Archivo de la categoría ‘Casos’
Sin comerlo ni beberlo…
El pasado 18 de noviembre participé como copresentadora del libro Nuestra contaminación interna (Catarata), en la librería La Central de Barcelona.
Nuestra contaminación interna reúne los trabajos de cuarenta especialistas y viene a demostrar lo que grupos ecologistas llevan años denunciando: que la salud medioambiental del planeta tiene una incidencia directa en la salud humana. Y, desde luego, la salud del medio ambiente depende de la acción de las personas. Conclusión: el aumento de ciertos trastornos y enfermedades (infertilidad, malformaciones congénitas, problemas de aprendizaje y desarrollo neuroconductual, obesidad, diabetes, diversos tipos de cáncer, Alzheimer, Parkinson…) es en parte consecuencia de nuestro maltrato, a menudo inconsciente, al planeta.
Los atropellos pueden ser el resultado de, por ejemplo, querer conseguir una mayor abundancia de cosechas o un engorde más rápido del ganado, a veces por una causa tan noble como paliar el hambre, pero muchas -la mayoría- sólo por criterios de enriquecimiento rápido y ambición desmedida de lucro. Atropellos que son, sin duda, el resultado de nuestra forma de vida, que consume más y más recursos y provoca más y más desechos.
¿Y de qué estamos hablando? Pues, de sustancias tóxicas: plaguicidas, sustancias usadas en procesos industriales, sustancias derivadas de la combustión de nuestros residuos, etcétera. Estos tóxicos pasan a la cadena alimentaria y, de ahí, a nuestro cuerpo, donde se van almacenando a causa de su gran estabilidad química y de que no los podemos eliminar. Este almacenamiento de compuestos tóxicos persistentes (CTP) afecta, según Miquel Porta, codirector del libro, al 100% de la población, en mayor o menor medida.
Algunas veces, los medios de comunicación publican noticias relacionadas con los CTP y su paso a los alimentos que consumimos, aunque, sorprendentemente, ni suelen tener una gran repercusión ni generan debate. Por ejemplo, el pasado sábado aparecieron los resultados de un estudio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, según el cual el incremento de la mortalidad de las ostras en el delta del Ebro en los últimos 10 años está relacionado con el uso de plaguicidas en los arrozales. Por lo visto, en el cultivo del arroz se utilizan 22 tipos de plaguicidas distintos, de los que 21 se detectan en las aguas. Pero, por supuesto, si están en las aguas, están también en las ostras y en los peces. Y, naturalmente, ostras y peces llegan a nuestra mesa.
De nuestra dieta, la principal fuente de CTP es la grasa de origen animal, es decir, la carne, la leche, la mantequilla, el pescado… Y es que cuanto más arriba de la cadena trófica se encuentra un animal, mayor concentración de tóxicos acumula. De modo que, si pretendemos evitar en cierta medida los CTP, lo mejor es comer frutas y verduras en abundancia y reducir el consumo de grasas animales.
Las mujeres están más expuestas que los hombres a los CTP, debido a su mayor contenido en grasa corporal y a periodos vitales de mayor vulnerabilidad, como el embarazo y la menopausia. La lista de enfermedades femeninas que aparecen o se potencian con los CTP es larga (cáncer de mama, enfermedades tiroideas y autoinmunes…). Sin embargo, estremecen, sobre todo, los trastornos relacionados con la salud sexual y reproductiva: por ejemplo, el adelanto patológico de la pubertad, en algunas niñas anterior a los ocho años, y los problemas de fertilidad, que obligan cada vez a más mujeres a recurrir a las técnicas de reproducción asistida. Y, lo peor de todo, saber que desde el mismo momento de la fecundación, están trasladando al bebé tóxicos que luego seguirán suministrándole a través de la lactancia.
Los CTP persistirán en el planeta y en nuestros cuerpos durante años y seguirían contaminando zonas geográficamente alejadas de nuestro modo de vida, así que, sin comerlo ni beberlo, muchas gentes se encontrarán sufriendo los efectos de unas sustancias que desconocen, pero que beben y comen a diario. Algo habrá que hacer para evitarlo.
Colombia: Un destino de salud competitivo, eficaz y cercano
Inser, clinica de Las Américas, Hospital Pablo Tobón Uribe, Carriazo y otros fueron visitados
Nuestro recorrido comenzó por un centro especializado en Reproducción Asistida, además de centro receptor y de almacenamiento que mediante el programa “Cordón de Vida”, protegen y crioconservan las células madres del cordón umbilical.
INSER es un centro de reproducción diseñado para la atención de parejas con trastornos reproductivos de complejidad alta, media y baja.
Gracias a su excelente laboratorio de reproducción humana y a la sólida formación de sus profesionales ofrecen toda la gama de tratamientos de reproducción humana aceptados clínicamente por las sociedades académicas de medicina reproductiva en el mundo.
Los protocolos bajo los cuales se rige la realización de sus tratamientos son avalados por la Red Latinoamericana de Reproducción Asistida.
Congelación y almacenamiento, Tratamientos de reproducción asistida, programa de diagnóstico genético preimplantatorio, consulta preconcepcional, asesoría sexológica y psicológica, programa de seguimiento pediátrico, programas de educación en prevención de la infertilidad, farmacia de línea ginecológica, pruebas de paternidad, son sólo algunos de los servicios que ofrecen. Pueden establecer contacto a través de su línea gratuita para los Estados Unidos: 18665311999 o por medio de su dirección electrónica info@inser.com.co
InSer Medellín: Calle 12 # 39-60 / Medellín, Colombia / Tel+57 4 268 80 00 / Fax +57 4 266 71 01
También realizan estudio y asesoría de parejas con problemas de fertilidadCongelación y almacenamientoBanco de sémen Banco de embriones Banco de tejido ovárico Banco de células madre de cordón umbilical
Tratamientos de reproducción asistida, Inducción de la ovulación Inseminación con sémen del esposo (IAOH) Inseminación con sémen donado (IAD) Fertilización In Vitro (FIV) Inyección intracitoplasmática Donación de Ovulos.
Disponen de un programa de diagnóstico genético preimplantatorioConsulta preconcepcional, Asesoría sexológica y psicológica, Programa de seguimiento pediátrico, Programas de educación en prevención de la infertilidad, farmacia de línea ginecológica, pruebas de paternidad.
Hospital Pablo Tobón Uribe
El Hospital Pablo Tobón Uribe es una institución hospitalaria de carácter privado, de origen testamentario, sin ánimo de lucro. Se encuentra ubicado en el barrio Córdoba, en la comuna Robledo de la Ciudad de Medellín, Colombia. Es una de las instituciones de salud más importantes de Colombia.
Es un Hospital de carácter general, de alto nivel de complejidad, que cumple una importante labor docente como campo de práctica de reconocidas universidades. Es un Hospital Católico por excelencia, se rige por los principios y doctrina de la Iglesia Católica.
El Hospital Pablo Tobón Uribe es un hospital de carácter universitario, recibe estudiantes tanto del área médica como de enfermería, nutrición, psicología, microbiología y áreas administrativas en convenio con diferentes universidades de la ciudad y del país. Igualmente recibe en pasantías a profesionales de otros países.
Ubicación Medellín, Antioquia , Colombia. Cantidad de camas: 284
Afiliación Fundación Hospital Pablo Tobón Uribe. Especialidad Alto nivel de complejidad, trasplantes, cancerología, ortopedia y traumatologia, cuidado crítico, entre otros.
Especialidad Alto nivel de complejidad, trasplantes, cancerología, ortopedia y traumatologia, cuidado critico, entre otros. Clasificación Nivel 3 y 4 . Está dentro los 20 mejores hospitales de América Latina, sin dudas un centro de referencia integral; destacan sus procesos en ortopedia, traumatología, cardiología, trasplantes de órganos, incluyéndo medulares y reconstrucctivos. Su Director General es Andrés AguirreMartínez. Más información en www.hptu.org.co.
Clínica de las Américas. Promotora Médica Las Américas S.A. es una sociedad anónima constituida en 1989 por un grupo de profesionales de la salud que tuvieron el ideal de construir el mejor centro de atención integral para las personas que requerían servicios de salud de alta tecnología y calidad humana.
Hoy en día Promotora Médica Las Américas está compuesta por 14 sociedades jurídicamente independientes, una clínica y nueve unidades de negocio, que configuran uno de los mayores proyectos de salud para el servicio de toda la comunidad de Colombia y países vecinos.
Estas 14 unidades de negocio están ubicadas en un complejo médico al que comúnmente se le ha llamado Las Américas integrado por 3 edificios: En el primero funciona el Centro Comercial Plazoleta Las Américas. En el segundo, la Torre Médica Las Américas.
Y en el tercero, Clínica Las Américas. Promotora Médica Las Américas está conformada por: Unidades Clínica: Conforman toda la red de servicio hospitalaria y quirúrgica a través de la cual se desarrolla el objeto social básico de la Promotora Médica Las Américas S.A., como es la prestación de servicios de salud en cualquiera de sus niveles, en Clínica Las Américas.Unidades externas: Conjunto de servicios complementarios y de apoyo como son servicios farmacéuticos, unidad de ortopedia y centro de vacunación.
Unidades independientes: Son aquellas unidades jurídicamente independientes cuyos servicios son complementarios a la Clínica y mediante las cuales se desarrolla uno de los objetivos de la Promotora Médica Las Américas S.A. como es la de promover la creación de entidades que presten servicios de salud.
El dato
LAS AMÉRICAS
OFRECE A NUESTROS USUARIOS NUEVA TECNOLOGÍA, ÚNICA EN LA CIUDAD, PARA LA DETECCIÓN PRECOZ DEL CÁNCER
Clínica Las Américas adquirió recientemente un equipo considerado como el de mayor avance en el mundo para la detección precoz del cáncer conocido como Tomografía por emisión de positrones- PET CT- Es un método diagnóstico de medicina nuclear por emisión de positrones y tomografía multicorte que se constituye en una técnica no invasiva, utiliza cantidades muy pequeñas de material radioactivo para diagnosticar.
INSER es un centro de Reproducción de carácter internacional. No sólo todos nuestros profesionales son formados en instituciones de los Estados Unidos y Europa, sino también nuestro grupo de pacientes está conformado en un 30% por personas de otros países, principalmente de los Estados Unidos, las islas del Caribe, Centro y Suramérica.
Los protocolos que rigen el INSER para la realización de sus tratamientos son avalados por la Red Latinoamericana de Reproducción. Asistida.
Sin comerlo ni beberlo…
El pasado 18 de noviembre participé como copresentadora del libro Nuestra contaminación interna (Catarata), en la librería La Central de Barcelona.
Nuestra contaminación interna reúne los trabajos de cuarenta especialistas y viene a demostrar lo que grupos ecologistas llevan años denunciando: que la salud medioambiental del planeta tiene una incidencia directa en la salud humana. Y, desde luego, la salud del medio ambiente depende de la acción de las personas. Conclusión: el aumento de ciertos trastornos y enfermedades (infertilidad, malformaciones congénitas, problemas de aprendizaje y desarrollo neuroconductual, obesidad, diabetes, diversos tipos de cáncer, Alzheimer, Parkinson…) es en parte consecuencia de nuestro maltrato, a menudo inconsciente, al planeta.
Los atropellos pueden ser el resultado de, por ejemplo, querer conseguir una mayor abundancia de cosechas o un engorde más rápido del ganado, a veces por una causa tan noble como paliar el hambre, pero muchas -la mayoría- sólo por criterios de enriquecimiento rápido y ambición desmedida de lucro. Atropellos que son, sin duda, el resultado de nuestra forma de vida, que consume más y más recursos y provoca más y más desechos.
¿Y de qué estamos hablando? Pues, de sustancias tóxicas: plaguicidas, sustancias usadas en procesos industriales, sustancias derivadas de la combustión de nuestros residuos, etcétera. Estos tóxicos pasan a la cadena alimentaria y, de ahí, a nuestro cuerpo, donde se van almacenando a causa de su gran estabilidad química y de que no los podemos eliminar. Este almacenamiento de compuestos tóxicos persistentes (CTP) afecta, según Miquel Porta, codirector del libro, al 100% de la población, en mayor o menor medida.
Algunas veces, los medios de comunicación publican noticias relacionadas con los CTP y su paso a los alimentos que consumimos, aunque, sorprendentemente, ni suelen tener una gran repercusión ni generan debate. Por ejemplo, el pasado sábado aparecieron los resultados de un estudio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, según el cual el incremento de la mortalidad de las ostras en el delta del Ebro en los últimos 10 años está relacionado con el uso de plaguicidas en los arrozales. Por lo visto, en el cultivo del arroz se utilizan 22 tipos de plaguicidas distintos, de los que 21 se detectan en las aguas. Pero, por supuesto, si están en las aguas, están también en las ostras y en los peces. Y, naturalmente, ostras y peces llegan a nuestra mesa.
De nuestra dieta, la principal fuente de CTP es la grasa de origen animal, es decir, la carne, la leche, la mantequilla, el pescado… Y es que cuanto más arriba de la cadena trófica se encuentra un animal, mayor concentración de tóxicos acumula. De modo que, si pretendemos evitar en cierta medida los CTP, lo mejor es comer frutas y verduras en abundancia y reducir el consumo de grasas animales.
Las mujeres están más expuestas que los hombres a los CTP, debido a su mayor contenido en grasa corporal y a periodos vitales de mayor vulnerabilidad, como el embarazo y la menopausia. La lista de enfermedades femeninas que aparecen o se potencian con los CTP es larga (cáncer de mama, enfermedades tiroideas y autoinmunes…). Sin embargo, estremecen, sobre todo, los trastornos relacionados con la salud sexual y reproductiva: por ejemplo, el adelanto patológico de la pubertad, en algunas niñas anterior a los ocho años, y los problemas de fertilidad, que obligan cada vez a más mujeres a recurrir a las técnicas de reproducción asistida. Y, lo peor de todo, saber que desde el mismo momento de la fecundación, están trasladando al bebé tóxicos que luego seguirán suministrándole a través de la lactancia.
Los CTP persistirán en el planeta y en nuestros cuerpos durante años y seguirían contaminando zonas geográficamente alejadas de nuestro modo de vida, así que, sin comerlo ni beberlo, muchas gentes se encontrarán sufriendo los efectos de unas sustancias que desconocen, pero que beben y comen a diario. Algo habrá que hacer para evitarlo.
Fertilización paga para una pareja lesbiana
Un fallo reconoce este derecho a los homosexuales. Marisa y María del Pilar tendrán un hijo en común, fecundado in vitro, de un donante anónimo. Bruno Bimbi.
la Obra Social de la Ciudad de Buenos Aires– deberá pagarle a una pareja de lesbianas un tratamiento de fertilización asistida para que puedan tener un hijo en común con un donante de semen anónimo. Así lo dispuso la jueza porteña Elena Liberatori, titular del Juzgado Contencioso Administrativo Nº 5 de la Ciudad de Buenos Aires. Este diario había informado en octubre del año pasado sobre el reclamo de Marisa y María del Pilar y el artículo publicado entonces fue considerado por la jueza como prueba en favor de la pareja.
Marisa había tenido su primer conflicto con la obra social cuando pidió la inscripción de María del Pilar como beneficiaria. Para cualquier pareja hétero, anotar a su pareja es un trámite simple, pero OBSBA sólo reconoce a las parejas homosexuales si tienen la unión civil, que sólo rige en la Ciudad de Buenos Aires. Marisa es enfermera en un hospital porteño, pero vive con su pareja en La Matanza, donde no existe ni eso. Están casadas en la práctica hace seis años, pero no tienen una libreta oficial que lo certifique, por las razones que en estos días tanto se están discutiendo en el Congreso y los Tribunales.
El año pasado, asesorada por los abogados de la Federación Argentina LGBT, Marisa envió una carta documento a OBSBA y consiguió que María del Pilar recibiera el carnet. Tras ganar esa primera b
Embarazos paternos
Los desarrollos científicos en fertilización asistida incluyen las “monoparentalidades masculinas, como es el caso de hombres que acceden a una paternidad a través del alquiler de vientre o la donación de óvulos”, advierte la autora, que indaga cómo se plantea, en este escenario, la paternidad.
Propongo pensar algunas ideas sobre los nuevos escenarios masculinos con relación al campo de la fertilidad asistida. Estos escenarios se han generado a partir de las nuevas posibilidades que ofrece la ciencia hoy, en particular la donación de gametos –óvulos y espermatozoides– y el alquiler de vientre. Se trata de contextos muy novedosos: entre ellos están las monoparentalidades masculinas, como es el caso de hombres que acceden a una paternidad a través del alquiler de vientre o la donación de óvulos.
Estamos en un momento histórico en el que podemos preguntarnos en qué medida los avances en tecnologías reproductivas modificaron las parentalidades, y en el caso que abordaremos, las paternidades. ¿Qué fenómenos se hacen visibles a partir de estos cambios?
Hace pocos meses fue noticia el nacimiento de los mellizos Matteo y Valentín, los hijos de Ricky Martin. En una revista podíamos leer: “Ricky nos cuenta que el deseo de convertirse en padre se iba haciendo cada vez más fuerte. Después de investigar en profundidad sobre las técnicas de reproducción asistida, llegó al convencimiento de que la subrogación gestacional era la opción perfecta para él” (la subrogación gestacional es también llamada “alquiler de vientre” o “maternidad subrogada”, aunque en este caso debiéramos llamarla “paternidad subrogada”).
Se trata de una paternidad con características singulares: él es el padre de los niños, desplazando a la figura materna y constituyendo una familia monoparental. Para lograrlo consiguió que una mujer le done los óvulos y que otra le alquile su vientre.
En pleno siglo XXI, la paternidad de Ricky Martin y la de muchas parejas homosexuales masculinas que adoptan o alquilan vientres, dan lugar a pensar en este punto. Le llegó el turno al hombre: un vientre para él, diríamos. Hasta ahora siempre se habló del deseo de hijo como algo perteneciente al campo deseante femenino, pero hay rituales –como la llamada couvade–, mitos y manifestaciones de la clínica –como los delirios de embarazo masculino– que dan cuenta de la presencia del deseo de hijo en el hombre.
El término couvade proviene del francés couver, “empollar”, que a su vez procede del latín cubare: “estar acostado”. Los antropólogos lo describen como un ritual en el cual el hombre toma el lugar de la mujer en el parto: una vez que el niño ha nacido lo toma, se mete en la cama y recibe las felicitaciones de sus vecinos. Es el “lecho de parto” de los hombres e implica una relación cuerpo a cuerpo con el niño.
En los mitos la monoparentalidad está presente en los dioses “embarazados”. Entre ellos está Zeus, que dio a luz a Palas Atenea de su cabeza y a Dionisio de su muslo. También fue Zeus quien sacó a sus hermanos del vientre de Cronos.
Los matako del Chaco dicen que el demiurgo llamado Tawkxwax, que no tenía mujer, hundió su pene en su propio brazo y se dejó a sí mismo embarazado de un varón (Bernard This, El padre: acto de nacimiento, ed. Paidós, 1978). Vemos que estas figuras masculinas dan a luz muy curiosamente.
Freud sostuvo que todo delirio contiene un núcleo de verdad. Su estudio “Sobre un caso de paranoia descripto autobiográficamente” (“Caso Schreber”) lleva como epígrafe una cita de las Memorias del magistrado Daniel Paul Schreber: “Algo semejante a la concepción por una virgen inmaculada –es decir, por una virgen que jamás ha conocido varón– se ha producido en mi cuerpo. En dos ocasiones diferentes ha tenido un órgano genital femenino, aunque imperfectamente desarrollado, y he sentido en mi cuerpo sobresaltos como los que corresponden a las primeras manifestaciones vitales del embrión humano: nervios divinos que corresponden a la simiente masculina habían sido echados en mi cuerpo por un milagro divino; por lo tanto, una fecundación había tenido lugar”. El delirio de embarazo de Schreber está relacionado –entre otras cosas– con su frustrada paternidad.
Freud establece en el historial una relación entre el delirio de convertirse en mujer y la imposibilidad de tener hijos. Escribe: “Acaso el doctor Schreber forjó la fantasía de que si él fuera mujer sería más apto para tener hijos y así halló el camino para resituarse en la postura femenina frente al padre, de la primera infancia”. La esposa de Schreber había perdido seis embarazos, y él, a raíz de la muerte de su hermano, era el único hijo varón que quedaba en la familia, el único que podía perpetuar el apellido; Schreber no podía transmitir su nombre.
Entre el delirio de embarazo de Schreber y las paternidades con el auxilio de las técnicas reproductivas, al modo de Ricky Martin, podemos conjeturar el deseo de hijo en el hombre.
Al volver a los nuevos escenarios masculinos en fertilidad asistida, se impone la pregunta acerca de la distinción entre un padre y un genitor. Se trata de la diferencia entre una transmisión biológica y otra psíquica. El genitor es quien engendra, pero no hay un sujeto, ya que el gameto donado –el esperma– queda despojado de su subjetividad en el momento que pasa a ser donado. La donación de esperma existe desde hace dos siglos (R. Frydman, L’Irresistible Désir de Naissance, Presses Universitaires de France, Paris, 1986, p.12) y en la mayoría de los países es anónima. El padre, por su parte, tiene una función, que suele llamarse función paterna y que permite el ingreso del hijo en la cultura. Su modo de engendrarlo no es llevarlo en su vientre, sino darle su nombre.
En relación con esta función se definen las figuras del bastardo, el hijo no reconocido por su padre, y del “hijo natural”, sin padre conocido. “Natural”, quizá, porque proviene sólo de una mujer, y no hay un hombre que le permita ingresar en la cultura, de acuerdo con la fórmula “madre natura, padre cultura”.
Bernard This señala que “en la tradición indoeuropea, el hombre que posee la patria potestas –potencia ligada al padre, poder detentado por el jefe de familia– debe tomar al niño sobre sus rodillas para reconocerlo, si se trata de su ‘propio’ hijo, o para adoptarlo, si no no hay vínculo ‘natural’; es el rito de agregación a la familia. El padre podría rechazar al niño, tendría el derecho de exponerlo, de dejarlo morir, puesto que aún no ha sido nombrado”. Este autor observa que el poder del padre no depende ni de su fuerza física ni de su inteligencia; es una función que él ejerce. This observa que genou, “rodilla” en francés, procede de la raíz latina gen, que corresponde a concebir, engendrar, dar a luz. Es el símbolo y la sede de la fuerza muscular que permite al hombre estar plantado sobre sus piernas; es también la potencia, el vigor, la comunidad de bienes, de rentas, la coparticipación en una herencia.
De allí que nacer no es sólo salir del vientre materno: el nacimiento debe ser declarado por el padre. El padre puede o no estar investido en sus funciones y ser el portador de la ley. Prohibición del incesto y parricidio mediante, el padre es quien lleva al niño por fuera de la familia. Función paterna de protección de la cría, dador de un útero distinto, que permitirá ingresar al hijo en la cultura.
Esa partecita femenina
Podemos ahora adentrarnos en la pregunta acerca de la paternidad y el deseo de hijo en el hombre desde la teoría psicoanalítica. Si bien en la obra de Freud no hay referencias directas al tema, esta búsqueda nos lleva al complejo de Edipo en el varón. Allí la función del padre tiene un valor central en la declinación del Edipo.
Juan David Nasio aborda la problemática de la “femineidad del padre” (“La femineidad del padre”, en Voces de femineidad, compilado por Mariam Alizade, 1991): señala la necesidad que tiene todo aquel que debe ocupar el lugar de padre de reconocer su parte femenina. Nasio distingue entre la femineidad y la idea que sobre la femineidad tiene el hombre neurótico. Esta última emerge de su angustia de castración, que a su vez remite a pasividad y sumisión: “Ella sufre por estar castrada”. Pero, advierte Nasio, cuando el hombre puede aceptar su “parte femenina”, atravesando la angustia, y ha logrado comprender que de todas formas hay una pérdida, puede asumir la paternidad habiendo atravesado el fantasma de la feminización –la “roca viva” en el hombre–. Lo podemos también traducir como la aceptación de la castración impuesta por el padre.
Desde el psicoanálisis de niños, Arminda Aberastury planteó que, en el varón, el deseo de tener un hijo del padre en su vientre es normal en las primeras etapas del desarrollo: “El varón desea estar relacionado con el padre, tomar el lugar de la madre y tener hijos. Esta raíz del deseo de un hijo condiciona en parte su represión, ya que su fuente es la homosexualidad” (Aberastury, A. y Salas, E., La paternidad, 1984, ed. Kargieman). Los impulsos amorosos hacia el padre –ser fecundado por él– son reprimidos por dos vías: desde el exterior, se le pide al varón asumir roles que marquen diferencias de sexos con la mujer, y desde el interior, por la resolución edípica, se “va a pique”, sucumbe a la represión. Es así como Aberastury plantea un origen “materno” del rol “paterno”. Dicho de otro modo, el origen “femenino” del deseo de hijo en el varón y sus vicisitudes pueden dar lugar a perturbaciones de la función paterna en el hombre.
En el afán por sostener su masculinidad, asociando lo femenino a lo castrado, todo el campo de la paternidad y el deseo de hijo en el hombre puede sufrir perturbaciones. Estas se pueden expresar –de modo patológico– en los delirios de embarazo; también en el entramado cultural que integran los mitos y rituales y en el amor infantil del niño hacia su padre. Hoy por hoy, el hombre puede decidir procrear solo, adentrarse en un territorio que era hasta hace poco exclusivamente femenino. Y es factible una mirada sobre la paternidad que incluya no sólo los aspectos que hacen al género en su perfil más tradicional: fuerza física, potencia sexual y virilidad. Se trata de ser un hombre y poder hacer presente, sin feminizarse, su deseo de paternidad.
Fertilización paga para una pareja lesbiana
Un fallo reconoce este derecho a los homosexuales. Marisa y María del Pilar tendrán un hijo en común, fecundado in vitro, de un donante anónimo. Bruno Bimbi.
la Obra Social de la Ciudad de Buenos Aires– deberá pagarle a una pareja de lesbianas un tratamiento de fertilización asistida para que puedan tener un hijo en común con un donante de semen anónimo. Así lo dispuso la jueza porteña Elena Liberatori, titular del Juzgado Contencioso Administrativo Nº 5 de la Ciudad de Buenos Aires. Este diario había informado en octubre del año pasado sobre el reclamo de Marisa y María del Pilar y el artículo publicado entonces fue considerado por la jueza como prueba en favor de la pareja.
Marisa había tenido su primer conflicto con la obra social cuando pidió la inscripción de María del Pilar como beneficiaria. Para cualquier pareja hétero, anotar a su pareja es un trámite simple, pero OBSBA sólo reconoce a las parejas homosexuales si tienen la unión civil, que sólo rige en la Ciudad de Buenos Aires. Marisa es enfermera en un hospital porteño, pero vive con su pareja en La Matanza, donde no existe ni eso. Están casadas en la práctica hace seis años, pero no tienen una libreta oficial que lo certifique, por las razones que en estos días tanto se están discutiendo en el Congreso y los Tribunales.
El año pasado, asesorada por los abogados de la Federación Argentina LGBT, Marisa envió una carta documento a OBSBA y consiguió que María del Pilar recibiera el carnet. Tras ganar esa primera b
Infertilidad en el hombre (II)
Aunque muchos hombres se sientes ajenos a la infertilidad, la realidad es que cerca de la tercera de los casos de infertilidad se deben por problemas en la salud reproductiva del hombre. La razón: deficiencias en los espermatozoides.
Otra causa, aunque poco común, es el varicocele que se deba a la formación de várices en los conductos espermáticos, aunque gran parte de los hombre con esta condición son fértiles.
La mayoría de los hombres estériles desconocen que lo son y suelen achacarle el problema a la mujer. Sin embargo, la infertilidad no es “culpa” de la mujer o del hombre, es un problema de pareja. Si uno no puede concebir, el otro tampoco. Todo tratamiento de infertilidad se lleva a cabo con la participación de ambos.
Más de la mitad de los casos de infertilidad en el hombre son tratables, y por tanto la pareja puede concebir por medio del coito normal. Y aún si la pareja no puede concebir de este modo, no son necesarios tratamientos caros o invasivos para lograrlo. Si encaso el hombre necesitara cirugía, ésta puede realizarse con un procedimiento ambulatorio.
Infertilidad en el hombre (II)
Aunque muchos hombres se sientes ajenos a la infertilidad, la realidad es que cerca de la tercera de los casos de infertilidad se deben por problemas en la salud reproductiva del hombre. La razón: deficiencias en los espermatozoides.
Otra causa, aunque poco común, es el varicocele que se deba a la formación de várices en los conductos espermáticos, aunque gran parte de los hombre con esta condición son fértiles.
La mayoría de los hombres estériles desconocen que lo son y suelen achacarle el problema a la mujer. Sin embargo, la infertilidad no es “culpa” de la mujer o del hombre, es un problema de pareja. Si uno no puede concebir, el otro tampoco. Todo tratamiento de infertilidad se lleva a cabo con la participación de ambos.
Más de la mitad de los casos de infertilidad en el hombre son tratables, y por tanto la pareja puede concebir por medio del coito normal. Y aún si la pareja no puede concebir de este modo, no son necesarios tratamientos caros o invasivos para lograrlo. Si encaso el hombre necesitara cirugía, ésta puede realizarse con un procedimiento ambulatorio.
Abusan Mujeres de fertilización In Vitro: especialista
La obstrucción de las trompas uterinas y un bajo conteo de espermas en el hombre, son las principales causas por las que una mujer es sometida a la fecundación In Vitro, un procedimiento de reproducción asistida de alta complejidad que llega a costarle a las parejas entre 50 y 80 mil pesos.
Sin embargo en algunos países del mundo se ha abusado de este procedimiento, ya que aunque las pacientes no requieran el tratamiento se les ofrece como la única alternativa para lograr el embarazo deseado, aseveró el encargado del Departamento de Biología de la Reproducción del Hospital de Alta Especialidad de la Mujer, José Arias Hernández, quien consideró que se ha caído en el abuso de la técnica.
El especialista expuso que la tercera causa y que no es tan frecuente para llevar a cabo este tipo de fertilidad, es cuando se ha fallado en todos protocolos para lograr el embarazo, llámense inducción de ovulación, coito programado e inseminaciones intrauterinas.
Cuando se agotan estás técnicas de reproducción- agregó – y no se logró el embarazo, se tiene que pasar al proceso In Vitro que se creó prácticamente para pacientes con obstrucción tubaria bilateral y conteos bajos de espermas.
Afirmó que la tasa de pacientes que requieren este tipo de fecundación es muy baja e incluso en el Hospital de Alta Especialidad de la Mujer es del 5 al 10 por ciento del total de la población infértil.
Destacó que la complejidad de este procedimiento de reproducción asistida a diferencia de los anteriores es que las parejas no pueden tener un bebé de manera natural.
En este sentido explicó que el primer paso del procedimiento consiste en estimular a la paciente para que desarrolle una cantidad supernumeraria de óvulos, ya que se necesita que tenga más de un solo óvulo.
En una entrevista exclusiva a este matutino, el galeno indicó que una vez estimulada la paciente se aspiran o extraen los óvulos con una técnica denominada “aspiración ovular”, que se tiene que llevar a cabo en un laboratorio apto para desarrollarla, ya que al extraerse los óvulos, en un área especializada de embriones se fertilizan con el espermatozoide de la pareja para lograr los embriones y una vez que estos van creciendo y multiplicando las células se realiza la transferencia embrionaria.
Mencionó que este proceso consiste en colocar los embriones dentro del útero de la paciente y una vez colocados a una corta distancia se espera a que se queden implantados para generar el embarazo.
Arias Hernández, aseguró que cuando se realiza un protocolo de forma adecuada a la mayoría de las pacientes infértiles, son muy pocas las parejas que necesitarán someterse al tratamiento In Vitro, ya que se estima que el 70 u 80 por ciento de las parejas que tienen infertilidad pueden embarazarse con técnicas como la inducción de ovulación y coito o inducción de ovulación e inseminaciones.
Ahora bien cuando el diez por ciento o 15 por ciento de las parejas restantes que ya fueron tratadas con todas las técnicas y ninguna dio resultados, se puede ayudar con la fecundación In Vitro.
El especialista, asentó que la tasa de éxito del embarazo en este tipo de procesos de alta complejidad es del 35 al 45 por ciento en una pareja bien estudiada y con un buen protocolo.
Asimismo comentó que algunos centros reportan tasas de efectividad hasta del 50 o 60 por ciento. Sin embargo en las pacientes mayores de 38 años este registro puede caer hasta un 10 o 15 por ciento dependiendo la funcionalidad de su óvulo, por lo que la edad es muy importante.
En este contexto, dijo que si el procedimiento es realizado en pacientes jóvenes menores de 30 años la tasa de embarazo es muy alta, contrario a las mayores de 38 o 40 años ya que no se les recomienda usar sus propios óvulos.
También explicó que las parejas que inician un protocolo de infertilidad y que tienen las dos trompas destapadas lo primero que se les debe ofrecer una vez que se han descartaron todas las anomalías, es la inducción de ovulación con medicamentos orales, que son inductores que ayudan a que la paciente ovule y tenga un mayor número de embriones para cuando tenga relaciones sexuales los días fértiles.
No obstante detalló que cuando se falla este protocolo, se toma como alternativa la inseminación intrauterina, que también puede tomarse como primera opción cuando las cuentas espermáticas son muy bajas.
Destacó que este tipo de inseminación consiste en aplicar generalmente medicamentos inyectados (intramuscular o subcutáneos) por un periodo de alrededor de 10 días a la paciente. También se hace un seguimiento folicular (ultrasonido) para monitorear el crecimiento de los ovarios e inseminar a la paciente en el día en que se considera que ya óvulo.
El procedimiento de la inseminación consiste en preparar la muestra de los espermas del esposo mediante la técnica “capacitación espermática “, donde se concentran para hacerlo más veloces y con la ayuda de una cánula se introducen dentro de la matriz o útero lo más cerca posible para que el camino que les resta del útero al ovario sea más corto y así más rápidamente encuentren el óvulo y logren el embarazo.
El experto en Biología de la Reproducción remarcó que esta es una de las técnicas con las que más se han embarazado pacientes con problemas de infertilidad, aunque para cada técnica tienen que cumplir ciertos requisitos y para ello se tiene que estudiar muy bien a la pareja.
Asentó que cuando se pasaron todos los procesos y ninguno dio resultado es entonces cuando se toma la alternativa de la fecundación In Vitro para lograr el embarazo.
Comentó que cuando una paciente infértil del nosocomio requiere este tipo de tratamiento es transferida por parte de la Secretaría de Salud al Instituto Nacional de Perinatología.
Aunque sus costos operativos son altos, ya que se tienen que pagar los medicamentos que son muy caros y por ello es algo complejo realizarlo en todos lados pues se tiene que contar con un centro de reproducción.
Finalmente expresó que aunque el 95 por ciento de los casos no presentan complicaciones, los efectos secundarios que se podrían desarrollar en este tipo de fecundación son el embarazo múltiple y el síndrome de hiperestimulación ovárica.
Abusan Mujeres de fertilización In Vitro: especialista
La obstrucción de las trompas uterinas y un bajo conteo de espermas en el hombre, son las principales causas por las que una mujer es sometida a la fecundación In Vitro, un procedimiento de reproducción asistida de alta complejidad que llega a costarle a las parejas entre 50 y 80 mil pesos.
Sin embargo en algunos países del mundo se ha abusado de este procedimiento, ya que aunque las pacientes no requieran el tratamiento se les ofrece como la única alternativa para lograr el embarazo deseado, aseveró el encargado del Departamento de Biología de la Reproducción del Hospital de Alta Especialidad de la Mujer, José Arias Hernández, quien consideró que se ha caído en el abuso de la técnica.
El especialista expuso que la tercera causa y que no es tan frecuente para llevar a cabo este tipo de fertilidad, es cuando se ha fallado en todos protocolos para lograr el embarazo, llámense inducción de ovulación, coito programado e inseminaciones intrauterinas.
Cuando se agotan estás técnicas de reproducción- agregó – y no se logró el embarazo, se tiene que pasar al proceso In Vitro que se creó prácticamente para pacientes con obstrucción tubaria bilateral y conteos bajos de espermas.
Afirmó que la tasa de pacientes que requieren este tipo de fecundación es muy baja e incluso en el Hospital de Alta Especialidad de la Mujer es del 5 al 10 por ciento del total de la población infértil.
Destacó que la complejidad de este procedimiento de reproducción asistida a diferencia de los anteriores es que las parejas no pueden tener un bebé de manera natural.
En este sentido explicó que el primer paso del procedimiento consiste en estimular a la paciente para que desarrolle una cantidad supernumeraria de óvulos, ya que se necesita que tenga más de un solo óvulo.
En una entrevista exclusiva a este matutino, el galeno indicó que una vez estimulada la paciente se aspiran o extraen los óvulos con una técnica denominada “aspiración ovular”, que se tiene que llevar a cabo en un laboratorio apto para desarrollarla, ya que al extraerse los óvulos, en un área especializada de embriones se fertilizan con el espermatozoide de la pareja para lograr los embriones y una vez que estos van creciendo y multiplicando las células se realiza la transferencia embrionaria.
Mencionó que este proceso consiste en colocar los embriones dentro del útero de la paciente y una vez colocados a una corta distancia se espera a que se queden implantados para generar el embarazo.
Arias Hernández, aseguró que cuando se realiza un protocolo de forma adecuada a la mayoría de las pacientes infértiles, son muy pocas las parejas que necesitarán someterse al tratamiento In Vitro, ya que se estima que el 70 u 80 por ciento de las parejas que tienen infertilidad pueden embarazarse con técnicas como la inducción de ovulación y coito o inducción de ovulación e inseminaciones.
Ahora bien cuando el diez por ciento o 15 por ciento de las parejas restantes que ya fueron tratadas con todas las técnicas y ninguna dio resultados, se puede ayudar con la fecundación In Vitro.
El especialista, asentó que la tasa de éxito del embarazo en este tipo de procesos de alta complejidad es del 35 al 45 por ciento en una pareja bien estudiada y con un buen protocolo.
Asimismo comentó que algunos centros reportan tasas de efectividad hasta del 50 o 60 por ciento. Sin embargo en las pacientes mayores de 38 años este registro puede caer hasta un 10 o 15 por ciento dependiendo la funcionalidad de su óvulo, por lo que la edad es muy importante.
En este contexto, dijo que si el procedimiento es realizado en pacientes jóvenes menores de 30 años la tasa de embarazo es muy alta, contrario a las mayores de 38 o 40 años ya que no se les recomienda usar sus propios óvulos.
También explicó que las parejas que inician un protocolo de infertilidad y que tienen las dos trompas destapadas lo primero que se les debe ofrecer una vez que se han descartaron todas las anomalías, es la inducción de ovulación con medicamentos orales, que son inductores que ayudan a que la paciente ovule y tenga un mayor número de embriones para cuando tenga relaciones sexuales los días fértiles.
No obstante detalló que cuando se falla este protocolo, se toma como alternativa la inseminación intrauterina, que también puede tomarse como primera opción cuando las cuentas espermáticas son muy bajas.
Destacó que este tipo de inseminación consiste en aplicar generalmente medicamentos inyectados (intramuscular o subcutáneos) por un periodo de alrededor de 10 días a la paciente. También se hace un seguimiento folicular (ultrasonido) para monitorear el crecimiento de los ovarios e inseminar a la paciente en el día en que se considera que ya óvulo.
El procedimiento de la inseminación consiste en preparar la muestra de los espermas del esposo mediante la técnica “capacitación espermática “, donde se concentran para hacerlo más veloces y con la ayuda de una cánula se introducen dentro de la matriz o útero lo más cerca posible para que el camino que les resta del útero al ovario sea más corto y así más rápidamente encuentren el óvulo y logren el embarazo.
El experto en Biología de la Reproducción remarcó que esta es una de las técnicas con las que más se han embarazado pacientes con problemas de infertilidad, aunque para cada técnica tienen que cumplir ciertos requisitos y para ello se tiene que estudiar muy bien a la pareja.
Asentó que cuando se pasaron todos los procesos y ninguno dio resultado es entonces cuando se toma la alternativa de la fecundación In Vitro para lograr el embarazo.
Comentó que cuando una paciente infértil del nosocomio requiere este tipo de tratamiento es transferida por parte de la Secretaría de Salud al Instituto Nacional de Perinatología.
Aunque sus costos operativos son altos, ya que se tienen que pagar los medicamentos que son muy caros y por ello es algo complejo realizarlo en todos lados pues se tiene que contar con un centro de reproducción.
Finalmente expresó que aunque el 95 por ciento de los casos no presentan complicaciones, los efectos secundarios que se podrían desarrollar en este tipo de fecundación son el embarazo múltiple y el síndrome de hiperestimulación ovárica.