Archivo de Febrero de 2010

Muy tarde, con o sin ‘vitro’

mujer1Los cambios socioeconómicos han llevado a muchas mujeres a escuchar su reloj biológico mucho más tarde y, por lo tanto, a confiar su fertilidad al laboratorio. En los últimos veinte años, la edad media en que la mujer tiene su primer hijo ha saltado de la veintena a la treintena. Se han duplicado las que esperan para tener a su primer hijo más allá de los cuarenta años. En paralelo, entre el año 2002 y el 2004, las clínicas de reproducción asistida aumentaron sus clientas en un 25%, según un estudio del Comité Internacional para la Supervisión de la Reproducción Asistida. Sin embargo, según un estudio realizado por el Instituto Dexeus con más de 2.000 mujeres mayores de 40 años, la técnica también tiene límites. Entre los 40 y los 45, sólo entre el 5% y el 8% de las mujeres logra quedarse embarazada por inseminación artificial. Por fecundación in vitro (FIV) se consigue la gestación entre un 30% y un 40% de las veces.

El espectro de edad de las pacientes que visitan las clínicas de reproducción asistida es un espejo del retraso en la maternidad. En 2000, la media de edad en Dexeus era de 35 años. Ahora, se sitúa en los 37, dice Rosa Tur, del servicio de medicina de la reproducción del instituto. Y cada vez hay más mayores de 40 años. En este contexto, Tur considera necesario ser más realista con las posibilidades de la técnica reproductiva que se aplica. “Se puede acabar desarrollando un sentimiento de culpa o de rabia, porque a veces vienen como si fuese tan fácil conseguir el embarazo, y no lo es”.

Una cuenta atrás

Entre las dos técnicas más frecuentes (inseminación artificial y fecundación in vitro), la segunda es más efectiva, aunque la tasa de éxito cae en picado con la edad. La mayoría de pacientes prefiere las técnicas que les permiten utilizar sus propios óvulos. Pero entre los 40 y los 45 años se trata de una cuenta atrás porque las tasas de éxito descienden drásticamente. De hecho, la cartera de servicios de los hospitales públicos no incluye la FIV en mayores de 40 años, porque los bajos porcentajes de éxito no justifican el gasto que supone, explica Joaquim Calaf, director del Servicio de Obstetricia del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau (Barcelona).

Claro que hay excepciones. “Aunque a partir de los 40 no recomendamos la inseminación artificial, pero hay que estudiar la reserva ovárica de cada mujer. Una cosa es la edad cronológica y otra la biológica”, dice Tur. Es la opción que ha tomado Rocío García, una mujer de 41 años de Barcelona que ha ido retrasando su maternidad. Primero, por su separación matrimonial, a lo que se sumó una absorbente carrera profesional y las dificultades en su intento de adopción de los últimos tres años. Rocío prefiere la inseminación a la FIV porque considera la técnica menos invasiva. Además, no quiere correr el riesgo de tener un embarazo múltiple, y se encuentra dentro de ese pequeño porcentaje en el que la inseminación artificial tiene posibilidades de funcionar.

Pasados los 44 años, Tur sólo recomienda recurrir a la donación de óvulos, porque las tasas de embarazo son mucho más altas, más de un 50%. De hecho, en tan sólo cinco años la fecundación por este sistema en la Dexeus se ha triplicado (de 170 a 432). Ahora, “lo que se hace cada vez más es la preservación de la fertilidad congelando los propios óvulos para utilizarlos en el futuro”, explica Tur. Cuesta unos 3.000 euros. Otra opción sería la adopción de embriones congelados donados por otras parejas, pero pocas lo hacen, añade.

Las clínicas españolas de reproducción asistida no ofrecen estos servicios a mujeres mayores de 50 años por considerar que las posibilidades de éxito son muy bajas y que puede suponer riesgos para la salud. “Se trata de un acuerdo no escrito, más por limitaciones sociales que biológicas”, opina José Remohí, presidente del Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI). Remohí cree que en un futuro se alargará el uso de las técnicas de reproducción asistida. En otra línea, Tur cree necesaria una reflexión general sobre las causas del retraso de la maternidad: “A nivel social las cosas han cambiado mucho, la vida laboral y emocional tarda más en afianzarse”. También critica la falta de ayudas estatales a la maternidad: “Aquí son la mitad de la media europea, que está en un 2,2% del PIB, mientras que en España es del 1,2%”.

Fuente: El país

La edad materna encarece la reproducción

inseminacionNo es ningún secreto que la edad de la madre influye en el resultado de los tratamientos de reproducción asistida. Sin embargo, ante el aumento de la demanda de este tipo de técnicas, un grupo de investigadores australianos se ha planteado cuánto encarece el proceso y cómo puede influir este hecho a la hora de cubrir estos servicios a partir de ciertas edades en la cartera pública de servicios sanitarios.

Concretamente, Australia ha experimentado un aumento del 16% en la demanda de técnicas de fecundación in vitro entre los años 2002 y 2003; frente al 13% que se ha registrado en los países europeos y el 6,5% en Estados Unidos. Ante esa situación, Simon Eckermann y su equipo, de la Universidad de Sydney, se plantearon llevar a cabo un análisis económico de la situación.

“La elevada carga económica [de estas técnicas] ha provocado un intenso debate sobre la idoneidad de que la sanidad pública financie los casos con pocas opciones de éxito“, explican para resumir el actual debate que tiene lugar en la sociedad australiana. “Este tipo de consideraciones puede ayudar a quienes tienen que tomar las decisiones políticas a valorar la disposición de una sociedad a pagar por una nueva vida y otras consideraciones éticas”, apuntan.

Sus conclusiones señalan que la edad de la madre puede llegar a multiplicar por cinco el coste de traer al mundo un niño mediante métodos de fecundación asistida. Concretamente, el análisis de sendas bases de datos australiana y neozelandesa revela que estas cifras pueden oscilar desde los 24.000-28.000 dólares (17.000 y 20.000 euros) para las mujeres de 30 a 33 años, hasta los 116.000 dólares (unos 85.000 euros) en el caso de mujeres de 42 a 45 años que se encontraban en su primer o segundo intento.

Como explica Luis Sánchez, gerente de la clínica Ginefiv de Madrid, en España estas cifras son algo inferiores. “Unos 3.000 o 3.500 euros por cada intento en el caso de una fecundación in vitro, más unos 1.200 euros adicionales por la medicación [para la estimulación ovárica], que requiere unos fármacos caros”. Para quienes recurren a la donación de óvulos, el proceso puede ascender a unos 6.000 euros; aunque como matiza este especialista, si existe la posibilidad de congelar embriones, no es necesario repetir todo el proceso si el primer intento no tiene éxito.

Muy tarde, con o sin ‘vitro’

mujer1Los cambios socioeconómicos han llevado a muchas mujeres a escuchar su reloj biológico mucho más tarde y, por lo tanto, a confiar su fertilidad al laboratorio. En los últimos veinte años, la edad media en que la mujer tiene su primer hijo ha saltado de la veintena a la treintena. Se han duplicado las que esperan para tener a su primer hijo más allá de los cuarenta años. En paralelo, entre el año 2002 y el 2004, las clínicas de reproducción asistida aumentaron sus clientas en un 25%, según un estudio del Comité Internacional para la Supervisión de la Reproducción Asistida. Sin embargo, según un estudio realizado por el Instituto Dexeus con más de 2.000 mujeres mayores de 40 años, la técnica también tiene límites. Entre los 40 y los 45, sólo entre el 5% y el 8% de las mujeres logra quedarse embarazada por inseminación artificial. Por fecundación in vitro (FIV) se consigue la gestación entre un 30% y un 40% de las veces.

El espectro de edad de las pacientes que visitan las clínicas de reproducción asistida es un espejo del retraso en la maternidad. En 2000, la media de edad en Dexeus era de 35 años. Ahora, se sitúa en los 37, dice Rosa Tur, del servicio de medicina de la reproducción del instituto. Y cada vez hay más mayores de 40 años. En este contexto, Tur considera necesario ser más realista con las posibilidades de la técnica reproductiva que se aplica. “Se puede acabar desarrollando un sentimiento de culpa o de rabia, porque a veces vienen como si fuese tan fácil conseguir el embarazo, y no lo es”.

Una cuenta atrás

Entre las dos técnicas más frecuentes (inseminación artificial y fecundación in vitro), la segunda es más efectiva, aunque la tasa de éxito cae en picado con la edad. La mayoría de pacientes prefiere las técnicas que les permiten utilizar sus propios óvulos. Pero entre los 40 y los 45 años se trata de una cuenta atrás porque las tasas de éxito descienden drásticamente. De hecho, la cartera de servicios de los hospitales públicos no incluye la FIV en mayores de 40 años, porque los bajos porcentajes de éxito no justifican el gasto que supone, explica Joaquim Calaf, director del Servicio de Obstetricia del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau (Barcelona).

Claro que hay excepciones. “Aunque a partir de los 40 no recomendamos la inseminación artificial, pero hay que estudiar la reserva ovárica de cada mujer. Una cosa es la edad cronológica y otra la biológica”, dice Tur. Es la opción que ha tomado Rocío García, una mujer de 41 años de Barcelona que ha ido retrasando su maternidad. Primero, por su separación matrimonial, a lo que se sumó una absorbente carrera profesional y las dificultades en su intento de adopción de los últimos tres años. Rocío prefiere la inseminación a la FIV porque considera la técnica menos invasiva. Además, no quiere correr el riesgo de tener un embarazo múltiple, y se encuentra dentro de ese pequeño porcentaje en el que la inseminación artificial tiene posibilidades de funcionar.

Pasados los 44 años, Tur sólo recomienda recurrir a la donación de óvulos, porque las tasas de embarazo son mucho más altas, más de un 50%. De hecho, en tan sólo cinco años la fecundación por este sistema en la Dexeus se ha triplicado (de 170 a 432). Ahora, “lo que se hace cada vez más es la preservación de la fertilidad congelando los propios óvulos para utilizarlos en el futuro”, explica Tur. Cuesta unos 3.000 euros. Otra opción sería la adopción de embriones congelados donados por otras parejas, pero pocas lo hacen, añade.

Las clínicas españolas de reproducción asistida no ofrecen estos servicios a mujeres mayores de 50 años por considerar que las posibilidades de éxito son muy bajas y que puede suponer riesgos para la salud. “Se trata de un acuerdo no escrito, más por limitaciones sociales que biológicas”, opina José Remohí, presidente del Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI). Remohí cree que en un futuro se alargará el uso de las técnicas de reproducción asistida. En otra línea, Tur cree necesaria una reflexión general sobre las causas del retraso de la maternidad: “A nivel social las cosas han cambiado mucho, la vida laboral y emocional tarda más en afianzarse”. También critica la falta de ayudas estatales a la maternidad: “Aquí son la mitad de la media europea, que está en un 2,2% del PIB, mientras que en España es del 1,2%”.

Fuente: El país

La punción directa de esperma del testículo logra cuatro de cada diez embarazos en parejas estériles

esperLa aspiración directa de espermatozoides del testículo en hombres con ADN espermático dañado consigue el embarazo en cuatro de cada diez parejas estériles con el citado problema, según un estudio liderado por el director científico del Institut Marquès de Barcelona y profesor de Harvard, Juan G.Álvarez, y el profesor de la Universidad de Yale Denny Sakkas.

La investigación, que publica ‘Fertility and Sterility’, apunta que en parejas con varios intentos fallidos de fecundación ‘in vitro’ en las que no se encuentra otra causa de infertilidad, a menudo el problema es el ADN dañado. En la gran mayoría, este daño se produce después de que los espermatozoides salgan del testículo.

Por ello, la solución en este caso es obtenerlos del mismo testículo antes de que salgan, a través de una aspiración, que ha logrado el embarazo en cuatro de cada diez parejas y en el primer ciclo en el 90 por ciento de los casos.

Según Álvarez y Sakkas, realmente el “factor limitante” de infertilidad en estas parejas era el daño de ADN en los espermatozoides y, por este motivo, no se quedaban embarazadas.

La función principal del espermatozoide es introducir el ADN, que se considera el manual de instrucciones del genoma paterno, intacto dentro del óvulo, y una vez fusionado dará lugar al genoma del embrión.

Si está dañado, este manual no podrá leerse correctamente, el embrión no se desarrollará normalmente y el embarazo no llegará a término. Sólo en algunos casos el daño en el ADN del espermatozoide es reparado por el ovocito.

El estudio plantea una solución para los hombres con daños en el ADN de su esperma que no pueden ser reparados por los ovocitos, que pasa por la punción directa.

Además, el trabajo analiza los diferentes procesos que pueden provocar daños en el ADN de los espermatozoides, entre los que se encuentra la influencia de la contaminación atmosférica. Según los autores, estudios recientes señalan que ciertos individuos son genéticamente más sensibles al efecto tóxico de hidrocarburos aromáticos policíclicos presentes en el medio ambiente y son más vulnerables.

La radioterapia y la quimioterapia, un episodio de fiebre alta, las varices en los testículos, la exposición a altas temperaturas y el estrés oxidativo también son causas externas que pueden dañar el ADN del esperma.

Una sustancia del hogar afectaría la fertilidad

Estudios asocian la relación entre problemas de infertilidad en mujeres con un producto ignífugo presente en sillones, alfombras o cualquier elemento de la casa que contenga plásticos o espuma

Si una mujer no puede quedar embarazada, el problema podría ser el sofá, la radio, la alfombra o cualquier elemento de la casa que contenga sustancias químicas llamadas PBDE, que según un nuevo estudio estarían asociadas con una disminución de la fertilidad.

Los PBDE, o polibromodifenil éteres, son una clase de compuestos usados como retardantes de llama en plásticos y espuma que alteran las hormonas y se acumulan en la sangre y los tejidos. En un estudio publicado en Environmental Health Perspectives, los autores hallaron que cada vez que el nivel de PBDE en sangre se multiplicaba por 10 las mujeres tenían un 30 por ciento menos de posibilidades de lograr un embarazo cada mes.

Estudios con animales mostraron que los PBDE tienen efectos negativos en la reproducción y la función hormonal, pero este es el primer estudio que muestra la relación en la fertilidad humana, señaló el equipo de Kim G. Harley, del Centro de Investigación de Salud Ambiental Infantil de la Escuela de Salud Pública de la U.C. Berkeley, en California.

El equipo midió los niveles de PBDE en muestras de sangre de 223 embarazadas, que participaron en un estudio a largo plazo sobre la exposición ambiental y la salud reproductiva. Los autores les preguntaron a las mujeres cuántos meses habían demorado en quedar embarazadas.

Las que más tardaron en concebir fueron aquellas con los niveles más altos de PBDE en sangre: hasta 12 meses. El estudio finalizó a los 13 meses. Además, las 107 mujeres que estaban buscando el embarazo eran un 50 por ciento menos propensas a concebir en cualquier época del año si tenían niveles altos de PBDE en sangre.

La mayoría de las mujeres quedan embarazadas en los primeros seis meses de intentos. Si no lo logran en 12 meses, son consideradas “infértiles”, dijo Harley, aunque es probable que conciban después del año. Tras 12 meses de relaciones sin protección, el 85 por ciento de las menores de 35 y la mitad de las mayores de 35 años logran quedar embarazadas.

El tratamiento no comienza hasta que la pareja haya intentado concebir sin suerte durante un año. “No estudiamos la infertilidad, sino la subfertilidad, porque todas las participantes quedaron embarazadas”, declaró Harley.

“Si hubiésemos incluido parejas infértiles en el estudio, podríamos haber registrado un efecto más fuerte de la exposición a los PBDE”, agregó. Como la muestra provino principalmente de zonas agrícolas, el equipo tuvo en cuenta la exposición a pesticidas y otros factores que podían alterar el estudio, como la irregularidad del ciclo menstrual, la frecuencia de las relaciones sexuales, el consumo de alcohol, tabaco y cafeína, el peso antes del embarazo y el uso de anticonceptivos el año previo al embarazo.

“El estudio es el primero que informa que las concentraciones altas de PBDE en la sangre femenina están asociadas con una demora mayor para lograr un embarazo, que es un resultado que debería replicarse en otras poblaciones”, escribió el equipo.

“Si se confirman, los resultados tendrían consecuencias importantes para las mujeres que buscan un embarazo, ya que la exposición a los PBDE es casi universal en Estados Unidos y en muchos otros países”, agregaron los autores.

Fuente: Reuters

Una sustancia del hogar afectaría la fertilidad

Estudios asocian la relación entre problemas de infertilidad en mujeres con un producto ignífugo presente en sillones, alfombras o cualquier elemento de la casa que contenga plásticos o espuma

Si una mujer no puede quedar embarazada, el problema podría ser el sofá, la radio, la alfombra o cualquier elemento de la casa que contenga sustancias químicas llamadas PBDE, que según un nuevo estudio estarían asociadas con una disminución de la fertilidad.

Los PBDE, o polibromodifenil éteres, son una clase de compuestos usados como retardantes de llama en plásticos y espuma que alteran las hormonas y se acumulan en la sangre y los tejidos. En un estudio publicado en Environmental Health Perspectives, los autores hallaron que cada vez que el nivel de PBDE en sangre se multiplicaba por 10 las mujeres tenían un 30 por ciento menos de posibilidades de lograr un embarazo cada mes.

Estudios con animales mostraron que los PBDE tienen efectos negativos en la reproducción y la función hormonal, pero este es el primer estudio que muestra la relación en la fertilidad humana, señaló el equipo de Kim G. Harley, del Centro de Investigación de Salud Ambiental Infantil de la Escuela de Salud Pública de la U.C. Berkeley, en California.

El equipo midió los niveles de PBDE en muestras de sangre de 223 embarazadas, que participaron en un estudio a largo plazo sobre la exposición ambiental y la salud reproductiva. Los autores les preguntaron a las mujeres cuántos meses habían demorado en quedar embarazadas.

Las que más tardaron en concebir fueron aquellas con los niveles más altos de PBDE en sangre: hasta 12 meses. El estudio finalizó a los 13 meses. Además, las 107 mujeres que estaban buscando el embarazo eran un 50 por ciento menos propensas a concebir en cualquier época del año si tenían niveles altos de PBDE en sangre.

La mayoría de las mujeres quedan embarazadas en los primeros seis meses de intentos. Si no lo logran en 12 meses, son consideradas “infértiles”, dijo Harley, aunque es probable que conciban después del año. Tras 12 meses de relaciones sin protección, el 85 por ciento de las menores de 35 y la mitad de las mayores de 35 años logran quedar embarazadas.

El tratamiento no comienza hasta que la pareja haya intentado concebir sin suerte durante un año. “No estudiamos la infertilidad, sino la subfertilidad, porque todas las participantes quedaron embarazadas”, declaró Harley.

“Si hubiésemos incluido parejas infértiles en el estudio, podríamos haber registrado un efecto más fuerte de la exposición a los PBDE”, agregó. Como la muestra provino principalmente de zonas agrícolas, el equipo tuvo en cuenta la exposición a pesticidas y otros factores que podían alterar el estudio, como la irregularidad del ciclo menstrual, la frecuencia de las relaciones sexuales, el consumo de alcohol, tabaco y cafeína, el peso antes del embarazo y el uso de anticonceptivos el año previo al embarazo.

“El estudio es el primero que informa que las concentraciones altas de PBDE en la sangre femenina están asociadas con una demora mayor para lograr un embarazo, que es un resultado que debería replicarse en otras poblaciones”, escribió el equipo.

“Si se confirman, los resultados tendrían consecuencias importantes para las mujeres que buscan un embarazo, ya que la exposición a los PBDE es casi universal en Estados Unidos y en muchos otros países”, agregaron los autores.

Fuente: Reuters

Los embriones donados congelados se descartan: estudio

embriones222Muchas mujeres que logran un embarazo exitoso con óvulos donados no buscan un segundo hijo con los embriones que eligieron congelar, reveló un nuevo estudio.

Esto, dicen los autores, sugiere que más centros de fertilidad deberían ofrecer programas de “donación compartida”, en la cual los óvulos de una donante se usan en dos mujeres bajo la fertilización in vitro (FIV).

El enfoque significa menos óvulos para cada paciente, pero también costos más bajos y, además, potencialmente menos embriones sin utilizar.

El costo de la FIV varía según la clínica, pero el valor promedio de un ciclo de tratamiento en Estados Unidos es de 12.400 dólares, según la Sociedad Estadounidense de Medicina Reproductiva.

El precio aumenta cuando una mujer necesita un óvulo de una donante y también varía la compensación a los donantes, que es cercana a los 5.000 dólares.

Los planes de salud no cubren el tratamiento de la infertilidad, aunque algunos estados en Estados Unidos obligan por ley a garantizar algún grado de cobertura.

El nuevo estudio, publicado en Fertility and Sterility, incluyó a 829 mujeres bajo FIV con embriones de donantes en el Centro de Fertilidad de la New York University (NYU), entre los años 2000 y 2004.

El 54 por ciento tuvo un bebé, o varios, después del primer intento. De ellas, el 40 por ciento eligió congelar los embriones que no se implantaron durante el primer intento.

Pero en agosto del 2009, sólo el 21 por ciento de ellas volvió a la clínica en busca de un segundo embarazo con los embriones almacenados, precisó el equipo de la doctora Jaime N. Knopman.

Pero eso difirió en las mujeres que no habían tenido suerte en el primer intento de la FIV. En ese caso, el 87 por ciento de las 128 que habían congelado los embriones extra volvieron para un segundo intento.

Los resultados sugieren, para el equipo, que la mayoría de las mujeres que conciben con óvulos donados “están satisfechas con un solo buen resultado”.

Y de las 81 participantes que tuvieron mellizos en el primer intento, 74 no regresaron para utilizar los embriones congelados.

El centro de NYU les ofrece a las pacientes la opción de usar un donante “exclusivo” o compartido anónimo. En el segundo caso, dos mujeres reciben los óvulos de una donante, si hay por lo menos 12 óvulos disponibles.

Según el equipo, los resultados sugieren que los enfoques de ovodonación exclusiva, con su alta tasa de embriones sin utilizar, “no sería muy eficiente en cuanto a la necesidad o el costo”.

Debido a la creciente cantidad de mujeres que demandan óvulos donados y el limitado número de donantes, “los centros deberían considerar un programa de donación compartida”.

Esos programas, sugirió el equipo, “maximizarán la efectividad y reducirán los costos (…) para una gran cantidad de pacientes infértiles”.

Esta política, agregó, “reduciría significativamente la cantidad de embriones congelados sin utilizar”.

FUENTE: Fertility and Sterility, online 7 de enero del 2010.

Madres mayores pueden pagar hasta 5 veces más por bebés in vitro

SIDNEY (Reuters) - Las mujeres mayores pueden pagar hasta cinco veces más que las más jóvenes para lograr un embarazo exitoso mediante la fertilización in vitro (FIV), de acuerdo a un estudio australiano.

Investigadores de la University of Sydney se dispusieron a examinar el crecimiento de la FIV y otras técnicas de reproducción asistida, en medio del debate en torno a si el Gobierno debería subsidiar estos tratamientos.

El equipo halló que el costo por nacimiento vivo mediante la técnica FIV aumenta con la edad materna y el número de tratamientos, aunque el primer factor tiene un efecto mayor.

El precio por bebé varió de 27.373 a 31.986 dólares australianos (24.310 a 28.407 dólares) para mujeres de entre 30 y 33 años en su primer y tercer tratamiento, comparado con 130.951 a 187.515 dólares australianos (116.300 a 165.605 dólares) para las mujeres de entre 42 y 45 años en su primer y segundo intento con FIV.

“Esta evidencia podría ayudar a los tomadores de decisiones a apuntar al uso de los servicios FIV sujetos a la voluntad de la sociedad de pagar por nacimientos vivos y al concepto de equidad”, dijo la investigadora Alison Griffiths en un comunicado.

El estudio, financiado por el Gobierno y publicado en la revista Human Reproduction, halló que entre el 2002 y el 2003 hubo un incremento del 16 por ciento en el uso de tecnologías de reproducción asistida en Australia, en comparación con un 13 por ciento en Europa y un 6,5 por ciento en Estados Unidos.

El doctor experto en FIV Edmond Confino, de la Escuela de Medicina Feinberg de la Northwestern University, dijo que el estudio australiano confirmó otras investigaciones de los últimos 20 años, en particular, la idea de que el costo de crear un bebé con FIV aumenta con la edad de la madre.

Pero también expresó su preocupación de que los estudios que enfatizan los pobres resultados de la técnica FIV en las mujeres mayores generen discriminación y lleven a los políticos a imponer límites a la edad para recibir asistencia del Gobierno u otros entes para la reproducción asistida.

“En otras palabras, dirán que no es económico brindar cobertura en FIV si tienes, por ejemplo, 38 años o más, porque esa es la edad en que se torna muy caro”, dijo Confino a Reuters Health.

´Donantes´ de semen por 3.000 euros

071205_banco_esperma_3El director de uno de los portales de internet especializado en infertilidad se ha visto obligado a supervisar y censurar los mensajes de hombres que se ofrecen como donantes de esperma para ir con la futura madre a la clínica, haciéndose pasar por su marido a cambio de unos miles de euros. Son centenares en la red.

“Se ofrece semental humano a cambio de 3.000 euros”. Así de explícito era el mensaje que apareció colgado en uno de los foros que consultan las parejas con problemas de infertilidad. En este caso, el pícaro daba todos los datos sobre su personalidad, formación y características físicas y como las clínicas no permiten seleccionar el donante, el sujeto se ofrecía a acudir al centro sanitario como pareja de la futura madre.
Como en ninguna clínica se comprueba el parentesco de la pareja, la mujer podía ser inseminada por el donante sin que éste fuera identificado como tal. Con lo cual, se saltaba a la torera la Ley de Reproducción Asistida que prohibe el carácter comercial y lucrativo de la donación, así como conocer la identidad del donante.
En su anuncio, el semental especificaba que antes de ir a la clínica firmaría un acuerdo privado con la futura madre para eliminar cualquier tipo de responsabilidades por ambas partes: el renunciaba a la paternidad y ella a cualquier reclamación futura.

La precaria situación económica en la que se encuentran millares de jóvenes ha llevado a algunos centenares a poner la mirada en ese 20% de parejas con problemas de infertilidad que, en los últimos meses, se han convertido en una inmejorable gallina de los huevos de oro para ganar dinero de una forma relativamente fácil.

Basta con realizar una donación de esperma a la carta, es decir que en vez de cobrar los 50 ó 60 euros que las clínicas abonan a los donantes para compensar los desplazamientos y molestias, su objetivo es entrar en contacto directo con las parejas para sacar una buena tajada económica, según informó ayer el portavoz de un foro que alerta de que cientos de jóvenes ofrecen su esperma en internet a parejas infértiles.

Una sanción de 10.000 euros

Incumplir la legislación sobre el anonimato de la donación para lucrarse lleva pareja una sanción de hasta 10.000 euros.
Xavier Campodarbe, el director de uno de los portales, ha manifestado que se han visto obligados a supervisar de cerca y censurar algunos mensajes que podrían constituir una práctica ilegal.
“No somos los únicos que hemos tenido que adoptar medidas para controlar este tipo de prácticas; es muy difícil vigilar la red por completo; nosotros podemos censurar lo que controlamos pero existen infinidad de sitios, foros y redes sociales donde los usuarios pueden publicar lo que quieran sin que nadie lo prohiba”, declaró el responsable de un portal informático (lainfertilidad.com), que recibe 125.000 visitas al mes y cuenta con 35.000 suscriptores activos.
De hecho, existen más de siete mil páginas sobre información relativa a infertilidad, fertilidad y reproducción asistida y otras 250.000 con foros a los que se puede acceder a través de Google.
La mayor parte de los usuarios de este tipo de páginas son personas que han iniciado un proceso de reproducción asistida (el 90% de las que ya han comenzado el tratamiento) y un 10% que está a punto de decidirse.

Vía Levante-El mercantil Valenciano

La pérdida de la fertilidad aumenta la preocupación de las mujeres con cáncer

3Las mujeres con cáncer que se somenten a un tratamiento para preservar su fertilidad tienen un menor nivel de preocupación por la enfermedad, según un estudio que dio a conocer el Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI).
El estudio psicológico ´Infertility and cancer in young women. Psychological features´ reveló que “el grado de preocupación de las pacientes decreció en el momento en el que fueron sometidas a la extracción de su corteza ovárica, con la finalidad de conservar su fertilidad en un futuro” afirmó la psicóloga del IVI Pilar Dolz. Según explicó, para una persona joven que nunca ha estado enferma supone “una ayuda para ver la enfermedad como algo transitorio con un final feliz”.

El estudio también expuso que el 75 por ciento de las mujeres que se sometieron a la intervención lo hicieron con el propósito de ser madres en un futuro, aunque también se detectó la necesidad de muchas de ellas de recuperar su función hormonal.

Desde que IVI puso en marcha en 2007 el ´Plan de Preservación de Fertilidad para enfermos de cáncer´, 225 personas, depositaron sus gametos en las diferentes clínicas IVI de España, de manera gratuita, con el fin de poder ser padres en un futuro. La edad media del programa es de 30,2 años y el 71 por ciento de las mujeres que se acogieron al plan padecía un cáncer de mama.

La decisión del hombre es más sencilla pues supone “depositar una muestra de manera inmediata”, explicó la psicóloga, pero para la mujer se trata de una decisión “más meditada por ella y por su oncólogo que es quien debe de decidir cuánto tiempo tiene la paciente antes de someterse a la radio o quimioterapia”, añadió. Sin embargo, “el 50 por ciento de los pacientes son hombres y el otro 50 por ciento mujeres”, comentó la psicóloga.

En la actualidad, según informó el IVI, el avance de los tratamientos oncológicos permite que más del 70 por ciento de los individuos sobrevivan al cáncer, sin embargo, cualquiera de los tratamientos oncológicos empleados hasta ahora (quimioterapia, radioterapia o cirugía) pueden generar infertilidad tanto en varones como en mujeres que estén todavía en edad fértil.

Por ello el doctor Juan Antonio García-Velasco, director del Programa para la preservación de la fertilidad de IVI recomendó acudir al centro a los hombres “para informarse de los pasos que hay que seguir para depositar una muestra de semen” y a las mujeres que consulten con su oncólogo “la posibilidad de postergar la quimio o radioterapia unos días, con el fin de vitrificar sus óvulos o su tejido ovárico”, explicó.

El Plan para la Preservación de la Fertilidad en pacientes oncológicos se puso en marcha en abril de 2008 y cuenta con la colaboración de las Juntas Provinciales de la AECC de Barcelona, Valencia, Alicante y Castellón, de Bancaja y de la compañía Merck Serono.

Via DiarioCrítico