Afrontar el problema
El modo en que cada sujeto va a verse afectado emocionalmente por el diagnóstico y el tratamiento de su problema de infertilidad/esterilidad es diferente en cada caso y depende de muchos factores (personalidad, equilibrio emocional previo, etc.) pero, sobre todo, de las estrategias con las que cada persona se enfrenta al problema.
En el caso de la infertilidad, por ejemplo, los datos parecen indicar que las mujeres muestran más grado de malestar que los hombres, ya que suelen valorar en mayor medida los problemas de fertilidad como un cataclismo, además de soportar directamente el tratamiento y de sentir su fracaso con la bajada de la menstruación.
Las principales formas que los seres humabos utilizamos a la hora de afrontar las situaciones vitales que nos son adversas son:
- Las centradas en el problema.
- Las centradas en las emociones.
Las respuestas centradas en el problema se dirigen a solucionar el problema directamente o a buscar los recursos que permitan su solución. Por ejemplo, ante un problema de infertilidad, buscáis información sobre los tipos de tratamiento y su eficacia.
Las respuestas centradas en las emociones intentan controlar la respuesta emocional frente a la situación estresante (autocontrol) o a paliar sus consecuencias. Son ejemplos las estrategias de búsqueda de apoyo en amigos o familiares, realizar actividades que distraen la atención del problema, etc.
Ambos tipos de afrontamiento son eficaces frente a las situaciones vitales negativas, como es la infertilidad, siempre que sean adecuados. Las estrategias centradas en el problema pueden ayudaros durante el diagnóstico y el tratamiento (búsqueda de información sobre opciones terapéuticas, realización activa del tratamiento, etc.) y las focalizadas en las emociones os ayudan a superar el estrés cuando, por ejemplo, falla el tratamiento.
Parece que las mujeres experimentan los problemas de esterilidad de forma diferente al hombre y lo suelen valorar como una gran crisis vital, como el principal o uno de los grandes problemas a los que se enfrentan en sus vidas, mientras que para los varones suele ser desconcertante, pero lo equiparan a otros acontecimientos estresantes. Del mismo modo, los varones y las mujeres tienen diferencias en el modo de
afrontar la infertilidad (véase la figura 16).
Como ya se ha indicado previamente, aunque las principales emociones experimentadas por las mujeres cuando se les informa sobre el diagnóstico de infertilidad son frustración, impotencia y tristeza (véase la figura 17), cuando el equipo médico les ha explicado los posibles métodos de reproducción asistida, es decir, en esta fase de toma de decisiones, experimentan mayor confianza, esperanza y optimismo (véase la figura 18).
