado una media de cuatro años. Ahora los hijos se tienen a los 31-32 de media, y eso influye en una reducción del tamaño medio de hogar y en el aumento elevado de la infecundidad. De hecho El 25 por ciento de las jóvenes nacidas en 1974, ahora con 35 años, «no tendrán hijos», según Cabré. Dos son los motivos: «Problemas de infertilidad por el retraso de la edad a la hora de tener hijos y en parte, también, por la falta de una pareja adecuada».
De ahí que sea cada vez mayor el número de mujeres que recurre a la reproducción asistida. Entre un 3 y un 4% de las mujeres que contaban entre 35 y 44 años en 2006 aseguraron en una encuesta haber utilizado tales técnicas para tener su primer hijo. Y el hecho de que en el periodo 2002-2007 los partos múltiples representaran el 18,3% del total (un 10% más que en 1980), indica el impacto que las intervenciones médicas tienen sobre la natalidad.
Lo que está claro es que «el aumento del nivel educativo y de la participación en el mercado de trabajo han cambiado el panorama demográfico… Hay un incremento de la proporción de mujeres que tienen otras prioridades inmediatas que tener hijos», exponen Devolder y Cabré. En cualquier caso, esta tendencia «parece irreversible y es poco probable que en el futuro se pueda producir un descenso de las edades de maternidad», añaden.
El retraso a la hora de tener familia no es una cuestión que afecte sólo a España, se observa en toda Europa. El fenómeno se produjo antes que en nuestro país en Europa Central y del Norte, como Francia, Alemania o los países escandinavos, donde el aumento de la edad media para procrear empezó a principios de los años setenta. Las que tengan hijos en los tiempos actuales «los tendrán en un momento de su vida mucho más complejo que las generaciones anteriores, ya que a partir de los 30 años ya se ha realizado la incorporación completa al mercado de trabajo, lo que plantea los problemas de compatibilidad entre vida laboral y familiar».
Los expertos plantean también otra cuestión interesante como es el hecho de que las mujeres con estudios superiores que trabajan apuestan por tener más familia. «Suelen estar casadas con personas con altos ingresos y resuelven sus problemas de conciliación comprando servicios. También tienen más hijos las que cuentan con bajos ingresos porque están empleadas a tiempo parcial o no trabajan. Tienen otros objetivos más importantes, como la familia, antes que desarrollar una carrera profesional», explica la socióloga Teresa Jurado.
Seis cambios:
1/ Nuevos modelos: Los demógrafos creen que el retraso de la maternidad se enmarca dentro de un proceso que se asocia al uso de anticonceptivos y a pautas familiares nuevas.
2/ Menos conflictos: El grado de conflictividad intergeneracional entre progenitores y descendientes ha disminuido de forma apreciable en comparación con otras épocas.
3/ Menos autoridad: Los padres han perdido el poder que tenían de colocar o «enclasar» a sus hijos y de transmitirles su misma clase social. Por este motivo, han perdido autoridad moral.
4/ Mayores relegados: La sociedad ha perdido el respeto a la autoridad gerontocrática. Tendemos a relegar a los mayores a papeles marginales y a ningunearlos.
5/ Menos dependencia: Ahora dependemos menos de la herencia del patrimonio familiar y más de nuestros propios salarios. Nos vemos superiores a nuestros ascendientes.
6/ Más aceptación: Los comportamientos no tradiciona:es, como el divorcio, la cohabitación o la monoparentalidad están cada vez más aceptados en la sociedad española.
Aumenta el número de mujeres que congelan sus óvulos para ser madres en un futuro
Cada vez más mujeres deciden congelar o vitrificar sus óvulos alrededor de los 30 años con el deseo de quedarse embarazadas una década después, pero sin sufrir el riesgo de que aparezcan alteraciones cromosómicas por la edad, según han informado algunas de las principales clínicas de infertilidad.
La congelación o vitrificación de ovocitos es “un proceso de congelación ultrarrápida” que permite su conservación sin el daño que provocaba en los mismos la congelación clásica, según el director médico de la Clínica Quirón de Bilbao de Ginecología y Reproducción Asistida, Gorka Barrenetxea.
La vitrificación, según han explicado desde el Instituto Valenciano de infertilidad (IVI), implica la inmersión directa de los óvulos en nitrógeno líquido, cuya temperatura es de -196ºC, previo tratamiento de los mismos con sustancias crio-protectoras.
De esta forma, las mujeres tendrán en un futuro la misma capacidad reproductiva que el día que decidieron crio-preservarlos, aun suponiendo que sea diez años después, sin riesgo de daño de sus óvulos provocado por el envejecimiento o tratamientos médicos agresivos.
La espera para la reproducción asistida en el Sergas obliga a ir a la privada
Como fruto del retraso de la maternidad, la sanidad gallega hace frente a una demanda cada vez mayor de parejas que quieren someterse a tratamientos de reproducción asistida. El Servizo Galego de Saúde (Sergas) ofrece tratamientos de fecundación in vitro, de inseminación o microinyecciones espermáticas en los complejos hospitalarios de Vigo y A Coruña. Creada en 1989, ésta última unidad fue pionera en el Sistema Nacional de Salud, y realiza unos 900 ciclos de reproducción al año con un índice de embarazo del 30%.
Con todo, la limitación de los recursos públicos lleva a muchas parejas a recurrir a clínicas privadas ”hartas de esperar tratamientos que se prolongan durante años” o al escuchar que ”no son aptas” para concebir, tras someterse a varios intentos fallidos. Según denuncia la presidenta de la Asociación el Defensor del Paciente, Carmen Flores, las esperas ”pueden llegar a dilatarse hasta dos años”, lo que para una mujer que afronta la maternidad tras pasar los 36 años, se traduce en ”tensión” y en miedo a que ‘’se le pase el arroz”.
Instituciones privadas ”más flexibles”
Los profesionales del servicio público atribuyen en parte estos hechos a los criterios ”más flexibles” que ofrecen algunas instituciones privadas. Por regla general, en el Sergas una mujer es sometida a un máximo de dos ciclos anuales de estimulación hormonal, debido a que muchos facultativos juzgan que a ciertas edades ”no es preceptivo abusar”.
La directora del Centro Gallego de Reproducción Zygos, María Graña, refuta este argumento. ”La limitación de los ciclos no depende de los niveles de hormonas, pues en la fertilización in vitro (FIV) son inferiores que los niveles que se alcanzan en un embarazo natural o mediante técnicas convencionales”, explica. La doctora de la clínica compostelana apunta que únicamente es ”aconsejable” que entre dos intentos transcurran tres meses, por lo que en un año ”la mujer puede someterse a cuatro tratamientos”, siempre que su estado de salud ‘’se lo permita”.
Con todo, Graña ve ”comprensible” que la sanidad pública maximice la ”eficiencia” a la hora de evaluar factores como la edad de la paciente y de limitar el número de ciclos para poder llegar ”al mayor número de mujeres”.
Obstáculos
Y es que a medida que pasan los años, aumenta el riesgo de que el embarazo ”induzca algunas patologías en féminas” con problemas de salud, dado que la gestación implica ”una sobrecarga” en el funcionamiento de los órganos. Desde el Instituto de infertilidad de Vigo (IVI), el director, Elkin Muñoz, incide en que las mujeres mayores de 50 años quedan ”excluidas”, así como las que padecen ”alguna patología que contraindique el embarazo”.
Al igual que en Zygos, en el IVI ”no hay lista de espera”, de manera que en una media de un año una pareja que no se enfrente a complicaciones puede lograr la fecundación. No obstante, el coste es para muchos una barrera. Mientras una inseminación con esperma de la pareja o de un donante ajeno ronda los 800 euros, una fiv o una microinyección espermática se disparan hasta los 5.500. Como contrapartida, el IVI destaca que la tasa de embarazo en fiv llega al 50%, mientras que en la donación de óvulos alcanza el 60, por delante de las inseminaciónes, con un éxito más litimado, de un 20%.
Recuperar el dinero
Con el sueño cumplido en una clínica tras desistir del tratamiento en el Sergas, muchas parejas se plantean reclamar a la Xunta lo invertido. Desde la Asociación El Defensor del Paciente, el abogado gallego Cipriano Castreje dice que ‘’sus posibilidades son escasas”. De hecho, en un dictamen de junio de este año, el Consello Consultivo de Galicia da la razón al Sergas y apunta que la atención pública ”non é unha prestación de resultados senón de medios”, por lo que si el hospital demuestra que puso a disposición de la paciente todos los tratamientos y tecnologías de que dispone, no se puede hablar de negligencia o mala praxis médica.
Para marzo se prevé nacimiento de bebé sin una grave distrofia que heredaría
En marzo próximo está previsto que nazca el primer bebé concebido en España mediante reproducción asistida tras un diagnóstico genético preimplantacional para detectar y evitar una distrofia muscular facio-escápulo-humeral, una enfermedad genética hereditaria.
El embarazo se ha logrado en la Unidad de Reproducción Asistida del Hospital Quirón Barcelona, anunció hoy el centro, tras diferenciarse los embriones afectados por este mal de los normales y transferir al útero materno sólo los que estaban genéticamente libres de enfermedad.
Actualmente, la gestación, que se encuentra en la semana 22, se desarrolla con normalidad, según las fuentes, y tanto la madre como el feto se encuentran bien.
La distrofia muscular facio-escápulo-humeral es una de las más de cinco mil enfermedades raras que hay descritas y que afecta a una de cada 20.000 personas, y es la tercera forma más frecuente de miopatía o degeneración muscular.
Esta enfermedad se caracteriza por una debilidad muscular progresiva que afecta a la musculatura de la cara, los hombros y los brazos.
Una de cada cuatro mujeres de 35 años no tendrá hijos
La familia evoluciona a ritmo vertiginoso. Durante los años ochenta y primeros de los noventa, el descenso del número medio de hijos por mujer fue tan grande que en 1995 España se alzó con el dudoso título de ser el país con la fecundidad más baja a nivel mundial. Hoy, esa caída libre de la fecundidad se ha frenado. Si hasta hace poco hablábamos de 1,1 hijos por mujer, ahora la media de vástagos por española es de 1,5, un dato que nos sitúa a la misma altura de nuestros vecinos europeos, que registran tasas similares. Y no sólo eso, los inmigrantes que se instalan en España también «copian» el modelo de hogar con menos miembros. Así lo han constatado los demógrafos Daniel Devolder y Anna Cabré en el informe «Familias en Transformación», de la Fundación de las Cajas de Ahorro, que fue presentado ayer en Madrid.
Las españolas han optado por la maternidad tardía, la han retrasado una media de cuatro años. Ahora los hijos se tienen a los 31-32 de media, y eso influye en una reducción del tamaño medio de hogar y en el aumento elevado de la infecundidad. De hecho El 25 por ciento de las jóvenes nacidas en 1974, ahora con 35 años, «no tendrán hijos», según Cabré. Dos son los motivos: «Problemas de infertilidad por el retraso de la edad a la hora de tener hijos y en parte, también, por la falta de una pareja adecuada».
De ahí que sea cada vez mayor el número de mujeres que recurre a la reproducción asistida. Entre un 3 y un 4% de las mujeres que contaban entre 35 y 44 años en 2006 aseguraron en una encuesta haber utilizado tales técnicas para tener su primer hijo. Y el hecho de que en el periodo 2002-2007 los partos múltiples representaran el 18,3% del total (un 10% más que en 1980), indica el impacto que las intervenciones médicas tienen sobre la natalidad.
Lo que está claro es que «el aumento del nivel educativo y de la participación en el mercado de trabajo han cambiado el panorama demográfico… Hay un incremento de la proporción de mujeres que tienen otras prioridades inmediatas que tener hijos», exponen Devolder y Cabré. En cualquier caso, esta tendencia «parece irreversible y es poco probable que en el futuro se pueda producir un descenso de las edades de maternidad», añaden.
El retraso a la hora de tener familia no es una cuestión que afecte sólo a España, se observa en toda Europa. El fenómeno se produjo antes que en nuestro país en Europa Central y del Norte, como Francia, Alemania o los países escandinavos, donde el aumento de la edad media para procrear empezó a principios de los años setenta. Las que tengan hijos en los tiempos actuales «los tendrán en un momento de su vida mucho más complejo que las generaciones anteriores, ya que a partir de los 30 años ya se ha realizado la incorporación completa al mercado de trabajo, lo que plantea los problemas de compatibilidad entre vida laboral y familiar».
Los expertos plantean también otra cuestión interesante como es el hecho de que las mujeres con estudios superiores que trabajan apuestan por tener más familia. «Suelen estar casadas con personas con altos ingresos y resuelven sus problemas de conciliación comprando servicios. También tienen más hijos las que cuentan con bajos ingresos porque están empleadas a tiempo parcial o no trabajan. Tienen otros objetivos más importantes, como la familia, antes que desarrollar una carrera profesional», explica la socióloga Teresa Jurado.
Seis cambios:
1/ Nuevos modelos: Los demógrafos creen que el retraso de la maternidad se enmarca dentro de un proceso que se asocia al uso de anticonceptivos y a pautas familiares nuevas.
2/ Menos conflictos: El grado de conflictividad intergeneracional entre progenitores y descendientes ha disminuido de forma apreciable en comparación con otras épocas.
3/ Menos autoridad: Los padres han perdido el poder que tenían de colocar o «enclasar» a sus hijos y de transmitirles su misma clase social. Por este motivo, han perdido autoridad moral.
4/ Mayores relegados: La sociedad ha perdido el respeto a la autoridad gerontocrática. Tendemos a relegar a los mayores a papeles marginales y a ningunearlos.
5/ Menos dependencia: Ahora dependemos menos de la herencia del patrimonio familiar y más de nuestros propios salarios. Nos vemos superiores a nuestros ascendientes.
6/ Más aceptación: Los comportamientos no tradiciona:es, como el divorcio, la cohabitación o la monoparentalidad están cada vez más aceptados en la sociedad española.
Aumenta el número de mujeres que congelan sus óvulos para ser madres en un futuro
Cada vez más mujeres deciden congelar o vitrificar sus óvulos alrededor de los 30 años con el deseo de quedarse embarazadas una década después, pero sin sufrir el riesgo de que aparezcan alteraciones cromosómicas por la edad, según han informado algunas de las principales clínicas de infertilidad.
La congelación o vitrificación de ovocitos es “un proceso de congelación ultrarrápida” que permite su conservación sin el daño que provocaba en los mismos la congelación clásica, según el director médico de la Clínica Quirón de Bilbao de Ginecología y Reproducción Asistida, Gorka Barrenetxea.
La vitrificación, según han explicado desde el Instituto Valenciano de infertilidad (IVI), implica la inmersión directa de los óvulos en nitrógeno líquido, cuya temperatura es de -196ºC, previo tratamiento de los mismos con sustancias crio-protectoras.
De esta forma, las mujeres tendrán en un futuro la misma capacidad reproductiva que el día que decidieron crio-preservarlos, aun suponiendo que sea diez años después, sin riesgo de daño de sus óvulos provocado por el envejecimiento o tratamientos médicos agresivos.
La espera para la reproducción asistida en el Sergas obliga a ir a la privada
Como fruto del retraso de la maternidad, la sanidad gallega hace frente a una demanda cada vez mayor de parejas que quieren someterse a tratamientos de reproducción asistida. El Servizo Galego de Saúde (Sergas) ofrece tratamientos de fecundación in vitro, de inseminación o microinyecciones espermáticas en los complejos hospitalarios de Vigo y A Coruña. Creada en 1989, ésta última unidad fue pionera en el Sistema Nacional de Salud, y realiza unos 900 ciclos de reproducción al año con un índice de embarazo del 30%.
Con todo, la limitación de los recursos públicos lleva a muchas parejas a recurrir a clínicas privadas ”hartas de esperar tratamientos que se prolongan durante años” o al escuchar que ”no son aptas” para concebir, tras someterse a varios intentos fallidos. Según denuncia la presidenta de la Asociación el Defensor del Paciente, Carmen Flores, las esperas ”pueden llegar a dilatarse hasta dos años”, lo que para una mujer que afronta la maternidad tras pasar los 36 años, se traduce en ”tensión” y en miedo a que ‘’se le pase el arroz”.
Instituciones privadas ”más flexibles”
Los profesionales del servicio público atribuyen en parte estos hechos a los criterios ”más flexibles” que ofrecen algunas instituciones privadas. Por regla general, en el Sergas una mujer es sometida a un máximo de dos ciclos anuales de estimulación hormonal, debido a que muchos facultativos juzgan que a ciertas edades ”no es preceptivo abusar”.
La directora del Centro Gallego de Reproducción Zygos, María Graña, refuta este argumento. ”La limitación de los ciclos no depende de los niveles de hormonas, pues en la fertilización in vitro (FIV) son inferiores que los niveles que se alcanzan en un embarazo natural o mediante técnicas convencionales”, explica. La doctora de la clínica compostelana apunta que únicamente es ”aconsejable” que entre dos intentos transcurran tres meses, por lo que en un año ”la mujer puede someterse a cuatro tratamientos”, siempre que su estado de salud ‘’se lo permita”.
Con todo, Graña ve ”comprensible” que la sanidad pública maximice la ”eficiencia” a la hora de evaluar factores como la edad de la paciente y de limitar el número de ciclos para poder llegar ”al mayor número de mujeres”.
Obstáculos
Y es que a medida que pasan los años, aumenta el riesgo de que el embarazo ”induzca algunas patologías en féminas” con problemas de salud, dado que la gestación implica ”una sobrecarga” en el funcionamiento de los órganos. Desde el Instituto de infertilidad de Vigo (IVI), el director, Elkin Muñoz, incide en que las mujeres mayores de 50 años quedan ”excluidas”, así como las que padecen ”alguna patología que contraindique el embarazo”.
Al igual que en Zygos, en el IVI ”no hay lista de espera”, de manera que en una media de un año una pareja que no se enfrente a complicaciones puede lograr la fecundación. No obstante, el coste es para muchos una barrera. Mientras una inseminación con esperma de la pareja o de un donante ajeno ronda los 800 euros, una fiv o una microinyección espermática se disparan hasta los 5.500. Como contrapartida, el IVI destaca que la tasa de embarazo en fiv llega al 50%, mientras que en la donación de óvulos alcanza el 60, por delante de las inseminaciónes, con un éxito más litimado, de un 20%.
Recuperar el dinero
Con el sueño cumplido en una clínica tras desistir del tratamiento en el Sergas, muchas parejas se plantean reclamar a la Xunta lo invertido. Desde la Asociación El Defensor del Paciente, el abogado gallego Cipriano Castreje dice que ‘’sus posibilidades son escasas”. De hecho, en un dictamen de junio de este año, el Consello Consultivo de Galicia da la razón al Sergas y apunta que la atención pública ”non é unha prestación de resultados senón de medios”, por lo que si el hospital demuestra que puso a disposición de la paciente todos los tratamientos y tecnologías de que dispone, no se puede hablar de negligencia o mala praxis médica.
Para marzo se prevé nacimiento de bebé sin una grave distrofia que heredaría
En marzo próximo está previsto que nazca el primer bebé concebido en España mediante reproducción asistida tras un diagnóstico genético preimplantacional para detectar y evitar una distrofia muscular facio-escápulo-humeral, una enfermedad genética hereditaria.
El embarazo se ha logrado en la Unidad de Reproducción Asistida del Hospital Quirón Barcelona, anunció hoy el centro, tras diferenciarse los embriones afectados por este mal de los normales y transferir al útero materno sólo los que estaban genéticamente libres de enfermedad.
Actualmente, la gestación, que se encuentra en la semana 22, se desarrolla con normalidad, según las fuentes, y tanto la madre como el feto se encuentran bien.
La distrofia muscular facio-escápulo-humeral es una de las más de cinco mil enfermedades raras que hay descritas y que afecta a una de cada 20.000 personas, y es la tercera forma más frecuente de miopatía o degeneración muscular.
Esta enfermedad se caracteriza por una debilidad muscular progresiva que afecta a la musculatura de la cara, los hombros y los brazos.
El mito del preembrión
¿Cómo poder justificar lo injustificable? Una manera es inventar nuevas palabras, como por ejemplo el neologismo “preembrión”, recientemente incorporado por algunos científicos al debate bioético con intención de diferenciar los primeros 14 días de desarrollo del embrión como un estadio o una condición de vida prehumana del ser humano concebido.
Las legislaciones de algunos países europeos como Alemania, Noruega, Dinamarca o Suiza, respetan la vida humana desde el momento de la concepción. Por ello prohiben, de forma coherente, la experimentación embrionaria en sentido amplio.
España e Inglaterra, en cambio, consideran por decreto en sus legislaciones que la vida humana comienza a partir del día 14º de la fecundación y aceptan la experimentación en la fase previa que denominan de “preembrión”, mediante este término se propone un estadio prehumano de vida, de dos semanas, que va desde la concepción o fecundación en el tercio externo de la trompa de Falopio hasta la aparición de las primeras células nerviosas o línea primitiva.
De esta manera, al tratarse de una no-persona, según ellos, se puede lícitamente crear, experimentar, congelar, destruir, implantar, clonar, etc. sin ningún inconveniente jurídico por el atajo de una falacia semántica.
El término “preembrión” carece de fundamento científico y pretende justificar diferentes investigaciones en el embrión, sin que existan trabas éticas y legales. Los datos embriológicos sin embargo, nos permiten afirmar que desde la fecundación existe un individuo de la especie humana.
El periodo de 14 días fue propuesto por primera vez en 1979 por el Ethical Advisory Board en EEUU aduciendo como motivo el hecho de que el 14º día corresponde a la terminación de la implantación, y por lo tanto, a la imposibilidad de gemelación. En 1984 el Committe to considerer the social, ethical and legal issues arising from in vitro fertilization conocido como Comisión Waller, declaraba: “No más de 14 días, porque después de este estadio se forma la línea primitiva y la diferenciación del embrión es evidente”. También el Informe Warnock, de Londres, en 1984 informaba que se podría disponer del embrión humano para fines experimentales hasta el 14 día después de la concepción, dejando entender claramente que hasta esa fecha al embrión no se le reconoce carácter humano.
Esta falsa teoría apela por un lado, a la aparición de la línea primitiva, y por otro, a la posibilidad de los fenómenos de división gemelar o de hibridación antes de la implantación; si el embrión se puede dividir en dos antes de la implantación, entonces no es un individuo.
Pero, esta última afirmación no es cierta; por ejemplo, una ameba es un individuo biológico, aunque pueda dividirse y dar lugar a otras amebas. Individuo no es igual a indivisible; un individuo se puede dividir, como puede ocurrir con el embrión humano antes de implantarse y dar lugar a otro embrión gemelo, que será otro individuo (caso de los gemelos univitelinos). Además, la gemelación es un fenómeno extremadamente raro y anormal para la especie humana (0,4-1%) lo cual indica que el cigoto está por sí determinado a desarrollarse sin gemelación. Por otro lado, esto no prueba en ningún caso que antes no exista un ser humano.
Hay un primer ser humano del que se origina, aparentemente por una causa externa o retraso en las divisiones celulares de grupos celulares, un segundo ser humano. El primero sigue siendo siempre el primer sistema, y el segundo es aquel que se origina del primero; y mientras el segundo inicia su propia existencia ontológica en el momento en que se separa, el primero continúa su desarrollo sin perder su propia identidad.
En cuanto al fenómeno de hibridación, hay que decir que, desafortunadamente, dejará de existir una individualidad como muerte prematura de un gemelo.
Por otro lado, la línea primitiva no aparece en modo alguno de improviso como desde el exterior y separada de todo el conjunto del proceso que comienza a desarrollarse desde la concepción: es un producto de este proceso. Es un error si con esta distinción se quisiera significar que los procesos, desde el cigoto a la línea primitiva y de esta en adelante, son dos procesos discontinuos que no tienen correlación alguna entre sí y que las dos estructuras son dos sujetos diversos.
De manera que es erróneo y equivocado hablar de preembrión, es decir, de un estadio o una condición de vida prehumana del ser humano concebido. La teoría de los 14º días, ya sea por la aparición de la línea primitiva, ya sea porque las células pierden la totipotencia y no son ya más posibles las escisiones gemelares, no puede desconocer ni desmentir el dato biogenético fundamental y decisivo de la naturaleza humana e individual del embrión.
La vida prenatal es vida plenamente humana en cada momento de su desarrollo. No existen “saltos” de cualidad, sino una continuidad del proceso de crecimiento humano. ¿Cómo se puede pensar que uno de esos momentos de este maravilloso proceso de formación de la vida humana pueda ser sustraído de la condición humana? Solamente por ignorancia o por intereses ideológicos o económicos puede hacerse. Recomiendo, para más información, el documental del National Geographic: “En el útero materno”.