Archivo de abril de 2010
Policlínica Gipuzkoa analiza mañana una nueva técnica de diagnóstico prenatal a través de estudio cromosómico
El Aula de Salud de Policlínica de Gipuzkoa y Kutxa ofrecerá mañana en San Sebastián una ponencia sobre los avances de una nueva técnica de diagnóstico prenatal, que “detecta más de 90 síndromes hasta ahora indetectables a través del estudio cromosómico”.
En un comunicado, Policlínica Gipuzkoa informó de que esta charla, titulada ‘Avances en el diagnóstico prenatal’, que tendrá lugar a partir de las 19.30 horas en la sala Kutxa de la donostiarra calle Andia, correrá a cargo de Juan Cruz Trecet, ginecólogo de este centro hospitalario, y María Eugenia Querejeta, jefa de su Unidad de Genética Celular.
Esta última expondrá las ventajas de esta técnica en el Aula de Salud de Policlínica y Kutxa, junto con le ginecólogo Juan Cruz Trecet, quien hablará sobre las últimas novedades en ecografías 3D.
La Policlínica destacó que con este método “se diagnostican hasta un 35 por ciento de las deficiencias mentales desde el embarazo, frente al 5-10 por ciento que se detecta con el método tradicional”.
Además, recordó que es “pionera” en Euskadi en el desarrollo e implantación de esta técnica orientada a mujeres embarazadas, que quieran confirmar o descartar la existencia de anomalías a lo largo del genoma del feto, que puedan producir deficiencias intelectuales o malformaciones en el futuro bebé.
El semen vigués se cotiza a 50 euros
El primer banco de semen de Vigo ya suma en sus registros a un total de 50 donantes. Con autorización del 13 de noviembre de 2009 por parte de la Consellería de Sanidade para gestionar, la sede en Vigo de la clínica de fertilidad IVI empezó el proceso de selección de los candidatos el pasado 1 de diciembre. De los más de 200 voluntarios que se presentaron, 50 ya han realizado sus donaciones y ya han sido retribuidos por sus esfuerzos: 50 euros por muestra cedida. Ahora bien, aunque no hay un número fijo de entregas, se establece el límite de seis recién nacidos vivos por cada “progenitor”, para evitar problemas de consanguinidad.
El Sergas no cuenta todavía con un banco de esperma propio, con lo que uno de los objetivos de la clínica es ofrecer al sistema sanitario público “semen de calidad”, puesto que, como recuerda Mayte López, psicóloga y supervisora de la clínica, el gallego es el de mejor calidad de toda España, según indican las estadísticas.
Las muestras almacenadas no serán empleadas hasta dentro de seis meses, cuando se realizarán nuevas pruebas serológicas a los donantes para descartar la presencia de enfermedades infectocontagiosas que pudiesen estar latentes y no hubiesen sido detectadas en las primeras pruebas de selección. Se tratan para ello con crioprotectores –sustancias que protegen a los espermatozoides de los efectos nocivos del frío extremo– y se congelan a -196ºC en nitrógeno líquido.
Hay una serie de requisitos que se deben cumplir a la hora de convertirse en donante. Estar sano, ser mayor de edad y con historia familiar sin antecedentes de enfermedades hereditarias. Además,es obligatorio pasar por diversos controles para ser aceptado, ya que hay que demostrar un perfecto estado de salud y de calidad espermática. Como especifica la ley, tienen que ser de igual raza que los receptores. Se suelen buscar también afinidades entre las características físicas.
El perfil de los donantes vigueses que se decidieron a ceder sus espermatozoides es de jóvenes estudiantes universitarios y de ciclos formativos, de entre 18 y 35 años. El anonimato se garantiza en todas las fases del proceso de donación. Éste, a pesar del rígido control con el que se efectúa, resulta mucho más sencillo que el de la cesión de óvulos. “Los jóvenes simplemente tienen que ir al masturbatorio para extraer la muestra, mientras que las donantes femeninas de gametos requieren un proceso de estimulación y una intervención quirúrgica para realizarlo”, explica López.
El personal que se encarga del proceso de selección y gestión del laboratorio de Andrología cuenta con cuatro profesionales encargados de la preparación y el análisis de las muestras seminales. También intervienen una psicóloga y dos ginecólogos en los procesos de selección. El proceso de apertura estuvo a cargo de la doctora Dina Pabón.
El total de bancos de semen autorizados en Galicia es de cinco. Tres de ellos se localizan en la provincia de A Coruña y el cuarto es el de IVI. El quinto podría estar ubicado también en Vigo, según fuentes oficiosas de Sanidade, aunque no pertenecería a ninguna clínica de fertilidad, sino que se trataría de un pequeño laboratorio propiedad de un andrólogo, aunque no hay confirmación oficial.
La creciente opción de las madres sin pareja
Rondan los 37 años, tienen estudios superiores, una situación laboral estable y poder adquisitivo medio-alto. Tienen claro que quieren ser madres, el reloj biológico acecha y no tienen pareja. Tal es el perfil de las mujeres que deciden tener hijos solas mediante la inseminación artificial. Y cada año son más las que no quieren renunciar a la maternidad. Desde 2006, la cifra de casos se ha doblado en el País Vasco. La Clínica Quirón y el Instituo Valenciano de Inseminación (IVI), dos de las clínicas privadas de reproducción asistida más activas en Euskadi, han pasado de 60 a 128 pacientes en los últimos cuatro años.
“Hace 20 años, aunque la ley lo permitía, este tipo de paciente era algo excepcional. Sin embargo, en los últimos años, se han convertido en algo cada vez más frecuente y ahora es nuestro día a día”, comenta Miren Mandiola, jefa de la Unidad de Laboratorio de Reproducción Asistida de la Clínica Quirón de San Sebastián.
El cambio de mentalidad de la sociedad, que no hace tanto condenaba al ostracismo a las madres solteras, junto a la emancipación económica de la mujer y el cambio de las estructuras familiares -cerca del 10% de las familias vascas son monoparentales- han influido en el incremento de estos casos, no sólo en Euskadi, sino en toda España, uno de los países europeos que permite la inseminación artificial en las mujeres sin pareja masculina, a diferencia de otros como Francia, que exigen una relación regularizada entre hombre y mujer. Esto hace que clínicas como la Quirón de San Sebastián, dada su proximidad con la frontera, tengan entre sus clientas a numerosas mujeres francesas. “Estas pacientes suponen el 30% de las mujeres solteras y casi la mitad de las lesbianas”, señala Mandiola.
En la Clínica Quirón, el centro que en estos momentos realiza más tratamientos de fertilidad en el País Vasco, las pacientes que acuden solas se han multiplicado por cinco desde 2004, pasando de 11 a 55, con un total de 354 casos atendidos a lo largo de esos seis años.
Y en el IVI, que abrió su sede en Bilbao en 2006, las mujeres que acuden sin pareja han pasado de 13 a 30 entre ese año y 2009, con un total de casos de 78. De estas, el 59% se sometió un tratamiento con inseminación artificial y el 17% a fecundación in vitro con banco de semen, mientras que el 34%, en su mayoría mujeres de 42 años, se quedó embarazada con un óvulo de un donante.
Las mujeres solas que recurren a la reproducción asistida no acuden por un problema de fertilidad, por lo que casi siempre se someten a técnicas sencillas,como la inseminación artificial con semen de un donante, y los tratamientos son más exitosos.
Para estas pacientes, un embarazo múltiple puede suponer un serio problema. Por ello, los médicos se esmeran en aplicar una estimulación menos enérgica. En caso de que se fecunde más de un óvulo, hay soluciones. “La paciente tiene la opción de cancelar el ciclo y empezar de nuevo. Además, en las fecundaciones in vitro puede elegir el número de óvulos que se fecundan”, explica Marcos Ferrando, director médico del IVI-Bilbao.
Otro aspecto en el que coinciden los profesionales de la medicina es que las mujeres acuden a la consulta “con las ideas muy claras y todo muy meditado”. En la mayoría de los casos, son personas que cuentan con un apoyo familiar importante o que disponen de medios suficientes para contratar a alguien que les ayude en las tareas del hogar y el cuidado del bebé.
En Euskadi, al igual que en Andalucía, se aplican tratamientos de fertilidad a este perfil de paciente. Una recomendación del grupo de expertos en reproducción asistida de la Seguridad Social estableció como criterio de admisión que la paciente sufra un problema de infertilidad. Y la Sanidad vasca interpreta que tanto las mujeres que están solas como las que tienen pareja del mismo sexo encajan en ese criterio, porque realmente no pueden tener hijos.
Osakidetza atiende estos casos en la Unidad de Reproducción Humana del Hospital de Cruces, el primer centro público de España que realizó un tratamiento de reproducción in vitro. A diferencia de las clínicas privadas, Osakidetza pone como límite de edad los 40 años.
Los responsables de dicho centro hospitalario, que el año pasado atendió 25 casos de mujeres solas o lesbianas con pareja, también constatan un incremento en los últimos cinco años, explica Roberto Matorras, catedrático en Ginecología de la UPV y jefe de la Unidad de Reproducción Humana. Cruces asiste todos los años un par de casos de mujeres viudas cuyo marido donó su sumen antes de morir, bien porque sufría una enfermedad grave o porque su pareja se encontraba ya en un proceso de reproducción asistida.
Hace cerca de 20 años que el hospital ubicado en Barakaldo comenzó a atender a estas pacientes, aunque de forma muy esporádica. “Venían muy pocas mujeres en esa situación y existía una discusión sobre si estaba realmente cubierto por la Seguridad Social. Nadie se posicionó en contra y se ha ido aplicando”, señala Matorras. De forma paralela al incremento de casos, el perfile de las pacientes “se ha democratizado”. Hace 15 años eran de un “estatus muy alto y ahora hay de todo”, comenta este médico.
Los profesionales médicos consultados están convencidos de que este fenómeno irá en aumento debido a los cambios sociales que se producen tanto en el rol de las mujeres como en la aceptación y reconocimiento legal de las parejas homosexuales.
Algunos facultativos apuntan otra solución para aquellas mujeres jóvenes que deseen ser madres y no tengan pareja o prefieran posponerlo por motivos profesionales: la vitrificación, un proceso de congelación que permite conservar óvulos jóvenes para que puedan tener un hijo a mayor edad, aunque su fertilidad haya bajado.
Fuente: El País
Cárcel paras las turcas inseminadas en el extranjero
TURQUÍA Sin discusión parlamentaria, una nueva ley en Turquía considera delito la inseminación artificial en el extranjero de las mujeres de este país. La ley prevé de dos a tres años de cárcel para las inseminadas con esperma y óvulos de bancos de fertilización foráneos. También los donantes y doctores podrán ser sujetos de delito. Actualmente la inseminación artificial está prohibida en Turquía.
La espera en el Reina Sofía para reproducción asistida es de practicamente dos años
Una pareja que desea tener un hijo con ayuda de la Unidad de Reproducción Asistida del Hospital Universitario Reina Sofía deberá esperar una media de 18 a 20 meses desde la primera consuta. Ésta es la lista de espera de esta unidad que se inauguró en marzo de 2007 en Córdoba y que nació ya colapsada.La creciente opción de las madres sin pareja
Rondan los 37 años, tienen estudios superiores, una situación laboral estable y poder adquisitivo medio-alto. Tienen claro que quieren ser madres, el reloj biológico acecha y no tienen pareja. Tal es el perfil de las mujeres que deciden tener hijos solas mediante la inseminación artificial. Y cada año son más las que no quieren renunciar a la maternidad. Desde 2006, la cifra de casos se ha doblado en el País Vasco. La Clínica Quirón y el Instituo Valenciano de Inseminación (IVI), dos de las clínicas privadas de reproducción asistida más activas en Euskadi, han pasado de 60 a 128 pacientes en los últimos cuatro años.
“Hace 20 años, aunque la ley lo permitía, este tipo de paciente era algo excepcional. Sin embargo, en los últimos años, se han convertido en algo cada vez más frecuente y ahora es nuestro día a día”, comenta Miren Mandiola, jefa de la Unidad de Laboratorio de Reproducción Asistida de la Clínica Quirón de San Sebastián.
El cambio de mentalidad de la sociedad, que no hace tanto condenaba al ostracismo a las madres solteras, junto a la emancipación económica de la mujer y el cambio de las estructuras familiares -cerca del 10% de las familias vascas son monoparentales- han influido en el incremento de estos casos, no sólo en Euskadi, sino en toda España, uno de los países europeos que permite la inseminación artificial en las mujeres sin pareja masculina, a diferencia de otros como Francia, que exigen una relación regularizada entre hombre y mujer. Esto hace que clínicas como la Quirón de San Sebastián, dada su proximidad con la frontera, tengan entre sus clientas a numerosas mujeres francesas. “Estas pacientes suponen el 30% de las mujeres solteras y casi la mitad de las lesbianas”, señala Mandiola.
En la Clínica Quirón, el centro que en estos momentos realiza más tratamientos de fertilidad en el País Vasco, las pacientes que acuden solas se han multiplicado por cinco desde 2004, pasando de 11 a 55, con un total de 354 casos atendidos a lo largo de esos seis años.
Y en el IVI, que abrió su sede en Bilbao en 2006, las mujeres que acuden sin pareja han pasado de 13 a 30 entre ese año y 2009, con un total de casos de 78. De estas, el 59% se sometió un tratamiento con inseminación artificial y el 17% a fecundación in vitro con banco de semen, mientras que el 34%, en su mayoría mujeres de 42 años, se quedó embarazada con un óvulo de un donante.
Las mujeres solas que recurren a la reproducción asistida no acuden por un problema de fertilidad, por lo que casi siempre se someten a técnicas sencillas,como la inseminación artificial con semen de un donante, y los tratamientos son más exitosos.
Para estas pacientes, un embarazo múltiple puede suponer un serio problema. Por ello, los médicos se esmeran en aplicar una estimulación menos enérgica. En caso de que se fecunde más de un óvulo, hay soluciones. “La paciente tiene la opción de cancelar el ciclo y empezar de nuevo. Además, en las fecundaciones in vitro puede elegir el número de óvulos que se fecundan”, explica Marcos Ferrando, director médico del IVI-Bilbao.
Otro aspecto en el que coinciden los profesionales de la medicina es que las mujeres acuden a la consulta “con las ideas muy claras y todo muy meditado”. En la mayoría de los casos, son personas que cuentan con un apoyo familiar importante o que disponen de medios suficientes para contratar a alguien que les ayude en las tareas del hogar y el cuidado del bebé.
En Euskadi, al igual que en Andalucía, se aplican tratamientos de fertilidad a este perfil de paciente. Una recomendación del grupo de expertos en reproducción asistida de la Seguridad Social estableció como criterio de admisión que la paciente sufra un problema de infertilidad. Y la Sanidad vasca interpreta que tanto las mujeres que están solas como las que tienen pareja del mismo sexo encajan en ese criterio, porque realmente no pueden tener hijos.
Osakidetza atiende estos casos en la Unidad de Reproducción Humana del Hospital de Cruces, el primer centro público de España que realizó un tratamiento de reproducción in vitro. A diferencia de las clínicas privadas, Osakidetza pone como límite de edad los 40 años.
Los responsables de dicho centro hospitalario, que el año pasado atendió 25 casos de mujeres solas o lesbianas con pareja, también constatan un incremento en los últimos cinco años, explica Roberto Matorras, catedrático en Ginecología de la UPV y jefe de la Unidad de Reproducción Humana. Cruces asiste todos los años un par de casos de mujeres viudas cuyo marido donó su sumen antes de morir, bien porque sufría una enfermedad grave o porque su pareja se encontraba ya en un proceso de reproducción asistida.
Hace cerca de 20 años que el hospital ubicado en Barakaldo comenzó a atender a estas pacientes, aunque de forma muy esporádica. “Venían muy pocas mujeres en esa situación y existía una discusión sobre si estaba realmente cubierto por la Seguridad Social. Nadie se posicionó en contra y se ha ido aplicando”, señala Matorras. De forma paralela al incremento de casos, el perfile de las pacientes “se ha democratizado”. Hace 15 años eran de un “estatus muy alto y ahora hay de todo”, comenta este médico.
Los profesionales médicos consultados están convencidos de que este fenómeno irá en aumento debido a los cambios sociales que se producen tanto en el rol de las mujeres como en la aceptación y reconocimiento legal de las parejas homosexuales.
Algunos facultativos apuntan otra solución para aquellas mujeres jóvenes que deseen ser madres y no tengan pareja o prefieran posponerlo por motivos profesionales: la vitrificación, un proceso de congelación que permite conservar óvulos jóvenes para que puedan tener un hijo a mayor edad, aunque su fertilidad haya bajado.
Fuente: El País