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Las obras de la nueva unidad de reproducción asistida del Hospital Virgen del Camino comenzarán en enero de 2010
Las obras de construcción de la nueva Unidad de Reproducción Asistida del Hospital Virgen del Camino, para las que el departamento de Salud destinará un total de, aproximadamente, 870.000 euros, comenzarán en enero de 2010.
Así lo indicó esta mañana el director de este centro hospitalario, Fernando Boneta, en el transcurso de una rueda de prensa. Según explicó, estas instalaciones ocuparán un total de 355 metros cuadrados útiles y se ubicarán anexas a la actual zona de endoscopias, situada en el semisótano del centro hospitalario.
El inmueble, contará con tres zonas diferenciadas. Por un lado, una de entrada de pacientes, otra de quirófano/laboratorios y otra de apoyo.
La primera de ellas consta de una sala de espera, sala de obtención de muestras, cuatro consultas y zona de control administrativo. Por su paret, la zona de quirófanos/laboratorios estará integrada por una sala de punciones o quirófano (tanto para la extracción del líquido folicular como para la transferencia embrionaria), otra de despertar con capacidad para cuatro pacientes, laboratorio de andrología y laboratorio FIV (fecundación in vitro). Por último, el área de apoyos está integrada por dependencias para el personal sanitario, cuarto de residuos, almacén y limpieza.
La construcción de esta nueva unidad surge de la necesidad de “ampliar, mejorar y centralizar” los servicios de la ya existente, expuso Boneta, con el fin de “dar una mejor atención al paciente”. Para abordar su construcción, detalló, fue preciso estudiar la situación actual y elaborar posteriormente un Plan Funcional que establecía las necesidades de la unidad y la dotación de personal necesaria para atenderla.
Actualmente, las dependencias destinadas a tratar problemas de fertilidad en el Hospital Virgen del Camino se ubican principalmente en el Centro de Consultas Príncipe de Viana y en otras zonas del hospital que se hallan dispersas. Están atendidas por tres médicos y personal auxiliar y técnico de laboratorio.
En la nueva Unidad de Fertilidad -que concentrará todos los servicios en un mismo espacio físico- trabajarán tres o cuatro ginecólogos, un urólogo, un anestesista, cuatro ATS/DUE, un celador y personal de laboratorio.
Novedoso avance tecnológico para combatir la infertilidad
Ahora se pueden seleccionar espermatozoides sanos a través de un revolucionario método no invasivo
Se trata de la “Separación Magnética por Columnas de Anexina V”, un avance de gran éxito que obtuvo recientemente un premio en la última reunión de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva (SAMER) y que fue aceptado para publicación en RBM online, prestigiosa revista científica internacional que difunde trabajos en el área de la biología y medicina reproductiva.
Un grupo de investigadores liderado por la Dra. Vanesa Rawe, del Centro de Estudios en Ginecología y Reproducción (CEGyR), llevó a cabo, por primera vez en el mundo, un estudio sobre este procedimiento que permite separar espermatozoides sanos de aquellos que poseen anomalías en la estructura del ADN.
Ante un diagnóstico de anormal en espermatozoides, el foco de tratamiento se centra en bajar los niveles de fragmentación de ADN, y una de las maneras es “filtrando” la muestra espérmica por medio de columnas de anexina.
SELECCION
Los espermatozoides alterados tienen propiedades moleculares diferentes a los normales y al filtrarlos se seleccionan los normales para la fecundación del óvulo.
“Para este fin utilizamos Anexinas unidas a microesferas de metal recubiertas de un polímero biodegradable que son incubadas con la muestra de espermatozoides que se está utilizando”, dijo la Dra. Rawe.
Además, la investigadora detalló que, así “se formará un complejo y se los hará pasar por un columna de afinidad que al interactuar por segundos con un magneto, facilita que los espermatozoides afectados queden adheridos a las paredes de la columna y los no afectados (sanos) fluyen para luego ser recuperados y utilizados durante una técnica de reproducción asistida”.
“Con las columnas, hacemos circular los espermatozoides a través de un cilindro que atrae, por una reacción molecular, a aquellos espermatozoides anómalos a nivel de la estructura del ADN y lo que fluye (sano), es el material que usamos para luego unirlo a la gameta femenina. Este procedimiento de separación o filtrado molecular se denomina o Separación Magnética por Columnas de Anexina V “, explicó la científica.
La Dra. Rawe destacó que con este procedimiento se logró “disminuir los valores de fragmentación del ADN espermático en todos los casos. Los valores de movilidad y sobrevida de la muestra no se ven significativamente afectados. De esta manera, enriquecemos la muestra en espermatozoides no apoptóticos, es decir sanos, ofreciendo al paciente más posibilidades para la formación de un embrión con mayor potencial de implantación y embarazo”.
La experta destacó que “una serie de pacientes ya se han beneficiado con esta tecnología y han logrado el embarazo luego de previos intentos sin éxito”.
“FACTOR MASCULINO”
Por otra parte, alrededor del 40 por ciento de los casos de infertilidad se deben al denominado “factor masculino, según destacaron especialistas en tratamientos de fertilidad.
“Cuando una pareja se acerca a un especialista en fertilidad, se le indican varios estudios, entre ellos la primera evaluación del varón, a través del espermograma (análisis básico de laboratorio que permite observar la cantidad, movilidad y forma de los espermatozoides)”, explicó el Dr. Sergio Papier, director médico del CEGyR.
El especialista sostuvo que “al espermograma se le han sumado nuevos estudios sofisticados de biología celular, que profundizan el estudio del varón permitiendo ver algunos problemas no detectados por el espermograma básico, como la apoptosis, que es la muerte celular programada en espermatozoides”.
La apoptosis es el evento de muerte celular programada e involucra a una serie de mensajeros que se activan y terminan en la fragmentación del ADN.
“Estudiamos a muchas parejas que no lograban el embarazo y notamos altos niveles de fragmentación del ADN espermático, es decir rupturas o lesiones en el material genético del espermatozoide. Cuanto más comprometida está la integridad del material genético, más pobre será el pronóstico de lograr un embarazo a término”, comentó la Dra. Rawe.
La mayoría de los test de fragmentación de ADN, miden daño potencial y susceptibilidad a la desnaturalización del ADN y tienen un nivel predictivo bajo.
El test TUNEL mide daño real y tiene un alto valor predictivo en técnicas de reproducción asistida, siendo el recomendado por líderes de opinión en estudios de fragmentación de ADN y cuando se requiere de un estudio más completo aún, se trabaja con el Test Caspasas, que mide una proteína llamada caspasa 3 activa, lo que permite complementar y aumentar la sensibilidad del diagnóstico.
“El ensayo de TUNEL y CASPASAS es recomendado en los hombres con algún trastorno andrológico como varicocele, testículos en ascensor, mayor de 45 años, teratozoospermia severa, con tratamiento de quimio o radioterapia, con intentos previos de reproducción asistida con fallas de fertilización o embriones de mala calidad, y casos de pérdidas gestacionales tempranas”, indicó el Dr. Papier.
El esperma de los gallegos, el de más calidad en toda España
Un informe revela que el 57,8 % de los jóvenes españoles tienen subfertilidad. Salvo en Galicia.
Los gallegos tienen el semen de mejor calidad en toda España, según un estudio del Servicio de Reproducción Asistida del Instituto Marqués, publicado en la prestigiosa revista científica “Andrology”. Más de 60 centros de reproducción asistida en España recopilaron los datos que incluyeron a 1.239 jóvenes de entre 28 y 30 años de las 17 comunidades autónomas.
Los resultados han sido decepcionantes, salvo el caso de Galicia, porque el 57,8% de los jóvenes españoles padecen subfertilidad debido a que “la calidad de su semen es anormal por el volumen, la movilidad y concentración de los espermatozoides”. De acuerdo con el estudio, los gallegos tienen los espermatozoides más sanos y con una alta concentración por lo que tienen la mejor capacidad reproductiva entre todos los españoles.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que la concentración normal de espermatozoides debe ser de 20 millones por centímetro cúbico, cantidad a la que en España no llega ni un 17,5 de los jóvenes. En la práctica, estas cifras indican que las jóvenes parejas españolas podrían tardar mucho más en poder concebir hijos y muchos de ellos deberán acudir a la ayuda de los centros de fertilidad.
La potencia de los espermatozoides en el caso de los gallegos corrobora otros estudios anteriores que se realizaron comparando su semen con el de Cataluña, hace unos tres años. En la tabla de mejor a peor calidad se ubican Galicia, Andalucía y Madrid con niveles muy inferiores en la concentración de espermatozoides en Valencia, Cataluña y País Vasco. Sólo un 8,5% de los jóvenes gallegos presentaba una concentración de espermatozoides inferior a la que la OMS considera adecuada: veinte millones por mililitro. En Valencia y Cataluña, el porcentaje se incrementa hasta el 22,7% de no aptos. La concentración media en los gallegos es de 91 millones por mililitro, frente a los 59,3 de los catalanes. La investigación, atendiendo a los tres criterios establecidos, refleja en general un decaimiento progresivo y generalizado de la calidad del esperma de los españoles, hasta el punto de que el 57,8% presentan alguna alteración en uno o en varios de los parámetros analizados. “Esto no significa que sean estériles, porque tampoco hay que alarmar a la gente, sino que nos encontramos ante un problema de subfertilidad”, precisa Luis Zamora, uno de los autores del trabajo. “Lo que significa esto es que los jóvenes tardarán más tiempo en conseguir un embarazo, dependiendo de la edad y fertilidad de su pareja”, precisa la directora del estudio, Marisa López-Teijón. La infertilidad es un problema para las sociedades europeas que envejecen rápido y donde los fallecimientos superan a los nacimientos.w
La ropa interior descubre la personalidad
Mucha gente cree que si no se ve no tiene importancia, pero esta prenda dice mucho de lo que nos gusta o no en el sexo. Mi abuelita decía que no hay nada peor que tener la ropa interior en malas condiciones, porque uno nunca sabe cuándo va tener que mostrarla.
Desde el típico calcetín roto, que asoma cuando se sale un zapato, hasta los chones con agujeritos que hacen su debut público cuando se rompe el pantalón, y ni qué decir de las camisetas luídas o los brass aguados que se exhiben cuando la calentura nos agarra mal parados.
“Como te ven te tratan”, decía el dicho. Y en parte esto es cierto porque nuestra vestimenta es un reflejo de nuestra personalidad. Elegimos el estilo de ropa de acuerdo con nuestro temperamento, carácter y gusto.
También, con lo que vestimos pretendemos ser aceptados en un grupo social, sentirnos cómodos y conquistar miradas o bien hasta corazones.
¿Comodidad o sensualidad?
Una de las excusas más comunes para justificar el mal gusto con la ropa interior es preferir comodidad antes que sensualidad. Sin embargo, una no está peleada con la otra. Lo cómodo también se vende en diseños sexys, coquetos, audaces y atrevidos. Las combinaciones de telas son las que hacen la opción.
Entre lo sexy y el mal gusto
No porque en el gancho la ropa interior se vea sexy, se va a ver igual en nuestro cuerpo. Las tangas, por muy sexys que sean, en los cuerpos con obesidad resultan ser matapasiones.
Hay diseños de ropa interior para cada tipo de cuerpo, así como telas para vernos y sentinos atractivos. Nos queda bien lo que se nos ve bien, ya que nos da más seguridad.
Los hombres también cuentan
No hay nada que quite tanto la pasión que un hombre extremadamente delgado con una trusa que le nada o un tipo que exhibe sus llantotas sobre unos bikers bien apretados.
También para los señores hay variedad de diseños en diversas texturas, así como estampados y colores de boxers, trusas, bikers, bikinis (para los de buen cuerpo), tangas, playeras, camisetas y los delatadores calcetines o calcetas.
Unos tips
Las likras ayudan a esconder kilitos de más; esta fibra se puede encontrar combinada en encaje.
Para lucir bien, la ropa requiere de prendas interiores que den mejor forma, si estás flaco las tangas no combinan con los pants. Recuerda que en la variedad está el gusto, trata de usar diversos estilos de ropa interior de acuerdo con el tipo de ropa que usas: el bikini luce mejor bajo las faldas bien apretadas, los ligueros no combinan con pantalones de mezclilla, pero son un “hit” en vestidos y faldas; y, por favor señores, eviten los boxers cuando usan shorts de corte amplio. Si quieren exhibir sus genitales, mejor anden sin ropa.
Toma Nota
Una mujer de 39 años se ha convertido en la primera en el mundo en dar a luz a gemelos tras ser sometida al reimplante del tejido ovárico, que le fue extraído antes de iniciar el tratamiento contra el cáncer de mama para preservar su fertilidad, y combinar esta técnica con la vitrificación de ovocitos, en Valencia, España.
La técnica consiste en extraer, por vía laparoscópica, la corteza del ovario derecho de la paciente antes de que la mujer inicie el tratamiento oncológico.
El tejido ovárico se preserva congelado en nitrógeno líquido a unos 196 grados bajo cero, cuando los médicos consideran que la enfermedad oncológica ha remitido completamente y permiten a la paciente quedar embarazada, el tejido ovárico se vuelve a implantar, pero en el ovario izquierdo.
Una vez efectuado el reimplante, los ovarios necesitan entre cinco semanas y ocho meses para volver a reanudar su función hormonal, y si la operación tiene éxito la mujer recupera su fertilidad y puede quedar embarazada de forma natural o recurriendo a tratamientos de reproducción asistida. Ahora fue posible por la colaboración del Hospital Doctor Peset de Valencia y el Instituto Valenciano de Infertilidad.
PP propone un Plan de Igualdad para la mujer discapacitada y un centro regional de atención a la infertilidad
Un Plan de Igualdad para la mujer discapacitada, la aprobación de un Programa Estratégico para la Igualdad de Hombres y Mujeres, con dotación económica suficiente; la creación de una red de apoyo a la mujer embarazada en situación de riesgo o la puesta en marcha de un centro regional de atención a la infertilidad son algunas de las medidas demandadas por el PP en sus propuestas de resolución al Debate del Estado de la Región.
Así, en materia sanitaria, el Grupo Popular solicita un Plan de Choque en Sanidad, que se reduzcan los tiempos de espera a cero en Atención Primaria o que se rebaje la edad de las revisiones de detección de cáncer de mama y se extienda la gratuidad de la vacuna contra el cáncer de cérvix a las mujeres que tengan antecedentes familiares.
En otro orden de cosas, la oposición quiere que las Cortes insten al Ejecutivo autónomo a establecer un control semestral del gasto en políticas de cooperación al desarrollo, que se incremente la adquisición por parte de la Junta de edificios de patrimonio histórico, artístico e industrial e impulsar convenios con ayuntamientos para uso turístico y cultural.
Quieren también que se impulse la figura de los polígonos tecnológicos, que se llegue a un acuerdo multilateral para que los notarios y registradores abaraten sus honorarios y los bancos pongan mejores condiciones a los préstamos, el aumento de las desgravaciones fiscales al alquiler y que el presidente autonómico, José María Barreda, cumpla su compromiso de construir 50.000 viviendas de protección oficial en esta legislatura.
Asimismo, en sus resoluciones instan al Gobierno central a que se modifique la Ley del Menor, de tal forma que se rebaje la edad penal de 14 a 12 años; y a que, mientras se produce el traspaso de las competencias de justicia a la región “dé respuesta a las demandas planteadas”; y a ambas Administraciones a que reforme el sistema fiscal para que garantice y consiga una bajada real de los tipos impositivos “que frenan la salida de la crisis”.
Finalmente, el PP pide la supresión de todos los delegados provinciales de las Consejerías de la Junta y la reducción al 50 por ciento del número de altos cargos de libre designación de la Junta, la presentación de un Anteproyecto de Ley de Publicidad Institucional, un Código de Buenas Prácticas del Gobierno y, en materia agrícola, que se convoquen de forma inmediata las ayudas para compensar los daños sufridos en los cultivos por las últimas tormentas.
25 años fuera de la probeta
Victoria Anna Perea Sánchez nació en Barcelona el 12 de julio de 1984. Con su llegada, sus padres no fueron los únicos que lloraron de la emoción. Un joven equipo de científicos compartía además la alegría de saberse pioneros en fecundación ‘in vitro’ en España.
Ni cigüeña que vino de París, ni la “semillita de papá y mamá”, Victoria Anna sabía desde pequeña que había nacido de una forma algo diferente de la de los demás. En muchos de sus cumpleaños había un fotógrafo y, al día siguiente, una aparición en la prensa que le recordaba el revuelo de su nacimiento. Todo porque la “semillita de papá y mamá” contó con la ayuda de un laboratorio para unirse y dar lugar, meses después, a la primera niña probeta española.
Victoria Anna Perea Sánchez nació el 12 de julio de 1984 cuando la movida estaba en plena efervescencia, Apple presentó su primer Macintosh personal con ratón, en las carteleras triunfaba Indiana Jones y el templo maldito y en los tocadiscos (ni rastro entonces de los mp3) retumbaba el mítico Born in the USA, de Bruce Springsteen. Vicky nació en Barcelona. Dos kilos cuatrocientos setenta gramos traídos al mundo mediante cesárea, que aquel día convirtieron en una fiesta la vida de Dolors y Ricardo, sus padres, y la de todo el personal del Instituto Dexeus, que desde el primero al último vivieron la emoción de un nacimiento especial y la alegría de saberse pioneros en fecundación in vitro (FIV) en España.
Desde entonces han pasado 25 años, Vicky se ha licenciado en Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad Autónoma de Barcelona y sigue viviendo en la misma casa de Badalona en la que sus padres tomaron con naturalidad la decisión de confiar en la esperanza de un joven ginecólogo y una joven bióloga, Pedro Barri y Anna Veiga, que seguían en nuestro país la estela de los científicos ingleses que consiguieron hacer realidad el nacimiento de Louise Brown, la primera niña probeta del mundo, justo seis años antes.
La vida de Vicky, sonrisa tímida en una cara dulce que se intuye cercana al primer golpe de vista, ha transcurrido de una forma que ella define como “muy normal”. “He sido una estudiante buena, pero sin exagerar, he vivido en Bolonia y Padua durante mi vida universitaria, me gusta el cine, escribir, leer, salir con mis amigos y… estoy en paro desde junio, como tantos otros en esta época”.
El recorrido de las técnicas de reproducción asistida ha evolucionado de forma vertiginosa. Como ejemplo sólo un dato: el año que Vicky vino al mundo nacieron tres niños por fecundación in vitro en el Instituto Dexeus; en 2008 fueron 714.
¿Qué ha cambiado en estos 25 años? Los expertos coinciden en señalar dos grandes revoluciones, una de tipo tecnológico y otra social, y seguramente se podría afirmar que ha sido la segunda la que ha arrastrado a la primera a evolucionar rápidamente. En ciencia funciona la curiosidad, el acierto-error y la tenacidad, pero también la ley de la oferta y la demanda. Entonces sobraban dedos en una mano para contar los centros que se lanzaron a esta incipiente disciplina, ahora son más de 150 en España los que ofrecen servicios a personas que no pueden tener hijos de forma natural.
Según el doctor Buenaventura Coroleu, presidente de la Sociedad Española de Fertilidad, nuestro país es el tercero en cifras anuales de ciclos de reproducción asistida, superado por Francia y Alemania. Un 2% de los niños que nacen cada año en España han sido ayudados por una “cigüeña de laboratorio”. Cada vez tienen más trabajo porque todas la técnica sigue en aumento, un 13,8% más si se comparan las cifras de 2007 y 2008.
“Algo que ha cambiado”, explica Pedro Barri, “ha sido la aceptación de esta técnica. La gran mayoría de las parejas lo vivían casi en secreto. Tuvimos críticas y amenazas, pero no le dedicamos ni un minuto. Hemos estado en foros políticos, religiosos…, para explicar qué pasaba, qué se hacía y por qué”.
En cualquier caso nadie se lanza a pedir ayuda médica para tener un hijo si no resulta necesario. Los motivos siguen siendo los mismos que los que empujaron a los padres de Victoria Anna, pero las causas fisiológicas de entonces tienen nuevos motores que hacen que el número de usuarios se dispare. “En estos años España ha vivido grandes cambios en los modelos sociales y familiares”, reflexiona Antonio Requena, codirector del Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI) en Madrid. “La esperanza de vida se ha situado en 80-82 años y con cuarenta y tantos la gente se siente joven, además la situación que cada uno considera ideal para tener un hijo no se consigue tan fácilmente. Ahora ninguna mujer se plantea tener hijos con 20 años, pero es que también ha ido en aumento el número de mujeres solteras, parejas homosexuales y personas que ante una segunda oportunidad sentimental quieren tener un hijo”.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística, el primer hijo no llega en España antes de los 31-32 años, pero la media alcanza los 37-38 años entre las mujeres que buscan ayuda en la reproducción asistida. Y lo que llama la atención es que va subiendo, porque hace 5 años la edad media de las pacientes era de 35.
“Por motivos profesionales o personales es evidente el deseo social de posponer la maternidad”, afirma Barri, “pero hay que dejar un mensaje claro: la fecundación in vitro no arregla el paso del tiempo. Lo ideal es que, por fisiología, la mujer tuviera todos los hijos que quisiera antes de los 35. Con los años, los óvulos son cada vez de peor calidad, puedes conseguir que se fecunden en laboratorio, que hagan embriones, pero no se implantan”.
También se ha incrementado en todo el mundo el denominado factor masculino por el deterioro progresivo de la calidad espermática. Un estudio publicado por el IVI afirma que el semen español está entre los peores de Europa. De los 13 países europeos entre los que se realizó el análisis, el semen español ocupa el 9º puesto en cuanto a volumen y el 10º en movilidad y concentración. En cambio demuestra ser de los más efectivos para lograr un embarazo.
Los expertos no descartan que el estrés influya en este deterioro del esperma, pero son más contundentes cuando valoran otros factores, más fácilmente cuantificables desde el punto de vista científico, como la alimentación o el consumo de alcohol, tabaco y drogas.
Miquel Solé, biólogo del Instituto Dexeus, conoce bien todos estos datos, por eso se esmera mientras examina a través del potente microscopio la muestra de semen que tiene bajo las lentes. Es cerca de mediodía y esta misma mañana se han extraído los óvulos que, después de pasar cuatro horas en un compuesto especial, están a punto de ser fecundados. “Esto va a ser fácil”, afirma sonriente. “Éste no porque se mueve demasiado rápido, éste tampoco, no me gusta la cabeza…, ¡éste, que está en buena forma!”. Dicho y hecho, sin despegar los ojos del microscopio pesca dos espermatozoides con el sofisticado instrumental que maneja y pasa a la siguiente fase. Ahora su vista se centra en un ovocito, lo penetra con la microaguja que contiene el espermatozoide que acaba de capturar y lo libera dentro. Se asegura de que ha quedado en su sitio y repite la operación con otro óvulo y espermatozoide.
Habrá que esperar hasta el día siguiente para ver el número de embriones que se han obtenido y fijar el momento de la transferencia al útero materno, de entre 1 y 3 de ellos como máximo, según el consejo del ginecólogo.
A Anna Veiga le sigue subiendo la adrenalina cuando recuerda el nacimiento de Vicky. “Lloramos de emoción. Entonces el equipo lo constituíamos tres personas y todos hacíamos de todo. Durante un año no existimos para otra cosa, pero cada día era emocionante”.
Vicky confiesa que en el colegio siempre le llamó la atención la biología. Pensó ser pediatra, pero al final pudieron las humanidades, lo que no ha evitado que haya fisgoneado más de una vez para enterarse del proceso que facilitó el embarazo de su madre. “Mi madre lo vivió muy tranquila y siempre me ha quedado claro que fue su voluntad e ilusión por ser mamá”.
La tecnológica ha sido, precisamente, la segunda gran revolución en este campo. Hace 25 años, las técnicas eran más agresivas. El proceso prácticamente inmovilizaba a la pareja durante un mes, las medicaciones eran largas, y acababa irremediablemente en una laparoscopia para extraer los óvulos, una intervención quirúrgica con todo lo que supone.
Si Dolors tuviese hoy que hacerse una FIV, comprobaría que los días de tratamiento han disminuido, las inyecciones intramusculares han sido sustituidas por sencillos pinchazos administrados con bolis como los utilizados para la insulina y que los ovocitos se obtienen mediante una punción transvaginal guiada por ecografía mientras la paciente está sedada. Antonio Requena afirma que “además los laboratorios tratan de imitar al máximo lo que estaría ocurriendo en el cuerpo de la mujer en cuanto a luz, temperatura, etcétera, con el fin de cuidar al máximo los posibles embriones”.
El pistoletazo de salida que supuso en España el nacimiento de Victoria Anna ha sido el principio de una carrera de plusmarquistas que ha conseguido pasos de gigante en campos paralelos que no sólo afectan a parejas estériles. Ahí están la donación de óvulos, el diagnóstico genético preimplantacional que consigue embriones libres de determinadas patologías, la preservación de la fertilidad tanto en pacientes con enfermedades oncológicas o en mujeres que deciden crionizar sus óvulos jóvenes a la espera del momento idóneo para ser madres y, por supuesto, una línea de la esperanzadora investigación con células madre.
Victoria Anna, el mes pasado, celebró su 25 cumpleaños con amigos. Algunos hicieron bromas mientras le mostraban los periódicos en los que aparecía, pero aquello duró cinco minutos. “No soy protagonista de nada, sólo la consecuencia de lo que hicieron los médicos que trataron a mis padres. Hacer una entrevista o acudir a una fiesta de celebración no es más que agradecer lo que consiguieron. Es una historia feliz”. Una afirmación que seguro apoyan los padres de los cinco millones de niños probeta que han nacido en el mundo.
Los niños ‘probeta’ registran peor salud cardiovascular
Los niños nacidos fruto de tratamientos de reproducción asistida sufren una peor salud cardiovascular, frente a los que nacen fruto de una concepción natural, según un estudio realizado en Suiza en más de un centenar de niños de 11 años, explicaron expertos en el marco del Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología.
El estudio pionero ha probado de forma científica que 60 niños que fueron concebidos mediante técnicas de reproducción asistida tenían entre un 15 y un 17 por ciento menos de capacidad de dilatación arterial, respecto a los otros 60 niños que participaron en el estudio y vinieron al mundo por métodos tradicionales.
Además, también presentaban un 20 por ciento más de rigidez en sus arterias y marcadores bioquímicos con un mayor estrés funcional.
El coordinador del Grupo de Investigación en Epidemiología y Genética Cardiovascular del Instituto Municipal de Investigación Médica de Barcelona (Imim), Roberto Elosua, explicó en rueda de prensa que, si bien es necesario replicar los estudios en otros grupos poblacionales para confirmar la primera hipótesis y darla por definitiva, el estudio realizado en Suiza goza de suficiente credibilidad como para hacerlo público.
NO ALARMA SOCIAL
De este modo, Elosua explicó que hay evidencias de que la reproducción asistida conllevaría una “peor salud cardiovascular” para los neonatos, si bien rechazó crear ninguna alarma social al respecto.
Los niños de 11 años ya tienen plenamente desarrollado su sistema vascular, por lo que los especialistas apuntaron a la posibilidad de realizar controles más exhaustivos a este grupo de edad en caso de que hayan nacido mediante métodos artificiales.
Entre las razones de esta particularidad se encuentra la hipótesis de que el soporte artificial sobre el que se almacenan espermatozoides y óvulos en el caso de los embarazos ‘in vitro’ podrían alterar el registro genético futuro de los bebés, si bien Elosua quiso mostrar “cautela”.
MENOS ALTURA, MÁS RIESGO CARDIOVASCULAR
Otro estudio curioso que presentó Elosua en el congreso señala que las personas con una estatura menor tienen un mayor riesgo de sufrir alguna enfermedad cardiovascular, si bien se desconoce a qué es debido este riesgo.
Esta “curiosidad” ha quedado ampliamente constatada en un estudio presentado en el evento y que resume otros 52 estudios previos realizados sobre la materia, explicó el experto.
Elosua dijo que las investigaciones actuales se centran en descubrir si son válidas las hipótesis que asocian este hecho con factores genéticos y ambientales, ya que en la actualidad “no se sabe por qué” sucede esta particularidad.
Detrás de la investigación con células madre embrionarias hay sólo una guerra de patentes
La decisión que tomó el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, el pasado mes de marzo, de financiar con fondos federales la investigación con células madre generadas mediante la destrucción de embriones humanos (células madre embrionarias) ha vuelto a avivar la polémica respecto de un tema caracterizado por complejas implicaciones bioéticas.
La situación resulta aún más espinosa debido a la naturaleza y al contenido de las declaraciones realizadas en apoyo de esa decisión, que tendrán enorme impacto sobre el tema de la defensa de la vida humana en el ámbito de la investigación con células madre.
La tesis de que esa decisión resulta necesaria para defender el derecho de los enfermos a acceder a posibles terapias futuras va contra la lógica. En ese enfoque, el derecho del enfermo se usa como pretexto para justificar medidas que, teniendo en cuenta el desarrollo reciente en el sector, no se podrían apoyar en una base científica. Además, la incitación concomitante a mirar a los hechos y no actuar según consideraciones ideológicas deja perplejos, dado que, analizando los hechos objetivos, descubrimos que estos llevan a conclusiones diametralmente opuestas, o sea, que no existe ninguna necesidad de destruir embriones humanos para buscar posibles caminos de investigación con células madre a fin de curar muchas enfermedades terribles.
Más bien, parece ideológico un enfoque en el que no se quiere reconocer que la situación de la investigación con células madre ha cambiado hasta tal punto que la gran mayoría de los grupos que históricamente habían trabajado con embriones humanos se está orientando hacia el uso de técnicas nuevas y mejores, que permiten la producción de células análogas a las madre embrionarias sin generar embriones y que, por consiguiente, no conllevan problemas éticos.
Para comprender mejor cómo ya es insostenible la idea de la necesidad absoluta de utilizar embriones humanos para generar células embrionarias, es necesario comprender de qué hablamos cuando debatimos sobre estas células, cuál es el estado de la técnica en el sector y cuáles son las perspectivas reales de su utilización en varios ámbitos, comenzando por el terapéutico.
El descubrimiento de la existencia de estas células particulares constituye un cambio histórico en el ámbito biomédico. La identificación de un tipo raro de célula, esencialmente inmortal, cuya función consiste en generar, mantener íntegros y funcionando, y posiblemente reparar los tejidos de nuestro organismo, ha cambiado radicalmente la perspectiva sobre las posibles terapias para muchísimas enfermedades letales e incurables. Además, el uso de las células madre en los estudios sobre el envejecimiento abre campos impensables con vistas a mejorar la calidad de la vida y en lo relativo a la longevidad de nuestra especie. Por último, están las aplicaciones de las células madre en el ámbito de los estudios de toxicología y sobre fármacos, con implicaciones financieras significativas.
Al llegar a este punto, surge espontáneamente la pregunta: ¿cómo es posible que en torno a una entidad biológica microscópica giren intereses incalculables de carácter médico y científico, pero también humanos y de índole económica? La respuesta es clara cuando se comprende que las células madre desempeñan el oficio de mantenimiento muy eficiente de nuestro organismo. Esto sucede porque todos nuestros órganos pueden compararse a un rompecabezas en el que cada una de sus piezas —las células maduras— se consumen con el uso o como resultado de un daño procurado por agentes patógenos, traumas, hemorragias o defectos genéticos. Las células madre somáticas, conocidas como células madre adultas, se encargan, en condiciones fisiológicas, de la sustitución de las células maduras deterioradas, contribuyendo a frenar el envejecimiento. Además, desempeñan una función de salvavidas, acudiendo a reparar y reconstruyendo los órganos, incluso después de daños relativamente graves. Inevitablemente, hay condiciones en las que esta función no es suficiente, con la consiguiente aparición de procesos degenerativos, incluso crónicos y progresivos, que llevan a enfermedades gravísimas y letales, como las distrofias o la esclerosis lateral amiotrófica (sla), por citar sólo algunas.
Y es precisamente en estas situaciones patológicas extremas donde deben entrar en juego las nuevas ciencias biomédicas, tratando de reparar esos daños mediante intervenciones orientadas a la reconstrucción de los tejidos. Esa reconstrucción implica la sustitución de las células enfermas o muertas mediante el trasplante de células sanas análogas. En estas últimas intervenciones es necesario tener acceso a un número enorme de células humanas sanas y de tipo específico, posiblemente compatibles con el paciente desde el punto de vista inmunológico. De forma análoga, el mismo tipo de necesidad se manifiesta cuando se quieren emprender estudios farmacológicos y biotecnológicos en vasta escala, para descubrir nuevos fármacos y moléculas terapéuticas, o para estudios sobre la toxicidad de sustancias potencialmente peligrosas para la salud humana.
La solución al problema de la disponibilidad de células humanas en vasta escala se ha identificado en el cultivo y la multiplicación en laboratorio de las células madre humanas, tanto de las somáticas —de las que hemos hablado antes—, como de las embrionarias. Estas últimas aparecen exclusivamente durante los primeros días de vida embrionaria, y durante el desarrollo constituyen todo nuestro organismo, dando origen a más de doscientos tipos de células diversas, alcanzando un número elevadísimo, miles de millones.
Años de estudio, pero también la simple lógica, han llevado a concluir que, desde el punto de vista estrictamente técnico, no es posible decidir a priori cuál de los dos tipos de células madre, somáticas o embrionarias, puede representar la opción mejor y más beneficiosa. En otras palabras, sería de desear que se pudieran utilizar ambos tipos de células, pues, dadas sus diversas características, es muy probable que un tipo de célula funcione mejor en algunas situaciones, y viceversa. Por poner un ejemplo: las células madre somáticas no están dotadas de una capacidad intrínseca de generar tumores y ya están especializadas para producir las células del tejido en el que residen, pero en algunos casos son muy difíciles de multiplicar en gran número. Viceversa, las células embrionarias se multiplican rápidamente, pero son intrínsecamente carcinogenéticas y difíciles de instruir para producir específicamente el tipo de célula que se quiere utilizar. Obviamente, la investigación sigue avanzando y, en ambos casos, van apareciendo soluciones nuevas y prometedoras.
Con todo, las grandes diatribas, los grandes temas éticos, las controversias y las polémicas sobre las células madre no nacen de consideraciones de índole técnica o científica, sino que giran en torno a un problema central mucho más candente, es decir, el origen de las células madre y el modo en que se obtienen y las relativas implicaciones éticas.
Las células madre somáticas se obtienen por lo general del paciente mismo o de un donante compatible, se multiplican o manipulan in vitro y luego se trasplantan. Gracias a este método, que obviamente no plantea problemas éticos, se han desarrollado más de sesenta tipos de terapias para patologías de la sangre, de la córnea, y para trasplantes de epidermis, por poner sólo unos ejemplos. Asimismo, también en este ámbito, hay experimentos clínicos concretos, como los que atañen a las enfermedades neuro-degenerativas, como el Párkinson, el sla y la enfermedad de Tay-Sachs, en las que se están desarrollando, o están en su fase inicial, trials clínicos en los que células madre cerebrales multiplicadas in vitro son trasplantadas al cerebro lesionado con fines terapéuticos. Aunque esta no sea siempre la opción que conviene elegir, las células madre cerebrales, a menudo procedentes de fetos, pueden extraerse de abortos espontáneos, eliminando también en este caso posibles problemas éticos.
Por lo que concierne a las células madre embrionarias, el problema ético es un poco más complejo. Ante todo, es preciso aclarar que no se trata de células totipotentes, como a menudo se nos explica erróneamente, pues por sí solas no son capaces de generar un embrión. En realidad, son pluripotentes, es decir, capaces de producir todos los tipos de células de nuestro cuerpo, a excepción de los anexos embrionarios necesarios para la vida en el útero. La distinción parece sutil, pero tiene un impacto enorme sobre las cuestiones éticas que afectan al sector. De hecho, no existe un problema ético vinculado intrínsecamente a la naturaleza y a la identidad biológica de las células madre embrionarias. En otras palabras, una célula madre embrionaria no es un embrión, sino parte del mismo. El problema concierne al modo de aislar estas células. Al estar presentes sólo temporalmente durante el desarrollo en el útero y en una fase muy precoz, actualmente no se pueden aislar del embrión, si no es produciendo este último en el laboratorio para extraer después las células madre, en un proceso que implica la muerte del embrión mismo.
Aquí no puedo abordar de forma exhaustiva el tema, pero vale la pena recordar que han fracasado todos los intentos de definir un confín objetivo entre vida y no-vida humana en el intervalo entre concepción y muerte del ser humano. La destrucción del embrión representa la destrucción de una vida humana con todos sus efectos. Por tanto, es lógico que una técnica que, para generar células madre, se basa en la destrucción de embriones humanos, plantee interrogantes éticos candentes y de enorme alcance.
A lo largo de los años, se han propuesto numerosas tesis y argumentaciones con el objetivo de saltarse este problema ético, pero no han tenido éxito. Desde la trivialización de la naturaleza del embrión, reducido de modo subrepticio a un «grumo de células» —prescindiendo de las evidencias científicas que apoyan el hecho de que constituye una de las distintas fases de la vida humana que se desarrollan en un continuum sin interrupciones— hasta el hecho de que no habría vías alternativas para el uso de las células madre embrionarias. El caso de esta última hipótesis es emblemático, pues las tesis en que se apoya se refieren, siempre y casi exclusivamente, al tema de las enfermedades neuro-degenerativas.
Sorprendentemente, se sostiene que el desarrollo de las terapias en este ámbito sólo es posible mediante el uso de embriones humanos. Puedo garantizar que ese mensaje erróneo ha arraigado en varios niveles y que quedará durante largo tiempo como una herida incurable, generada por un modo distorsionado y capcioso de producir información. Se trata de una situación desconcertante, pues al intentar saltarse el inevitable dilema propuesto por el sacrificio de una vida humana en nombre de un interés más o menos vago de los enfermos, se ignoran los hechos. En el sector de las enfermedades neuro-degenerativas ya se realizan experimentos clínicos oficiales, y otros están en la fase inicial, gracias a la existencia de las células madre cerebrales, prescindiendo del uso de embriones. Y no conviene olvidar los métodos que no se basan en el trasplante de células, sino en la activación de las células madre endógenas gracias a estimulaciones específicas. La verdad es que la tesis de la necesidad de utilizar embriones humanos para producir células madre embrionarias con fines terapéuticos, justificable en función de la supuesta ausencia de estrategias alternativas, parecía sumamente débil ya desde hace muchos años. Esto también teniendo en cuenta los repetidos fracasos de la clonación humana, la cual habría podido utilizarse para producir células madre evitando problemas de rechazo.
Incluso prescindiendo de esa situación, todos concuerdan en que podía existir una solución radical y definitiva a estos problemas. Esa solución se presentaría en el momento en que se consiguiera contar con técnicas para obtener células análogas a las células madre embrionarias, evitando al mismo tiempo dañar o matar al embrión. Eso ha estimulado la investigación hacia el desarrollo de métodos éticamente aceptables para producir células con las características de las células madre embrionarias, y el éxito ha sido muy superior a las mejores previsiones. En junio de 2006, S. Yamanaka y K. Takahashi demostraron que se podía reprogramar células de la epidermis adulta, hasta hacer que adquieran características iguales a las de las células embrionarias, pero sin producir embriones. En un período de tiempo increíblemente breve se obtuvo la confirmación del descubrimiento inicial, se logró mejorar la eficiencia y la seguridad de la técnica, se reprodujeron los resultados con células humanas y con instrumentos de reprogramación cada vez más seguros, hasta la publicación de los trabajos más recientes —el último apareció en la revista «Science» hace poco tiempo, firmado por J. Thompson, padre de las células madre embrionarias humanas—, los cuales demuestran que de células humanas adultas se pueden producir células análogas a las células madre embrionarias, sin que queden en su interior residuos de genes peligrosos.
Resumiendo, hoy, por fin, se pueden emprender todos los caminos posibles para desarrollar las terapias celulares más innovadoras sin enfrentarse a problemas éticos o morales insuperables. El uso de células madre somáticas, el de la movilización de las células madre del tejido en que residen, la existencia de células reprogramadas con características embrionarias, producidas sin generar embriones, permiten emprender cualquier camino terapéutico experimental sin tener que destruir embriones humanos. Además, el camino de la reprogramación de células adultas ha tenido éxito donde han fracasado el uso de embriones y la clonación humana. De este modo, es posible reprogramar y trasplantar las células al mismo paciente del que fueron extraídas, evitando el peligro de rechazo. Si se debiera pensar en hacer lo mismo utilizando la clonación humana, sería necesario clonar un embrión para extraerle sus células. Este método es tan escasamente eficiente que requiere el uso de centenares de ovocitos humanos para cada clonación. Hasta ahora la técnica ha fracasado y ya conocemos lo que sucedió con los experimentos de clonación realizados en Corea. Conviene recordar que los ovocitos para la clonación deben extraerse de donantes sanas sometidas a estimulaciones hormonales peligrosas: un artículo reciente, publicado en el «American Journal of Epidemiology», subraya que ha aumentado el peligro de tumor en el colon y de melanoma en mujeres sometidas a ese tipo de estimulación. No puedo afrontar aquí el problema ético relativo a la imagen de una mujer utilizada como fuente de células-huevo y sometida a prácticas ciertamente peligrosas, pero invito a todos a la reflexión, sobre todo porque ya existen alternativas.
De lo que he explicado hasta ahora se pueden destacar dos conceptos fundamentales. Con las debidas proporciones, el descubrimiento de las células madre y su uso en los diversos ámbitos debatidos representan un hito en la investigación biomédica, con un alcance análogo al descubrimiento de los principios de la relatividad en el ámbito de las ciencias físicas. La ciencia ha respondido de modo claro e inequívoco a dilemas éticos profundos y desgarradores relacionados con este tema, poniéndonos en una situación óptima, en la que no existe la necesidad de recurrir a la destrucción de embriones humanos para generar células con fines terapéuticos.
Pero si así son los hechos y si, por tanto, los investigadores pueden emprender todos los caminos sin nuevos enfrentamientos y en plena armonía, ¿por qué siguen discutiendo y enfrentándose sobre el tema de los embriones? Los hechos que acabo de explicar son muy concretos, como lo confirma el «New York Times», que ciertamente no es un diario de tendencia conservadora ni toma partido contra el recién elegido presidente estadounidense. En un artículo publicado el 9 de marzo de este año se lee: «En la práctica, los investigadores financiados con fondos federales no encontrarán facilidades para estudiar un tipo de células (derivadas de embriones) que, aunque sean importantes, de algún modo han pasado a segundo plano ante las nuevas técnicas (de reprogramación)». Entonces, ¿por qué precisamente ahora el Gobierno estadounidense toma la decisión de permitir el uso de fondos públicos para la investigación con células extraídas de embriones humanos?
La respuesta es que existen también otros hechos, importantes pero silenciados capciosamente, que muchos ni siquiera conocen y de los cuales raramente se habla. Estos hechos están inseparablemente unidos a situaciones de carácter histórico, estratégico y económico, que inducen a actitudes de pragmatismo exasperado, no siempre declarados. Trataré de explicarlo, en síntesis. La producción de células de tipo embrionario mediante reprogramación de células adultas, descubierta recientemente, no sólo es superior a la que prevé el uso de embriones humanos, sino que se funda en técnicas totalmente nuevas, que no quedan bajo el control de las patentes que actualmente explotan el uso de células madre derivadas de embriones. Sin embargo, muchos países son líderes históricos sólo en este último sector. Numerosos laboratorios, miles de millones de dólares de inversiones, una cantidad enorme de patentes y de elementos técnico-científicos, así como carreras enteras, se basan precisamente en el uso de embriones. En una situación de este tipo sería ingenuo pensar que se pueda renunciar a todo eso para utilizar técnicas de origen diverso, sólo porque son más eficientes y éticamente aceptables. Hay demasiados intereses como para que se abandone el uso de embriones humanos sin reacción alguna. Comprendo esas motivaciones.
Lo que me parece discutible es presentarlas como la respuesta del «justo» que trata de oponerse a supuestas actitudes moralistas o de origen religioso y, como tales, irracionales e inmotivadas. Además, a estas últimas actitudes se las tacha de anticientíficas y se dice que van contra el interés de los enfermos, y se invita a los supuestos oscurantistas a mirar a los hechos. Esta posición no se puede defender, y es injusta, pues los hechos son los que he explicado antes y no se los puede negar. No hay nada que frene la investigación y el desarrollo de posibles terapias. El uso de embriones humanos no es, en absoluto, una necesidad inevitable.
En todo caso, el problema es antitético, pues no hay nada de iluminador en proponer métodos —como los que implican la destrucción de embriones humanos— que suscitan enormes problemas éticos, incluso en quienes no son creyentes o cristianos. Y es menos iluminador aún si se hace ignorando que existen alternativas éticamente aceptables.
Me permito, además, poner de relieve que de ningún modo es admisible tachar de moralismo religioso y de comportamiento ideológico a quien pone de manifiesto la existencia de esas alternativas y subraya el hecho de que son incluso más eficientes que la clonación humana, y mucho más prometedoras, sobre todo para los enfermos. La que ha sido propuesta para apoyar la decisión de usar embriones humanos es una inversión insostenible de los papeles. Debo anotar, respetuosamente, que quien actúa movido por la ideología es el que rehúsa considerar todos los aspectos de un problema y no viceversa.
Me dedico a la investigación desde hace casi treinta años y confío en que, en la investigación, al final triunfará la verdad. En este caso, la investigación ya ha proporcionado soluciones al problema ético sobre los embriones, que hace menos de un lustro parecían imposibles. La ciencia, por su naturaleza, favorece inevitablemente la selección y el desarrollo de sus ramas más eficientes, en el respeto más total de la vida humana. No me cabe duda de que las técnicas que emplean las células madre para el bien del hombre de modo éticamente aceptable, representarán el futuro de esta disciplina. Por tanto, permanezco sereno y sigo siendo optimista.
Quiero hacer una consideración final. Serenidad y optimismo son estados de ánimo excelentes, pero se deben alimentar. La reprogramación celular y los demás caminos éticos para la terapia celular son técnicas poderosísimas y constituyen el futuro de muchas ramas nuevas de la medicina y de las biotecnologías. En este sentido, brindan oportunidades enormes para el desarrollo y el relanzamiento del sistema de investigación, tecnológico e industrial. Pero no sólo con grandes proclamas y debates se puede obtener todo esto. Es preciso asignar para ello una cantidad inmensa de recursos. Son necesarias inversiones notables en el sector, sobre todo en investigadores jóvenes, así como la creación de un sistema que se rija por los méritos y la competitividad para todos los efectos. Se requieren hechos e iniciativas concretas, y la ayuda de todos, sin excluir a nadie.
Nacen los primeros gemelos del mundo tras combinar dos técnicas de fertilidad
Una mujer de 39 años ha sido la primera en el mundo en dar a luz a gemelos tras ser sometida al reimplante del tejido ovárico, que le fue extraído antes de iniciar el tratamiento contra el cáncer de mama para preservar su fertilidad, y combinar esta técnica con la vitrificación de ovocitos. Así lo han informado fuentes del Hospital Doctor Peset de Valencia, que han indicado que los gemelos nacieron en este centro sanitario el pasado domingo en la semana 34 de gestación, se encuentran ingresados en la Unidad de Neonatos y su evolución es favorable.IVI y OWL Genomics crean empresa biotecnológica para estudio de los embriones
El Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI) y la compañía OWL Genomics han creado una nueva compañía biotecnológica que desarrollará una técnica innovadora para determinar la viabilidad de los preembriones de forma no invasiva en los tratamientos de reproducción asistida.
Según un comunicado del IVI, la nueva compañía Embryomics, participada por la sociedad de capital riesgo Cross Road Biotech (CRB), está dedicada al diagnóstico no invasivo de alteraciones en el preembrión (antes de ser implantado en el útero de la mujer).
Esto permitirá mejorar y simplificar los análisis que determinan la viabilidad y ausencia de determinadas enfermedades en los tratamientos de reproducción asistida, según las fuentes, que han agregado que este avance respecto a métodos de diagnóstico anteriores evitará la biopsia embrionaria y reducirá los costes del proceso.
Embryomics utiliza las últimas tecnologías de la metabolómica que permiten identificar y diagnosticar enfermedades y alteraciones en los preembriones analizando el líquido en que están siendo cultivados sin tener que realizar biopsia.
El Presidente de Embryomics y Director Científico de la Fundación IVI (FIVI), Carlos Simón, ha señalado que esta compañía “aglutina la larga trayectoria del IVI con la revolucionaria tecnología de análisis de OWL Genomics y la experiencia de Cross Road Biotech en el desarrollo de compañías biotecnológicas de éxito”.
La nueva empresa biotecnológica contará con la colaboración del Centro de Investigación en biociencias vasco, CIC Biogune, y del equipo encabezado por el Doctor José María Mato que ha estado involucrado en este proyecto desde su origen.
La empresa establecerá su sede en Bilbao, en el Parque Tecnológico de Vizcaya Biokabi, primera incubadora especializada en biociencias que da servicios de instalación e infraestructura a empresas tecnológicas de nueva generación.
OWL Genomics, fundada en 2002, tiene como principal objetivo identificar marcadores de diagnóstico y dianas terapéuticas en enfermedades complejas de gran prevalencia y con un foco inicial en enfermedades relacionadas con el hígado.
Sus desarrollos se basan en la metabolómica, y OWL ha desarrollado el primer diagnóstico no invasivo para la enfermedad de hígado graso, que engloba la estatosis y la esteatohepatitis no alcohólica (NASH).
Este conjunto de enfermedades está relacionado con la obesidad, la diabetes, la hipertensión y los triglicéridos elevados y en un 20% de los casos deriva en enfermedades hepáticas graves.
El IVI nació en 1990 como la primera institución médica en España dedicada íntegramente a reproducción humana y actualmente cuenta con clínicas en Alicante, Almería, Barcelona, Bilbao, Castellón, Madrid, Murcia, Sevilla, Valencia, Vigo, y fuera de España en México, Lisboa, Estambul, Santiago de Chile, Panamá y Buenos Aires.